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En la última semana empezó a generarse una nueva “tormenta perfecta” en lo sanitario y en lo económico.

En el plano sanitario, el número de contagios de Covid-19 se dispararon y alcanzaron los 23.000 casos diarios (promedio) a nivel país. La situación de la pandemia en el AMBA con 12.900 casos promedio por día más que duplicó el número de casos del pico de la primer ola (6.000 casos diarios) y triplica el robrote de fin de año. Más allá de se aumentó el número de testeos, por lo que la situación no es comparable, las alarmas son evidentes: la positividad subió nuevamente al 30% en el AMBA y los test de hoy es la explosión de demanda de la gente, a diferencia del año pasado cuando con pocos test se focalizaban en zonas con brotes (como en barrios carenciados de Ciudad y GBA).

El Presidente anunció medidas de restricción a la movilidad en el AMBA, con un alto costo político en medio de un año electoral, con el agravante de la disputa con Horacio Rodríguez Larreta por la educación presencial en la ciudad. El programa de vacunación sigue a ritmo lento (0,36% de población –diario-) y alcanzó a un nivel de vacunación del 11,9% de la población (con una dosis).

En este contexto, aparecen 3 señales de alarma evidentes para la economía de “manejo de crisis” que lleva adelante el ministro Martín Guzmán.

  1. La inflación que está descontrolada. El registro del IPC- INDEC se disparó a 4,8% mensual en marzo y acumula en el primer trimestre de 2021 un 13%.
  2. Más restricciones a la movilidad que implicarán un aumento de gasto público por 20.000 millones de pesos (bono de $ 15.000 para titulares de AUH en el AMBA).
  3. El Tesoro Nacional solo pudo renovar el 51% de un vencimiento de deuda en pesos por $72.500 millones y obliga al BCRA a emitir para “cubrir” el pago del total. Es una luz de alarma teniendo en cuenta la montaña de vencimientos de deuda en pesos de los próximos meses.
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INFLACIÓN FUERA DE CONTROL

El dato de inflación de marzo fue el golpe más duro, después de los datos sanitarios. La inflación se aceleró de 3,6% de febrero a 4,8% en marzo (mensual). Es el peor registro (mensual) desde septiembre de 2019,  tras devaluación del peso post-PASO .

Con el “dólar oficial” planchado, las tarifas de servicios públicos “congeladas” y el programa de “Precios máximos” , la inflación está fuera de control. En el último cuatrimestre registrado por el Indec (diciembre 2020-marzo 2021) la inflación promedió 4,1% mensual. Y tiene un “piso” de 3,5% para el mes de abril.

Claramente, la dinámica inflacionaria esta “desacoplada” del movimiento  del “dólar oficial” . Por un lado, la falta de un plan macroeconómico (fiscal y monetario) de mediano plazo “desancló” las expectativas. A esto se suma el endurecimiento del “cepo cambiario” (especialmente a importadores) que es tan restrictivo que termina generando que la referencia de precios importados comience a ser la cotización de los “dólares alternativos” o el “dólar blue” y no del dólar oficial.

Con una inflación arriba del 4% mensual es imposible que salario real pueda repuntar en 2021. No hay hoy medida fiscal que pueda compensar tamaña pérdida de poder adquisitivo en el actual contexto.  

Pero, como ya dijimos, se corre el riesgo de que se multipliquen los reclamos por un mayor gasto público (bonos para jubilados, AUH, demandas salariales), en especial en los meses previos a las elecciones, además de reabrirse las paritarias que cerraron, en línea con las promesas de inflación de Guzmán, entre 32 y 35%.

Además, cuanto mayor sea la inflación, mayor será el atraso cambiario acumulado hasta las elecciones (el Gobierno usará al dólar oficial como “ancla” más que nunca) y mayor la expectativa de devaluación posterior, acelerando la dolarización en los meses previos.

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MAS GASTO Y MÁS EMISIÓN, RIESGO DE MÁS BRECHA

Las medidas de restricción a la movilidad obligaron al Gobierno a volver a dar algún tipo de compensación económica a las familias. En pocas palabras, vuelve el Gasto Covid y la emisión monetaria del BCRA.

Alberto Fernández anunció el pago de un nuevo bono de $15.000 para beneficiarios de la AUH y monotributistas de las categorías más bajas (A yB). Está claro que la ayuda es mucho más focalizada y limitada que el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y sólo apunta a los beneficiarios del AMBA.

Sin embargo, las medidas tienen un costo fiscal de $20.000 millones y si el Fisco no está dispuesto reducir otras partidas del gasto para incrementar el “Gasto Covid”. Consecuentemente, el financiamiento de las medidas será nuevamente vía emisión monetaria.

El punto clave es si la segunda ola de Covid- 19 se extiende a otras provincias probablemente pidan una ayuda similar. Y también si la ayuda será por única vez o se dará varios meses (como ocurrió con el IFE en 2020).

Así, el “Gasto Covid” podría impactar más fuertemente en las cuentas fiscales y en la emisión monetaria a futuro.

Indirectamente, un mayor gasto público y mayor emisión terminan afectando las expectativas de los agentes económicos que podrían buscar cobertura en los “dólares alternativos”. Con el riesgo de una nueva disparada en la “brecha cambiaria”.

ALERTA CON LA DEUDA EN PESOS

El Tesoro Nacional no logó renovar los vencimientos de deuda en pesos la semana pasada. En la última licitación solo consiguió renovar el 51% de los vencimientos (de los $72.500 millones que vencían). Esto obliga a cubrir el resto con emisión monetaria  – cerca de 35.500 millones de pesos- que se suman a la emisión para financiar  el “agujero fiscal”.

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Como se ve en el gráfico el porcentaje de renovación de la deuda en pesos cayó abruptamente en abril. El Tesoro Nacional venía teniendo financiamiento neto positivo ($90.000 millones en el primer trimestre de 2021).  Pero en la última licitación solo logró el “roll over” del 51% del vencimiento.

El punto clave es que solo en los próximos 5 meses (mayo a septiembre de 2021) el Tesoro Nacional enfrentará vencimientos por 1,6 billones de pesos. Es un monto equivalente al 64% de la base monetaria actual.

Si simulamos el escenario con una renovación promedio de 75% en los próximos 5 meses, el Tesoro Nacional necesitaría una asistencia adicional por $ 402.000 millones para cubrir las obligaciones de deuda en pesos. Esta emisión se sumaría a la asistencia al Tesoro Nacional para cubrir el déficit fiscal operativo, prevista en 1 billón de pesos para este año.

De nuevo, más combustible para los dólares libres y la inflación. A menos que se apure el cierre de un programa fiscal y monetario acordado con el FMI que logre anclar las expectativas. De otro modo, el riesgo de una nueva crisis en el horizonte irá en aumento, antes y después de las elecciones.