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Con el fin de recomponer reservas y con la premisa que los que tienen mayor capacidad tienen que hacer un “mayor esfuerzo”, el Gobierno aplicará un recargo de 30% (según confirmó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero) a las compras en el exterior con tarjeta de crédito. Nadie puede decir que sea una medida inesperada.

  Como tampoco fue inesperado que saltara el dólar paralelo o blue: que pasó de los 67 pesos el viernes a 72,50 pesos hoy. Así la brecha con el dólar oficial minorista (controlado por el cepo en 63 pesos) pasó de apenas 7% a 16%. Y todo parece indicar que se ampliará todavía más en los próximos días. Porque todos aquellos que tienen planeado viajar al exterior están potenciando la demanda en el mercado paralelo, donde el dólar cotiza todavía por debajo de lo que costará el dólar para realizar gastos en el exterior con tarjeta.

  Con esta modificación –aunque no habrá un desdoblamiento cambiario formal– vuelve en la práctica el “dólar turista”, que se ubicará en 82 pesos por dólar (el dólar minorista en 63 pesos más el impuesto). Este recargo afecta tanto al servicio de una plataforma del extranjero, como Netflix, como así también hoteles, pasajes aéreos y toda clase de gastos en el exterior cancelados con tarjeta de crédito.

   Según datos del Banco Central, el déficit de la balanza turística (incluyendo compras por internet en el exterior) en los últimos 12 meses fue de 5.365 millones de dólares. Unos u$s 447 millones mensuales. La fuerte devaluación desde abril del año pasado ya ajustó parte de la cuenta de turismo con el exterior: en 2018, el déficit fue de U$S 8.000 millones y en 2017 había llegado al récord de U$S 11.000 millones.

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   Sin embargo, dada la escasez de dólares que obliga a mantener el cepo y la necesidad de mostrar en medio de la renegociación de la deuda de que Argentina tendrá capacidad de generar dólares propios a futuro, el gobierno quiere achicar la pérdida de divisas por esta vía, que todavía equivale a más de un tercio del superávit de la balanza comercial (estimado este año en unos U$S 14.000 millones).

   La medida, además, tendría un impacto fiscal significativo: según nuestros cálculos, aún suponiendo una caida del 35% de los gastos con tarjeta en el exterior, podría recaudar unos 100.000 millones el año próximo.