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Justo antes de la llegada de Sergio Massa a un súper Ministerio de Economía, Producción y Agricultura, el Gobierno finalmente envió una señal relevante para frenar la corrida cambiaria. O al menos dejar de financiarla, al convalidar una fuerte suba de las tasas de interés del Tesoro, para reconstituir el financiamiento de la deuda en pesos, y al ajustar el Banco Central la tasa de interés de la politica monetaria y de plazos fijos, para desincentivar la corrida al dólar de los ahorristas. El impacto inmediato será también un fuerte encarecimiento del crédito, para consumo (personales, tarjetas de crédito) y para las empresas, que obviamente repercutirá sobre el nivel de actividad, pero que al menos trata de desandar el financiamiento de la corrida cambiaria con “pesos baratos”.

El BCRA está atrapado en un juego de la “sabana corta”. Le faltan reservas netas y no quiere devaluar. El “nuevo parche” para resolver esa cuestión es el “dólar sojero”, un incentivo a los exportadores de soja para que liquiden más rápidamente los dólares en el mercado de cambio. La medida les permite acceder al “dólar ahorro” por el 30 % de las liquidaciones de divisas y el 70% restante podrán hacer un depósito bancario atado a la evolución del “dólar oficial”. Es un incentivo que luce muy módico ya que en los números los “sojeros” tienen un incremento del 11,5% (de $87 a $97) en los pesos que reciben por cada dólar liquidado.

El Banco Central implementó una medida para incentivar a los productores agropecuarios a vender su cosecha de soja (hasta el 31 de agosto). Así, los sojeros podrán adquirir dólares a la cotización que tiene el “dólar ahorro” (oficial más 35% Impuesto PAIS y 30% percepciones del impuesto a las ganancias) por el 30% de lo que vendan y destinarlo a la formación de activos externos (FAE). El otro 70% de los dólares liquidados se podrán depositar en los bancos en depósitos atados a la evolución del “dólar oficial”.

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El titular del BCRA, Miguel Pesce, estima que tras la medida el BCRA logre obtener una liquidación “extra” de divisas por US$2.500 millones. Con ello, conseguir un “puente” hasta el mes de septiembre cuando empiezan a caer las importaciones de energía.

El impacto de la medida luce sobreestimado si calculamos el diferencial de pesos que recibirían los sojeros es de 14% por cada dólar liquidados. Pasa de 87 pesos por dólar, que es la cotización del “dólar oficial” menos las retenciones, a 97 pesos por dólar considerando el beneficio de poder acceder al “dólar ahorro” por el 30% de lo liquidado.

Vale señalar, el depósito dólar linked para “chacareros” ya existía y no tenía demanda por parte de los sojeros.

La alternativa clásica para incentivar a los exportadores a liquidar sus divisas es la suba de la tasa de interés en pesos por encima de la tasa de devaluación del dólar oficial. Eso fue lo que empezó a alinearse en las últimas horas. Primero, con la fuerte sube de la tasa de interés que pagó el Tesoro para refinanciar los vencimientos de julio y conseguir un financiamiento neto adicional de unos $ 318.000 millones: la tasa nominal anual fue del 70% y la efectiva anual llega al 95%. En segundo lugar, la fuerte suba de tasas que dispuso el Banco Central: la tasa de politica monetaria, la tasa de las Leliqs a 28 días, subió 8 puntos: de 52 a 60%. Así, la tasa efectiva anual (TEA) llega al 79,8%. Mientras que la tasa mínima para los depósitos menores a 10 milllones de pesos a 30 días pasó de 53 a 61%, lo que significa una TEA de 81,3%. Para el resto de los depósitos, la tasa mínima garantiza es del 54% y la TEA del 69,6%.

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Semejante suba de tasas confirma que el Banco Central tiene datos de que la inflación en julio se disparó arriba del 8 por ciento. Si bien ahora la tasa de interés de los depósitos (5,1% mensual) sigue corriendo por debajo de la inflación mensual, se alinea con el piso de la inflación proyectada en los próximos 12 meses. Mientras que empieza a alinearse también con la tasa de devaluación mensual del tipo de cambio oficial (el “crawling peg” del BCRA), que en julio ya corre al 5,3% mensual (el 85% anual).

DEUDA EN PESOS

En junio el mercado le “bajo el pulgar” a Guzmán. Comenzó la salida de los fondos de inversión de los bonos que ajustan por inflación. Esto obligó al BCRA a tener que emitir más de 1,1 billones de pesos (desde el 13/6) para evitar una caída mayor en los bonos CER. Las dudas sobre renovación de la deuda en pesos generaron mucha incertidumbre en uno de los pilares fundamentales del esquema del Gobierno.

En la primera licitación durante la gestión Batakis (13/7) fue positiva. El Tesoro Nacional obtuvo $ 122.607 millones (con vencimientos por $8.851 millones) y descomprimió el stock de vencimientos del día 29/7 que ascendían a $482.000 millones.

El miércoles pasado el Tesoro Nacional consiguió $515.000 millones en el mercado local en la última licitación de deuda en pesos de julio. Según lo informado por la Secretaria de Finanzas, de financiamiento obtenido, el 64% fue por instrumentos ajustables por CER, el 29% mediante bonos a tasa fija en pesos y el 7% restante, fueron colocaciones en instrumentos vinculados al dólar estadounidense.

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El “financiamiento neto positivo” del mes de julio totalizó $318.200 millones (equivalente a 0,4% del PBI).

Una de las claves de esta mega-colocación de deuda fue la suba en la tasa de interés que se disparó al 70% de TNA (tasa nominal anual) y arriba del 90% anual de tasa efectiva anual (TIREA).

En junio el promedio de la tasa de interés efectiva anual era de 69,7% y el promedio de las colocaciones entre enero de 2021 y mayo de 2022 fue de 56,2% anual. Prácticamente, la tasa efectiva está compensando a la inflación esperada.