El impacto de la guerra en Irán en Argentina

La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a alterar el tablero global. El último ataque de Israel y EE.UU. sobre refinerías en Teherán marcó un salto en la tensión regional y encendió las alarmas en los mercados energéticos globales. ¿qué pasará si escala el conflicto? ¿Cómo afectará a Argentina?

 En las ultimas horas, el petróleo Brent trepó hasta la zona de USD 119 por barril, una suba de cerca de 30% en un día, pero luego retrocedió igual de violentamente hasta los 89 dólares. Semejante volatilidad se explica por las idas y vueltas de versiónes y declaraciones de Trump alrededor del inminente final o no de la guerra con Irán. Igualmente, en el último mes, el petróleo acumula una suba de 35%, el dólar se fortaleció a escala global y los commodities comenzaron a moverse al alza. No solo el “crudo” lidera el rally: maíz y soja también suben, en un contexto donde los minerales ya venían mostrando incrementos importantes desde enero y febrero, incluso antes de que estallara el conflicto.

Problema para los Bancos Centrales ¿Y si se frena la desinflación?

Durante el último año la inflación global había comenzado a desacelerarse, lo que abría la puerta a un ciclo de baja de tasas por parte de los principales bancos centrales. Pero un petróleo nuevamente cerca de tres dígitos amenaza con reavivar las presiones inflacionarias. Es el principal incentivo de Trump para terminar rápido la guerra.

Los bancos centrales vuelven a enfrentar una incómoda disyuntiva: pasar de discutir cuándo bajar tasas a evaluar si deben volver a endurecer la política monetaria. Esto trae a los escenarios posibles a una recesión con inflación al alza. El problema de la “estanflación”.

Actualmente, Estados Unidos atraviesa además un momento particular. La Reserva Federal encara una transición con la salida de Jerome Powell, en un contexto donde el mercado todavía intenta calibrar cuál será el sesgo de la política monetaria bajo una nueva conducción del próximo titular de la FED , Kevin Warsh.

La clave ahora es la duración del shock. Si el petróleo se mantuviera por encima de USD 100–110, el impacto sobre la economía global será muy nocivo y elevar el riesgo de una desaceleración fuerte. En cambio, si el conflicto se estabiliza rápidamente, podría tratarse de un shock transitorio.

En apenas cuatro semanas el conflicto ya dejó huellas claras en los mercados. El salto del petróleo domina la escena, pero también aparece un patrón clásico de momentos de tensión global: dólar más fuerte, commodities más caros y mayor aversión al riesgo en emergentes.

Argentina: términos de intercambio mejores, pero con menos dólares financieros

Para Argentina el impacto llega por dos canales. El primero es el comercial, donde el efecto inicial es positivo. El aumento de los precios internacionales mejora los términos de intercambio. A la suba de los commodities agrícolas se suma el buen momento de los minerales y un petróleo caro que potencia los dólares que puede aportar “Vaca muerta”.

En minería ya se proyectaba un superávit adicional cercano a USD 4.000 millones en 2026 por el incremento de oro y plata. En el sector de energía, según el INDEC, el superávit comercial (exportaciones menos importaciones) fue de USD 7.800 millones en 2025 (enero-diciembre). Sin embargo, con precios más altos podría escalar hasta USD 12.500 millones este año. Es decir, unos USD 4.700 millones adicionales por energía.

En conjunto, el canal comercial podría aportar cerca de USD 8.700 millones extra entre minería y energía. Y se sumarian a otros U$S 3.000 millones por la suba de soja y maíz.

El problema aparece por el canal financiero. Hasta hace pocas semanas Argentina venía beneficiándose del “viento de cola” de países emergentes.

En los primeros 2 meses del año 2026, según datos de J.P. Morgan, los fondos de acciones emergentes acumulaban más de USD 39.000 millones de ingresos netos. Brasil por su parte recibió en 2 meses mayor flujo de capitales que en todo el año 2025. Con este flujo de capitales las monedas se apreciaron y subieron las bolsas de esos países. El peso argentino acompañó la apreciación nominal y simultáneamente el BCRA compró reservas fuertemente.

El Tesoro Nacional sigue sin acceso al mercado internacional, pero las empresas argentinas sí estaban logrando colocar deuda en el exterior vía ONs. Esos dólares terminaban ingresando al país y se liquidaban en el Mercado Único de Cambios(MLC), ayudando indirectamente al proceso de acumulación de reservas del BCRA (compras netas por U$S 2.715 millones).

Ese circuito depende del apetito global por riesgo. En un escenario de conflicto geopolítico, dólar fortalecido y mayor aversión al riesgo, los flujos hacia emergentes tienden a “frenarse”. Con el riesgo país acercándose nuevamente a la zona de 600 puntos, difícilmente Argentina pueda activar el canal financiero.

En ese contexto, el país vuelve a depender principalmente de la cuenta corriente, es decir, del superávit comercial para generar los dólares que necesita.

El verdadero riesgo: petróleo caro por mucho tiempo

El escenario más delicado aparece si el conflicto escala y afecta el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte sustancial del comercio mundial de petróleo y gas.

Si el barriel de petróleo volviera a ubicarse por arriba de los 100 dólares, el impacto global podría ser severo: inflación más alta, crecimiento más débil y política monetaria más restrictiva. En otras palabras, el clásico escenario de estanflación.

El factor político: Trump y el apoyo a Argentina

A este cuadro se suma un elemento político. Si el conflicto de Irán, tras un escenario de estanflación, erosiona la popularidad de Donald Trump de cara a las elecciones de medio término, la dinámica política en Washington puede cambiar. Para Argentina la pregunta no es menor: ¿cómo queda la relación con un Trump debilitado faltando dos años de mandato? Y en particular, qué ocurre con el respaldo financiero que hasta ahora funcionó como red de contención para el programa económico argentino.

En ese contexto, la duración del conflicto en Medio Oriente puede terminar siendo la variable que determine si este evento queda como un shock pasajero o si se transforma en un nuevo punto de inflexión para la economía global. Trump lo sabe, por eso tratará por todos los medios se finalizar cuánto antes la guerra.