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Sin crédito y con salarios que pierden contra la inflación, se derrumban las ventas de electrodomésticos. Según un informe de GFK Argentina, las ventas se precipitaron un 39% en enero pasado. La venta de electrodomésticos está recibiendo dos golpes en simultáneo. Por un lado, los salarios que no recuperan terreno frente a la inflación (que promedia arriba del 3% mensual). Por el otro, el Banco Central mantendrá la política contractiva de subir la tasa de interés para contener al dólar. El crédito al consumo (tarjetas, personales y prendarios) ya computa su octava baja mensual consecutiva en términos reales (descontada la inflación).
   De acuerdo con el informe de GFK Argentina, en enero pasado las ventas de notebooks, PC de escritorio y tablets cayeron un 46%, respecto de mismo mes del año anterior. Los televisores registraron caídas de 41% interanual. Las ventas de pequeños electrodomésticos, como licuadoras, microondas, se redujeron 25%, siempre respecto de enero de 2018. Y los grandes electrodomésticos (heladeras, lavarropas y cocinas) disminuyeron un 26% respecto al mismo mes del año anterior. Por último, los aires acondicionados, calefactores a gas, eléctricos y placas mostraron una menor caída en las ventas: descendieron un 15 % interanual. (ver gráfico).
   El crédito al consumo es clave para la compra bienes durables (de línea blanca). Por lo general se accede a estos bienes acudiendo al financiamiento, el problema es que es muy caro en este momento (las tasas de interés de tarjetas promedian el 60% anual y 64% anual para créditos personales) .Y también se ha reducido la cantidad de cuotas que ofrecen las tarjetas de crédito. El financiamiento vía tarjeta de crédito cayó en febrero un 4,3% mensual (a pesos constantes) descontando la inflación.
   Para lo que viene en 2019, se espera que el ingreso disponible de las familias se mantenga acotado. Por las subas de tarifas (luz, agua, gas y transporte), que se ajustan principalmente en el primer semestre del año y con efecto directo sobre el consumo interno. Pero también por la persistencia de altas tasas de interés y el dólar en movimiento que desalienta la demanda de electrodomésticos en un contexto de incertidumbre electoral.