En un mano a mano para la comunidad de PlanM.com.ar y el stream de Ahora Play, el especialista en consumo Guillermo Oliveto y el periodista Maxi Montenegro desmenuzaron la realidad del bolsillo de los argentinos, la caída de las ventas y los profundos dilemas sobre el futuro del modelo económico.
En los hogares argentinos, la palabra dominante ha pasado a ser el “control”. Según reveló el especialista en consumo Guillermo Oliveto, los recientes focus groups demuestran que“volvió el Excel, hay que volver a hacer todas las cuentas, hay que mirar todo muy finito”. El brutal impacto en el poder adquisitivo ha configurado lo que el analista define como un “consumidor estoico: prudente, frugal, moderado”, una sociedad que asume que en el pasado “fingimos demencia” pero que hoy enfrenta una severa restricción de ingresos. La radiografía social que expuso es contundente: el 90% afirma que debe recortar gastos, al 65% le cuesta llegar a fin de mes y el 75% no tiene capacidad de ahorro.
La economía dual y el derrumbe de la calle Ambos expertos coincidieron en que este doloroso ajuste es el reflejo de una “economía dual”. Oliveto explicó que el crecimiento del PBI está empujado hoy por el agro, la minería y el sector de Oil and Gas, rubros que representan la mitad de la economía pero que aportan mucho menos en términos de empleo masivo.
Para graficar el derrumbe en la economía real, Montenegro desmintió el argumento oficialista de que las ventas se sostienen mediante el comercio digital, algo que Oliveto respaldó aclarando que el formato online no pasa del 5% en consumo masivo. Como ejemplo concreto, citó el caso de Manaos: según le contó el dueño de la empresa, Orlando Canido, la marca venía creciendo de forma exponencial ganando mercado, hasta que a principios de 2024 sufrió un derrumbe total, y hoy “la está peleando” con una recuperación sumamente lenta en plena temporada alta. Recién tras observar esta dura asimetría en la calle, Montenegro introdujo su principal interrogante: plantear si la aguda crisis que atraviesan la industria y la construcción son simples daños colaterales de la estabilización o por el contrario, el “nuevo modelo económico” definitivo del país.
El debate que viene: “el modelo de país”:
Pensando hacia adelante, la charla se enfocó en cómo se configurará la matriz productiva cuando termine de llegar el “ticket”, es decir, los miles de millones de dólares que irán ingresando año a año por la cosecha y el superávit energético. Oliveto definió la oportunidad actual como un modelo “90 tech”, pero trazó claras diferencias con la década de Menem. Mientras que en los 90 “vendieron la joya de la abuela” con las privatizaciones, hoy ingresarán recursos genuinos por recursos naturales. Sin embargo, recordó que en aquel momento la lluvia de inversiones generó un fuerte crédito hipotecario, una herramienta vital que permitía a las familias pensar “a 10 años y no a 10 días”.
El gran desafío del modelo libertario, advirtió el especialista, será cómo hacer que los dólares fluyan hacia la economía real; es decir, cómo lograr que esa plata llegue “de Neuquén a Berazategui o el litio de Catamarca a Moreno”. Para ello, será inevitable discutir el rol de la obra pública, recordando que la construcción llegó a generar casi 500.000 puestos de trabajo formales en el país.
En esta encrucijada, el país debe decidir qué modelo internacional seguir. Oliveto planteó dos polos opuestos:
- El modelo noruego: El camino virtuoso donde el país armó un gigantesco fondo de inversión (poniendo los superávit fiscales y de dólares para evitar la “enfermedad holandesa” de apreciación cambiaria) y hoy utiliza esa rentabilidad para sostener su Estado de bienestar.
- El modelo peruano: Un esquema concentrado estrictamente en la minería, donde el derrame de riqueza solo permite que viva bien entre un 15% y un 20% de la población. Oliveto fue tajante al rechazar este camino para nuestro país: Argentina llegó a tener un 70% de clase media en los años 70, por lo que terminar con un 20% “no es un camino muy cómodo” socialmente.
A esta disyuntiva, Montenegro le sumó un pedido de alerta contra el dogmatismo extremo. El periodista recordó el caso de los “Chicago Boys” en Chile: fue recién cuando Pinochet apartó a los economistas puramente dogmáticos tras la severa crisis del 82, y le dio el control a un equipo más pragmático, que el país logró consolidar su “boom” económico. Sobre este punto, Oliveto añadió una advertencia crucial para el gobierno de Milei: a diferencia de las reformas chilenas impuestas bajo una dictadura de 17 años, en Argentina “nunca nos olvidemos que cada dos años se vota”. Pasarse “tres pueblos” de ortodoxia, advirtió el analista, puede generar un rechazo social que haga que el país vuelva “como la oca, ocho casilleros para atrás”, tirando por la borda el esfuerzo fiscal logrado
Finalmente, el experto en consumo concluyó con una radiografía sobre cómo está respondiendo el mundo corporativo; la etapa de diagnóstico ya terminó y el sector privado dejó atrás la parálisis del shock inicial: hoy las empresas “están pasando de la reacción a la proacción”, asumiendo que el mercado actual “es como es”. Pensando en como crecer siendo lo más creativas y eficientes posibles.



