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Según el Estimador Mensual de la Actividad (EMAE) del INDEC, la actividad económica cayó 0,3% en octubre pasado, respecto de septiembre (en la serie desestacionalizada). Así, acumuló el segundo mes consecutivo con caídas mensuales. La aceleración inflacionaria y la falta de dólares para dinamizar las importaciones son dos factores que explican el estancamiento económico. Con este número, el nivel de actividad quedó prácticamente en el nivel pre-crisis de 2018. Si se mantuviera el nivel de actividad estacando en los valores actuales, por el “efecto arrastre estadístico”, la economía igualmente crecería este año 5,9% en 2022.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de octubre reflejó una baja mensual 0,3%, respecto del mes previo. Después de 5 meses consecutivos de crecimiento, la economía se estancó .En la medición desestacionalizada marcó su segunda baja mensual consecutiva producto del impacto de la aceleración de la inflación en el salario real y el consumo interno, y la suba en la tasa de interés que “enfrió” el crédito al consumo.

Además, la falta de dólares en el BCRA  obligó al equipo económico a continuar con un “super –cepo” a importadores que generó “cuellos de botella “en varios sectores (por falta de insumos, bienes intermedios) y frenó la dinamismo de la economía.

La economía en el último trimestre de 2021 venía con un “envión” muy fuerte y  le dio a 2022 un efecto del “arrastre estadístico” de +3% del PBI. Es decir que la economía ya tenía una inercia muy positiva.

Para el año 2023 , la dinámica es diferente ya la economía encontró límites y se iniciara con estancamiento y una inflación superior al 90% interanual. Con el dato del EMAE de octubre pasado la actividad económica (en la serie desestacionalizada) quedó prácticamente en los niveles pre-crisis de 2018. Con el dato de octubre la economía mostró un incremento de 4,5% interanual, respecto del mismo mes de 2021 (EMAE-INDEC).

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De los 15 sectores relevados por el Indec, 12 tuvieron variaciones positivas en la comparación entre octubre 2022 y el mismo mes del año pasado Los sectores con mayores tasa de crecimiento fueron: “Hoteles y restaurantes” (27,2%); “Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales” (8,7%); “Explotación de minas y canteras” (12,5%), “Electricidad, gas y agua” (6,6%); “Transporte y Comunicaciones” (6,1%) y “Comercio Mayorista, minorista y reparaciones” (5,3%).

El rubro de  “hoteles y restaurantes” se destaca por tener una comparación con un año base bajo que aún tenia ciertas regulaciones por la pandemia. Y además tiene el efecto positivo del pre-viaje 3 que estuvo focalizado en octubre y noviembre pasado.

En tanto, las mayores caídas del mes de octubre se dieron en “Pesca” (-29,6%) e “Intermediación financiera” (-1,8%), ambas en términos interanuales.

Con estos números, la economía se encamina a terminar con un crecimiento de 5,5% del PBI para 2022 , volviendo a crecer por dos años consecutivos después del bienio 2010-2011. Vale recordar que en periodo siguiente la economía transitó por el “serrucho”: en los años pares (no electorales) la economía caía ( 2012, 2014 y 2016) y en los años impares (electorales) la economía “repuntaba” 2013, 2015 y 2017. 

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) –en base a los pronósticos de bancos y consultoras privadas– estima una variación de -1%, en el cuarto trimestre de 2022. En línea con la desaceleración que ya muestra el EMAE-INDEC.

Y el relevamiento proyecta para el primer trimestre de 2023 una contracción de 0,2% (contra la expansión trimestral de 0,2% que preveían hace solo un mes).

En tanto para 2023 el REM del BCRA espera que la economía solo crezca un 0,7%, respecto de 2022. Es decir, una economía “estancada” con alta inflación (99,7% de inflación esperada).

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Las proyecciones para 2023 están descartando escenarios disruptivos (con un nuevo salto devaluatorio del tipo de cambio oficial) ya que esto impulsaría fuertemente la inflación, provocaría un nuevo derrumbe del consumo y hundiría a la economía en una recesión más profunda.