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La aceleración de la inflación en EE.UU a 5,4% interanual en septiembre hace prever que la Reserva Federal de EE.UU tarde o temprano reduzca los estímulos monetarios y comience a subir las tasas de interés. Así el dólar se empezaría a fortalecer a escala global contra el resto de las monedas. En la región parte de ese proceso comenzó a observarse en los últimos meses y complicaría al BCRA en un momento que se disparan las expectativas de devaluación del peso.

En marzo de 2020, el incremento en la incertidumbre global Covid-19 generó en los inversores un “vuelo a la calidad”. Los capitales salieron de mercados emergentes y se refugiaron en los bonos del tesoro de Estados Unidos. Esto fortaleció al dólar a escala global, respecto del resto de las monedas, generando una devaluación generalizada de las monedas de los países emergentes.

Luego de este primer impacto comenzaron los programas de estímulo fiscales y monetarios en Estados Unidos. Esa mega inyección de dólares generó el efecto contrario. El dólar se comenzó a debilitar, subieron fuertemente el precio de las commodities y las monedas de países emergentes se apreciaron contra el dólar.

Si observamos el índice dólar (DXY) – que es índice compara al dólar estadounidense frente a una canasta de monedas de relevancia a escala global (Euro, Yen, Libra Esterlina, Dólar Canadiense, Corona Sueca y Franco Suizo)-  tuvo un salto en marzo de 2020 en el inicio de la pandemia , luego comenzó a descender haciendo un “piso” en mayo de 2021 (el índice llegó a 90 promedio mensual) .Y a partir de allí comenzó lentamente a fortalecerse el dólar (hasta 93,73 en octubre).

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La contracara de un dólar que se revaloriza son monedas en países emergentes que comienzan a depreciarse.

En el caso del dólar en Brasil llegó a cotizar por debajo de los 5 reales por dólar en junio pasado y actualmente alcanzó los 5,57 reales. Acumuló una suba de 13,6% en solo 4 meses.

Algo similar ocurrió en Chile: el dólar pasó de $ 723,5 en junio pasado a $805,7 en octubre. Es decir, tuvo un incremento de 11,3%.

Por su parte, en Perú el aumento del dólar en los últimos 4 meses fue del 3,3%, en un país que tiene ese rango de inflación anual.

En Argentina, el dólar oficial subió sólo al 1% mensual desde marzo, y continuó asi entre junio y octubre. Así, el dólar oficial acumuló una suba de 3,9% en los últimos 4 meses. Sin embargo, la inflación en el mismo periodo 16,6% (estimando un 3,5% para el mes de octubre). Es decir, tuvo una apreciación real de 10,8% en solo 4 meses a contramano de los países de la región.

La devaluación en los países de la región “erosiona” la competitividad del peso. Por ello, esta tendencia impacta directamente en Argentina, especialmente por lo que sucede con Brasil, nuestro mayor socio comercial.

Argentina que ya acumula una pérdida de competitividad por aplicar la receta del “atraso cambiario” en la previa electoral .Y además no cuenta con suficientes reservas netas en el BCRA para defender la cotización del peso. En las últimas semanas el BCRA pudo seguir comprando dólares a costa de mayores restricciones a las importaciones. Esto impacta en la actividad y también en precios – especialmente en los productos intensivos en insumos importados-.

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 Es clave seguir monitoreando la evolución del dólar a escala global .Y si se profundiza la devaluación en países vecinos en los próximos meses. Ya que esto va a dificultar más la tarea al Banco Central para contener las presiones devaluatorias. Y puede precipitar un salto cambiario que termine acelerando la inflación que ya parte de un piso de 52% anual.