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La pandemia y la cuarentena derrumbaron los ingresos fiscales y dispararon el gasto público para amortiguar el impacto económico en empresas y trabajadores. El “agujero fiscal” se incrementó rápidamente . Y por la falta de financiamiento del país, esta “brecha fiscal” se cubrió con emisión monetaria del BCRA.

En lo que va de 2020,  la emisión del BCRA para asistir al Tesoro Nacional llegó a $1.132.000 millones (3,7% del PBI) . Entre marzo y lo que va de junio, se concentró el 90 % de dicha emisión ($1.025.000 millones).

En junio, la emisión podría haberSE acelerado debido a que el  22/06 el Gobierno enfrenta el vencimiento del bono en pesos- BOPOMO (TJ20)- por $130.000 millones. Sin embargo, el equipo económico lanzó el jueves pasado un licitación de letras en pesos. Y logró exitosamente adjudicar $135.000 millones en instrumentos en pesos. De esta manera, evitó que el BCRA tenga que emitir pesos para cubrir las obligaciones en pesos o alternativamente “reperfilar” el vencimiento.

Básicamente, con el éxito de la licitación el Gobierno se aseguró mantener bajo control a la cotización de los  “dolares alternativos”. Vale señalar, que el fondo de inversión PIMCO tenía cerca del 66% de tenencias del BOPOMO.Y podía presionar al alza a la brecha cambiaria si deseaba salirse de su posición en pesos.

La maquinita de emisión del BCRA se combina con signos de “prudencia monetaria” en estos últimos meses. Miguel Pesce, titular del Central,  permitió a los bancos colocar su liquidez nuevamente en Leliqs ( Letras de Liquidez del BCRA). Esto generó una absorción de pesos “excedentes” por parte del BCRA. Entre mayo y junio (hasta el 16/6), emitió Leliqs, por sobre las que vencían, por $ 466.200 millones. Desde marzo a junio, en lo que va de la cuarentena, el Central lleva emitidos 617.000 millones en Leliqs.

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Por esas Leliqs el Banco Central paga 38% anual a los bancos, que a su vez pueden así pagar a los depositantes la tasa mínima de 30% –fijada por la autoridad monetaria– para que los depositantes no corran al dólar

Esto es una buena señal para evitar un “desborde” monetario que  desestabilice la macroeconomía. Pero claramente no es sostenible en el tiempo. Primero, porque por el stocks de Leliqs en ascenso el Banco Central pagó desde marzo y hasta junio, unos 178.000 millones en intereses, casi $ 45.000 millones mensuales en intereses de las Leliqs. En segundo lugar, porque con la mega emisión de pesos para financiar al Tesoro y la política del BCRA de absorber los “excedentes de pesos” en los bancos con las Leliqs es evidente que no hay chance de sostener el crédito al sector privado.

De hecho, con semejantes niveles de emisión durante la Cuarentena para cubrir el déficit fiscal, el Central tuvo que desandar rapidamente el camino que habia iniciado en abril de cancelar Leliqs emitiendo pesos para forzar a los bancos a prestar esos pesos a las empresas. Los bancos, inundados de pesos, bajaron fuertemente la tasa de interés de los plazos fijos y eso aceleró la corrida al dólar de los ahorristas en pesos, grandes y pequeños.

Este cambio en la política monetaria aumentó el stock de pasivos remunerados del BCRA (Leliqs y Pases) a $ 2.288.000 millones ($ 2 billones, 288.000 millones) al 18/06 (último dato disponible). Lejos quedaron las promesas de Alberto Fernández de terminar con las Leliqs. Cuando asumió Fernández  el stock de Leliqs (más Pases) era de $ 1.170.000 millones (1 billón, 170.000 millones). Es decir, tuvo un incremento de 95% en poco más de 6 meses .   

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Amílcar Collante