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La aceleración en febrero de la inflación mayorista (los precios a la salida de fábrica y los precios de importación puestos al inicio de la comercialización) es una advertencia para el Gobierno. La inflación sigue sin ancla. Y ante el menor movimiento del dólar, como ocurrió a partir de mediados de febrero, el traslado a precios es casi inmediato. Según el Indec, el índice de precios mayorista de febrero aumentó 3,4%, frente al 0,6% de enero. Se trata del registro más alto en los últimos 4 meses, después del golpe inflacionario que generó la devaluación del año pasado.
   Así, los precios mayoristas acumulan 64,5% en los últimos 12 meses (febrero 2018/febrero 2018), cuando la inflación minorista (IPC nacional) en ese período fue de 51,3%. De hecho, parte de que la inflación no haya cedido como esperaba el Gobierno para algunos se debe a que el año pasado la inflación mayorista (73,5%) se había disparado muy por encima de la minorista (47,6%). El argumento era que mientras esa brecha no se cerrara las remarcaciones minoristas continuarían. En enero, esa brecha se había acortado fuertemente. Pero ahora volvió a tomar impulso la inflación mayorista, al inicio de la cadena de comercialización.
   ”Todos los sub-rubros tuvieron mayores aumentos que un mes atrás: más sensibles a las variaciones del tipo de cambio los productos primarios y los importados pasaron de reflejar caídas en enero a subir 5,3% y 2,7%, respectivamente”, explica un informe de la consultora LCG. Y agrega: “Los productos manufacturados subieron 2,4% mensual (+0,9 que en enero) y la energía eléctrica tuvo un salto de 20%. Conjuntamente aportaron 2 pp de la inflación mayorista de febrero”.
   Lo que sucedió en febrero y tal vez se repita con los movimientos del dólar de marzo, confirman por qué el Gobierno acordó con el FMI un nuevo esquema cambiario para tratar de usar el dólar como ancla de la inflación. Pero en todo caso la pregunta es qué sucedería con la inflación (que ya se proyecta en 35% este año) durante la campaña electoral si no se lograra domar al dólar –al menos para que corra por detrás de los precios—en los próximos meses.
  El informe de LCG advierte además sobre el peligro de un persistente “efecto calesita”: “bien el aumento (de los precios mayoristas en febrero) fue menor al registrado por la inflación minorista (3,8% mensual), lo cierto es que la aceleración de los precios mayoristas es esperable que tenga un impacto sobre el segmento minorista”, afirma.