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"En Economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias."
John Maynard Keynes
ECONOMÍA -
01 de Septiembre de 2018

El dólar a 38/40 pesos: ¿alcanza para frenar la corrida y ajustar las cuentas externas?

No está muy lejos del dólar "super alto" de casi 44 pesos de mayo de 2003 con que asumió Kirchner. Pero  la pregunta es cuán rápido el fogonazo inflacionario licuará los beneficios de ese dólar alto y correrá nuevamente el arco. Además, una cosa es un dólar “superalto” en un escenario de estabilidad y baja inflación como ya había en 2003 (ese año la inflación fue de 3%) y otra muy distinta es un dólar alto en un escenario con tasas de interés del 60%, ajustes permanentes de combustibles, tarifas y precios. El dólar a 38 pesos es 35% más alto que el dólar de febrero de 2016, tras la apertura del cepo y la devaluación ($ 28,10 de hoy). Es 40% mayor que el “dólar Kicillof”, cuando devaluó en enero de 2014. Los que compraron para atesorar a un dólar mucho más bajo, ¿a qué valor les conviene empezar a vender?

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“Necesitamos un tipo de cambio tal que la tía deje de comprar dólares y los cadetes dejen de viajar a South Beach”, dijo Carlos Melconián hace un par de semanas y causó revuelo. ¿Será el dólar a 38/39 pesos lo suficientemente alto para frenar la corrida cambiaria, e impulsar la competitividad de la economía? ¿Es caro o barato en relación a los últimos 15 años?
 Para poder evaluarlo volvamos al indicador del “dólar real”, que se suele utilizar para medir la competividad de la economía. O si se prefiere, el poder de compra del dólar en la Argentina en distintos momentos históricos. La cuenta es simple: el valor del dólar de cualquier momento histórico traido a la actualidad adicionándole la inflación del período (y restándole la inflación norteamericana en el mismo período de tiempo). 

   Los economistas suelen hablar del "tipo de cambio real multilateral" como una medida más precisa de la competitividad de la economía ya que la cuenta incorpora no sólo el dólar sino una canasta de monedas de los socios comerciales del país (dólar, euro, real), contemplando los tipos de cambios y las inflaciones en esos países o regiones. Pero lo cierto es que el "dólar real" o "tipo de cambio real bilateral" (con Estados Unidos) funciona bastante bien para identificar las épocas de atraso cambiario, en los que en Argentina se potencia la compra de dólares para atesorar, el boom de turismo en el exterior y el boom de importaciones baratas. 
   De hecho, a fines de abril, cuando se disparó la corrida al dólar con el tipo de cambio de 20 pesos, el ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, decía que ese dólar no estaba atrasado y que había que mirar el tipo de cambio real multilateral que publicaba el Banco Central. Sin embargo, el "dólar real" estaba apenas 10% arriba del dólar oficial super-barato que había dejado Cristina al final de su mandato. Y con ese dólar a 20 pesos había boom de viajes a Miami y se batían récord de compra de dólares para atesorar.

                     A principios de agosto, cuando el dólar estaba a 30 pesos y el Gobierno parecía dispuesto a defender esa paridad con la venta de reservas del Banco Central, hicimos la cuenta. Era ya el dólar más alto de la era macri, pero todavía era inferior al dólar con que asumió Cristina en diciembre de 2007. Y más relevamente aún: por debajo del dólar del mercado paralelo o “blue” al que sectores de la clase media corrían a refugiarse en tiempos del cepo cambiario. (ver: http://www.planm.com.ar/contenidos/economia/el-dlar-a-30-pesos-es-suficiente-para-frenar-la-corrida-y-ajustar-las-cuentas-externas-2018-08-1).

