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El Gobierno se encontró con muchos obstáculos para impulsar el “salvataje Pyme” que prometía una ayuda en los papeles por 350.000 millones en créditos destinados a evitar una “ola” de despidos y quiebras en las pequeñas y medianas empresas.

Por medio del Banco Central  se impulsó un “desarme” de $348.000 millones de Leliqs  (Letras de Liquidez del BCRA). Esas letras del BCRA “en manos” de los  bancos rendían un 38% anual y, al no ser renovadas, el Banco Central les entrega pesos que rinde “cero” tasa de interés.

En la lógica de la autoridad monetaria, ese mecanismo, por sí solo sería suficiente para que que los bancos se lanzaran a colocar líneas especiales de crédito a una tasa máxima del 24% anual a las Pymes en medio de la crisis del coronavirus. En especial, porque el BCRA también adviertió a las entidades financieras que si no colocaban ese dinero en préstamos a las empresas, la presión a la baja de su rentabiidad sería cada vez mayor ya que se les impondría la obligacion de desprenderse de una proporción cada vez mayor de Leliqs en su cartera.

Sin embargo, los bancos sólo ofrecieron créditos de manera muy selectiva a empresas con buenas calificaciones crediticias. Y exigieron para poder hacer masivos a los préstamos  de plan de salvataje  una garantía por parte del Gobierno.

Las entidades financieras se “escudaron” que ya previó al coronavirus , el ratio de irregularidad del crédito de empresas estaba en el 8% del total de la cartera. Mientras que muchas empresas ya habían librado cheques que fueron rebotados por falta de fondos en el contexto de la Cuarentena.

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El resultado fue bancos inundados de pesos que se resisten a prestar. Como se observa en el gráfico, entre el 16/03 y el 03/04 el monto que los bancos tienen “encajados” en la cuenta corriente del BCRA se incrementó en $ 442.800 millones-

–ver gráfico-

Además del “desarme de Leliqs”, hoy existen saldos de “ plazos fijos inmovilizados” en los bancos por $ 108.000 millones. Este concepto responde a los depósitos a plazo fijo que fueron realizados por ventanilla (previo a la cuarentena) y que por el cierre de los bancos (por no ser considerados actividad esencial) no pudieron ser renovados. Por lo tanto, quedaron “bloqueados”. Aún con la expansión del homebanking, una porción relevante de clientes sigue renovando, “manualmente”, sus depósitos a plazo fijo de manera presencial.

Dicho de otra manera: en plena urgencia por financiamiento de la PyMEs, existe un stock de $ 108.000 millones en plazos fijos que no generan rendimientos para el depositante. Pero tampoco están disponibles para ser prestados por los bancos. Se supone que estos depósitos se irán renovando a partir de hoy, con la reapertura parcial de los bancos.

Volviendo al tema de las garantías exigida por los bancos para los créditos Pymes, el gobierno giró al Fondo de Garantía Argentino (FOGAR) avales por $ 34.983 millones para que los bancos acepten acelerar los créditos.

En un principio, los bancos privados sólo querían prestar con un 100% de cobertura. Es decir,  solamente prestar lo que esté disponible en el FOGAR (casi $35.000 millones). En tanto, el Gobierno pretendía que la garantía cubra el 25% de los montos prestables.En otras palabras, que los bancos presten un monto equivalente a unos 120.000 millones de pesos. Por ahora, según informan desde el BICE, cuyo titular, José Ignacio de Mendigurem fue el encargado del armado del fondo de garantía, los bancos habría firmado un compromiso de préstamos de hasta 90.000 millones.

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En el comunicado que emitió el BCRA, se dice que las garantías del FOGAR cubrirán el 100% de los créditos de las  MiPymes. Y sólo el 25% en el caso de las empresas medianas.

Según datos oficiales publicados por el Banco Central, los  préstamo comerciales del sector privado se incrementaron solamente en 66.584 millones desde la entrada en vigencia del distanciamiento social. Una sexta parte de lo pretendido por el gobierno.

Mientras que se desembolsaron $ 29.545 millones en la línea completa de financiamiento MiPyMEs. Es decir, un 8,5% del paquete de salvataje anunciando.

Para las próximas semanas,  las dudas también radican en las líneas de crédito a las empresas para capital de trabajo, además del financiamiento para pagar nóminas salariales durante la Cuarentena. Los créditos para capital de trabajo serán claves para restablecer la cadena de pago y lograr que las empresas puedan seguir produciendo una vez finalizado el “aislamiento obligatorio”.