El tablero geopolítico mundial atraviesa horas decisivas que mantienen en alerta a los mercados financieros y energéticos. En la última emisión del stream, el equipo de Plan M abordó en profundidad las dos grandes crisis que marcan el pulso económico: la paralización del comercio en el estrecho de Ormuz por la tensión entre Estados Unidos e Irán, y la sorpresiva derrota de Viktor Orbán en Hungría, un revés clave para los capitales chinos y rusos en Europa.
La “Guerra de Ormuz” y el impacto en el petróleo
El conflicto en Medio Oriente ha escalado a lo que el analista internacional Esteban Actis, invitado especial del programa, denomina como la “guerra de Ormuz”. Según Actis, la estrategia de Irán de minar las aguas jurisdiccionales y obligar al tráfico comercial a pagar peajes por aguas iraníes ha logrado “estrangular un estrecho clave para el comercio internacional”.
Esta parálisis logística tiene un impacto directo en los precios internacionales. “La economía internacional está en jaque, los mercados (sufren) porque efectivamente es difícil que vayamos a tener flujo nuevamente por el estrecho”, advirtió Actis, señalando además un fenómeno económico preocupante: “Ya estamos viendo una destrucción de la demanda (…) vinculado a esta crisis petrolera” en sectores como el aeronáutico en Asia.
Sin embargo, la volatilidad de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump genera vaivenes constantes en las pizarras. Durante la transmisión, Martín Genero aportó información de último momento con impacto directo en los precios: “Trump salió por los medios … dijo que lo llamaron las autoridades iraníes… y bueno, los mercados están ya reflejando con una nueva caída del petróleo por debajo de $100”.
El rol de China en este estrangulamiento comercial también fue objeto de debate. Actis explicó que Beijing, aunque perjudicado, ha mitigado el daño gracias a que “ha avanzado fuertemente en la electrificación de su matriz energética”. Aún así, la paralización total del estrecho y los recientes bombardeos a infraestructuras logísticas financiadas por capitales chinos obligan al gigante asiático a involucrarse como posible mediador para destrabar el flujo comercial.
El revés en Hungría: Un freno a las inversiones opacas y un triunfo para la UE
En el plano europeo, el foco de la economía política se trasladó a Hungría. El conductor Maxi Montenegro planteó el interrogante central sobre las recientes elecciones: “¿Qué significa la derrota en Hungría de Víctor Orbán, que había sido muy apoyado por Trump y también muy apoyado por Milei?”. Montenegro además subrayó la extraña ineficacia de la inteligencia estadounidense y el costo político para la administración republicana: “Es raro ¿no? que Estados Unidos va, manda al vicepresidente, juega a fondo y pierde por goleada”.
Para Actis, desde una visión estratégica, la salida de Orbán representa un “triunfo para la Unión Europea”, ya que Hungría operaba como el “caballito de Troya” de potencias extranjeras, facilitando el ingreso de inversiones estratégicas sin cumplir las normativas del bloque.
En términos económicos, el impacto es mayúsculo para Beijing. “Hungría se ha transformado en un estado conector muy importante de China con la Unión Europea. Gran parte de las inversiones que ha desarrollado China en los últimos dos años en Europa están en Hungría, como la batería CATL, BYD”, detalló el entrevistado, señalando que estos acuerdos funcionaban con “contratos un poco opacos”. La llegada al poder del opositor Peter Magyar, quien promete un “alineamiento con la Unión Europea y un vínculo más distante con Putin”, promete reconfigurar las reglas de juego para los inversores extranjeros en la región.
La “lógica catastral” de Trump
Finalmente, el análisis se detuvo en las formas de ejercer el poder del presidente Trump, a la luz de sus recientes enfrentamientos públicos, incluido un exabrupto diplomático con el Papa León. Montenegro reflexionó sobre el “síndrome de Hybris” del mandatario, afirmando que para Trump “todo el mundo gira alrededor de él” y advirtiendo que, frente a Europa, este tipo de posturas lo colocan en un lugar “endeble” y “caricaturesco”.
Actis definió esta actitud como una “lógica catastral del poder”, propia de un agente inmobiliario que concibe las relaciones internacionales de manera puramente “transaccional”, basándose exclusivamente en la amenaza o la recompensa, ignorando la construcción de consensos y la persuasión económica y política a largo plazo. Un factor que, sin duda, los mercados globales continúan evaluando a la hora de medir el riesgo de sus inversiones.