    Volvamos a hacer la cuenta ahora, con más inflación en el último mes, pero con un dólar también mucho más alto desde la semana pasada.   Según los cálculos de la consultora Macroview (ver cuadro), a valor de hoy, el dólar de mayo de 2003, cuando asumió Néstor Kirchner, sería un dólar de 43,90 pesos. (De nuevo: al dólar de 3 pesos de entonces, le sumamos la inflación del período). Es decir que para comprar con 1 dólar hoy lo mismo que se podía comprar en Argentina en mayo de 2003, el dólar debería cotizar a casi 44 pesos. (Hoy el dólar a 38 pesos compra un poco menos que en aquel entonces porque la inflación desde 2003 fue mayor a la suba del dólar). Aquel era el dólar "superalto" con el que asumió Kirchner, que provocaba un fuerte estimulo a las exportaciones, y establecía una protección natural para la producción local frente a las importaciones. No estamos muy lejos de ese dólar “superalto”. Pero claro, la pregunta es cuán rápido el fogonazo inflacionario licuará los beneficios de ese dólar alto y correrá nuevamente el arco. Además, una cosa es un dólar “superalto” en un escenario de estabilidad y baja inflación como ya había en 2003 tras la crisis de 2002 (ese año la inflación fue de 3%) y otra muy distinta es un dólar alto en un escenario con tasas de interés del 60%, ajustes permanentes de combustibles, tarifas y precios.

   El dólar de diciembre de 2007, cuando asumió Cristina su primer mandato, era un dólar más barato que el actual: casi 35 pesos. El dólar a 38 pesos es por su puesto el más alto de la era Macri: es 35% más alto que el dólar de febrero de 2016, tras la apertura del cepo y la devaluación ($ 28,10 de hoy). También es 40% mayor que el “dólar Kicillof”, cuando devaluó en enero de 2014 (llevando la cotización de 6,50 a 8): hoy ese dólar –que duró poco por el salto inflacionario posterior— equivaldría a 27 pesos.  Y es un dólar 90% más alto que el tipo de cambio oficial atrasado que dejó Cristina antes de abandonar el poder, que hoy equivaldría a 20,10 pesos.
    Un dato más a tener en cuenta. El dólar a 38 es más alto que el dólar para atesoramiento en el mercado negro o blue de la era Cristina. Para quienes compraron dólares durante fines de 2014 y todo 2015, en pleno cepo, en el mercado paralelo a alrededor de 15 pesos, ése dólar a valor de hoy equivaldría a un dólar promedio de 36 pesos. Así que para los que atesoraron con aquel dólar, el dólar a $ 30 todavía les podía parecer barato. Pero ya no.

   En síntesis: en los papeles, si se lograran normalizar las condiciones financieras, un dólar a 38/40 pesos --que se vaya ajustando mes a mes con la inflación-- podría ser un dólar competitivo para reactivar las economías regionales, el turismo local y las exportaciones, a la vez que serviría para desalentar importaciones y el turismo en el exterior. Hasta podría ser suficiente para frenar la corrida y desacelerar el atesoramiento récord de dólares.

   Sin embargo, de la teoría a la realidad hay un largo trecho. Primero, porque, como ya se dijo, si la inflación se come rápidamente esa competitividad nada de eso sucederá. Estabilizar el actual dólar real alto supone, con semejante niveles de inflación, que el dólar no vuelva a quedarse quieto en los  próximos meses: en lugar de andar a los saltos, debería delizarse al ritmo de la inflación.

Pero más importante aún, hasta que el Gobierno no logre recomponer la confianza y las expectativas será muy difícil que la foto de ese dólar redunde en tales beneficios.

    Quienes compraron dólares en los últimos tiempos a valores mucho más bajos, ¿creerán que es un buen momento para empezar a venderlos porque con esos dólares pueden comprar hoy más autos, materiales para la construcción, bienes durables, etc, que antes de la devaluación? Si tuvieran alguna razón para pensar que no seguirá subiendo (en términos reales, es decir, más que la inflación) seguramente les convendría: en ese caso, con la suba de precios que arrancó en los últimos días, en un mes podrían comprar menos con esos dólares. Si en cambio temieran que la devaluación siguiera espiralizándose los dólares seguirían saliendo, como hasta ahora, en lugar de entrar. Más allá de que el dólar a 38/40 pesos sea alto en los papeles.

   Que regrese esa oferta privada de dólares que desapareció del mercado cambiario en los últimos meses dependerá de que el Gobierno logre recrear la confianza perdida y trazar un horizonte que quiebre las expectativas de la devaluación permanente.




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