El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, con las idas y vueltas entre Estados Unidos e Irán, ha desatado lo que en los mercados ya se lee como un “cisne negro” de proporciones históricas. En una reciente emisión de Plan M, el periodista económico Maximiliano Montenegro dialogó con el ingeniero y experto en energía Daniel Gerold, sobre que está pasando con el petróleo, el gas y los precios de la energía y las consecuencias económicas y la volatilidad que traerán los distintos escenarios para el mundo y para la Argentina.
Un “agujero de producción” y el fantasma de 1973
Gerold advirtió que los mercados y la mayoría de los gobiernos no anticiparon este nivel de conflicto, el cual ya se refleja en la disparidad de los precios del crudo, el mercado ya no se rige por un precio unificado, sino por una urgencia desesperada de entrega inmediata. La confusión en las terminales se traduce en una disparidad de precios que revela un “faltante físico” crítico:
- Entrega directa en Medio Oriente se negocia a 120 USD el barril,
- Crudo Brent (Referencia Mar del Norte): Se sitúa en torno a los 109 USD,
- Crudo (EE.UU.): Cotiza cerca de los 98 USD entregando en junio
Esto quiere decir que hay un faltante físico real, explicó el especialista, señalando que mientras China se preparó guardando reservas por dos años, el sudeste asiático y Australia ya sufren desabastecimiento de combustibles críticos, obligando a algunos países a mandar a su población a trabajar desde casa para racionar el transporte.
| Región | Impacto Inmediato |
| China | Protegida por acopio estratégico; cortó exportación de refinados al resto de Asia. |
| Australia | Crisis total de jet fuel (aviación) y falta crítica de gasoil para la cosecha. |
| Sudeste Asiático | Racionamiento de combustibles y retorno forzado al teletrabajo por falta de transporte. |
| Europa | Señales de desabastecimiento físico y dependencia extrema del GNL estadounidense. |
Si se interrumpe el paso de los buques petroleros por el estrecho de Ormuz, el mundo podría perder entre el 15% y el 20% de su oferta petrolera. Montenegro trazó un paralelismo con la crisis del embargo petrolero de 1973, un evento que “está en todos los manuales de texto de economía”. Al respecto, Gerold fue categórico: mientras que en el 73 se cerró solo el 7% de la oferta, hoy está en juego el 20%. Citando al reconocido economista Kenneth Rogoff en un reciente seminario en Houston, el experto sentenció: “Es ocioso discutir si el mundo está en recesión, ya está en recesión. La inflación va a subir en alimentos por falta de fertilizantes y muchos insumos que dependen de productos petroquímicos”.
El efecto dominó: la crisis de los alimentos Para los lectores de economía, el dato más alarmante de la entrevista fue la explicación del “dominó sin precedentes” que afectará al agro. El 35% de la urea, un fertilizante vital para el mundo, proviene de Medio Oriente. Ante el faltante físico (independientemente del precio), los productores agrícolas de potencias como Estados Unidos, Brasil y Argentina se podrían volcar en una mayor proporción a la siembra de soja, que requiere menos fertilizantes. Esto generará, hacia el 2027, una sobreoferta que repercute en caída del precio de la soja, mientras que el maíz y el trigo sufrirían caídas en sus rendimientos, lo que eleva sus precios. Esta escasez de maíz encarecería el etanol (usado para cortar las naftas) y tendrá un impacto directo en el precio mundial de la carne. Este es un ejemplo, que a pesar de los intentos de dejar la globalización, hay una globalización de hecho de cómo funciona la economía mundial.
El Mapa de hipotéticos “Ganadores”
En este caos, se configura un nuevo mapa geopolítico. Mientras Europa y el Sudeste Asiático son los grandes perdedores, Estados Unidos, Rusia y Argentina emergen como “ganadores” por su capacidad de autoabastecimiento y exportación. No obstante, a Argentina le impacta en su proceso de estabilización. Y EE.UU. enfrenta una trampa táctica: su superioridad militar es ineficaz contra la guerra de drones de Irán, capaces de inutilizar plantas de GNL o atacar buques a 300 km de distancia con bajísimo costo, con consecuencias económicas para los países cercanos, el sudeste asiatico y Europa, que se abastecen de esa energía.
Durante el análisis, el columnista Martín consultó sobre la hipótesis de que Irán y Omán comiencen a cobrar un peaje de 2 millones de dólares a cada buque que atraviese el estrecho de Ormuz. Sin embargo, Gerold desestimó el impacto de esta medida en la macroeconomía global: dado que cada barco transporta 2 millones de barriles, la incidencia sería de apenas un dólar por barril, lo cual es “irrelevante” frente al complejo conflicto geopolítico de fondo. La verdadera amenaza es que, frente a un ataque estadounidense, Irán utilice drones para destruir infraestructuras clave de países vecinos o plantas de gas licuado.
Vaca Muerta: el blindaje argentino y el nuevo “margen de maniobra”
Pese al sombrío panorama global, Montenegro destacó que la matriz energética y productiva de Argentina hoy y EEUU “es totalmente distinta a lo que era en el 73”. Gerold coincidió, explicando que la irrupción del shale (Vaca Muerta en Argentina y Permian en EE.UU.) posiciona a ambos países como “emergentes ganadores” frente a perdedores netos como Europa y el sudeste asiático. La diferencia con el pasado reciente es abismal. En 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania, Argentina sufrió un rojo energético de 4.500 millones de dólares y el Banco Central debió drenar reservas para evitar el colapso económico. En contraste, el año pasado el sector dejó un saldo positivo de 7.800 millones de dólares, gracias al nuevo gasoducto que redujo importaciones en un 80% y al aumento de las exportaciones. Este escenario, subrayó Montenegro, le otorga al gobierno un “margen de maniobra completamente distinto”. Si los precios internacionales vuelan, el Estado recauda más vía retenciones a las exportaciones petroleras, aumentan los ingresos por impuesto a las ganancias y se disparan las regalías para las provincias productoras.
Hacia el final del programa, Montenegro puso el foco en la economía local, recordando las palabras del presidente Javier Milei sobre la necesidad de realizar “correcciones de precios relativos muy importantes” en la energía. Ante ese interrogante, Gerold advirtió que el invierno planteará un desafío en lo financiero y fiscal porque deberá importar energía. Mientras que el gas local promedia los 3,50 dólares el millón de BTU, el Gas Natural Licuado (GNL) que Argentina deberá importar para cubrir los picos de frío saltará a 22 dólares (había llegado a 30 dólares en 2022). El costo de la generación eléctrica se disparará. “Si el gobierno decide subsidiarlo o no, dependerá de una decisión política que obviamente va a reducir el superávit fiscal”, analizó Gerold. Si el gobierno mantiene su postura de no usar el superávit para este fin, el impacto recaerá fuertemente sobre las tarifas del 50% de los usuarios residenciales y fundamentalmente, sobre la industria, que deberá decidir si puede convalidar precios tan altos en su producción. En cuanto a los combustibles de surtidor, Gerold indicó que hay un alivio temporal: YPF decidió absorber momentáneamente este mayor costo internacional, apostando a que el crudo baje en el futuro y recuperar lo que debió haber subido.
Como conclusión, Daniel Gerold, advierte que la lección final es que “sin energía, el mundo no funciona” y que el mundo atraviesa un escenario sumamente complejo, dinámico y con variables económicas “dislocadas” como pocas veces hubo en la historia energética mundial.
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