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La combinación de devaluación y recesión pusieron fin al “boom” de argentinos viajando y gastando dólares en el exterior. Al menos por ahora. En pocos meses un dólar alto y la recesión revirtieron una tendencia que parecía muy difícil de quebrar. Según los datos del Indec, después de 46 meses, en diciembre llegaron al país más turistas extranjeros que los argentinos que viajaron al exterior. Diciembre se cerró con un saldo positivo de 15.273 viajeros por via aérea más que llegaron a la Argentina que los que salieron del país.
   La Encuesta de Turismo Internacional (ETI) elaborada por el INDEC muestra que en diciembre los arribos al país por vía aérea crecieron 13,4% respeto del mismo mes de 2017, mientras que las partidas desde Argentina cayeron un 13,6% interanual. En diciembre fueron 294.642 turistas extranjeros que arribaron a Argentina, contra 279.369 argentinos que viajaron al exterior. La mayor cantidad de turistas extranjeros llegó desde Brasil: en diciembre, totalizaron 68.800 personas, registrando un aumento de 24,7%. En segundo lugar, se ubican los europeos, con un total de 56.800 turistas.
   Durante todo 2018, el turismo receptivo aumentó 7,5%, en total 2.760.000 extranjeros llegaron para visitar el país. Pero aún así los argentinos que viajaron al exterior sumaron 4.485.000 (-0,7%).
   Así, a partir de la disparada del dólar, en el segundo semestre del año pasado el déficit de divisas por turismo internacional y gastos de tarjeta de argentinos en el exterior tuvo un ajuste drástico. En 2017 ese rojo de divisas llegó a los U$S 10.800 millones. En diciembre de 2017 sumó U$S 824, pero en diciembre último cayó a U$S 291 millones (ver gráfico). De hecho, mientras entre septiembre y diciembre de 2017 el déficit por turismo y gastos con tarjeta estuvo siempre arriba de los U$S 800 millones mensuales, en el último cuatrimestre de 2018 se redujo a los U$S 300 millones.
   Sin cepo cambiario y sin impuestos extra al turismo se logró reducir de manera significativa el desequilibrio en la cuenta externas de turismo. El “Dólar alto” –la megadevaluación– hizo el trabajo sucio.