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El Ministerio de Hacienda difundió los datos fiscales correspondientes a enero, los cuales volvieron a arrojaron un resultado primario deficitario en 3.766 millones de pesos. En enero de 2019 los números fiscales habían sido superavitarios en 16.658 millones de pesos. Una diferencia de $20.423 millones entre enero/19 y el mes pasado.

   Más gasto social y subsidios económicos son el motivo del cambio de tendencia. El incremento en los gastos en seguridad social a un ritmo de 49,3% interanual explica gran parte de la brecha fiscal ente ingresos y gastos. El bono de fin de año para jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH -asignación universal por hijo- incrementó el gasto social en aproximadamente $25.350 millones.

   Otra parte significativa del déficit fiscal corresponde a la política tarifaria. El “congelamiento” de tarifas es clave como ancla de la inflación. Sin embargo, ya se observa su “ contracara” y su peso dentro de la cuentas fiscales.

   Los subsidios económicos (a las empresas de servicios públicos) se dispararon a un ritmo de 76,4% interanual (respecto de enero de 2019). Los subsidios a la energía crecieron un 125,5% interanual. Mientras que los subsidios al transporte lo hicieron a un ritmo de 34%, siempre comparando enero/20 vs enero/19.

   Por su parte, la recaudación muestra el impacto de la actividad económica que no repunta. Y que pese al aumento en la presión impositiva tras la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva no logra cubrir el gasto primario. En enero, los ingresos totales crecieron al 40,3% interanual, debajo de la inflación acumulada (52,9%).

   La recaudación de los impuestos vinculados con la actividad ( IVA e “impuesto al cheque” ) económica crecieron todavía menos. El IVA neto de devoluciones creció al 23,6,%, respecto de enero de 2019. Vale señalar que en el caso en el caso del IVA se quitó el beneficio de IVA cero para 13 bienes de la canasta básica.

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   A su vez, la recaudación por el impuesto a los débitos y créditos aumentó 44,1% interanual.

   En enero, el déficit financiero (incluido el pago de intereses de la deuda) se disparó un 51,3% interanual . Pasó de un rojo de $ 60.038 millones en enero/19 a $90.818 millones el mes pasado.

   El resultado fiscal claramente estuvo por debajo de lo esperado y obligará al Gobierno a tomar por estas horas decisiones coflictivas. Así, se resolvió cerrar el registro para anotar exportaciones de granos al exterior, las llamadas declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE). Esto implica que en breve anunciarán una suba de la alícuota de las retenciones para la soja del 30 % a 33%, posiblidad que había quedado abierto con la aprobación de la ley de Emergencia Económica.

   Se estima que la recaudación por este aumento en las retenciones sería entre 500 y 600 millones de dólares extra para el periodo 2020.

   Brasil devalúa y el dólar se “desliza”

   Tras los feriados de carnaval, en un miércoles negro para las bolsas del mundo como cosecuencia del efecto coronavirus, el dólar mayorista llegó a los 62 pesos. El mercado cambiario tomó “temperatura” y el BCRA válido una suba de 25 centavos del dólar mayorista que rompió los 62 pesos por dólar.

   Así vendió reservas por sólo 15 millones de dólar para suavizar el alza.

   A los problemas domésticos con la negociación de la deuda de Argentina y la pulseada del Gobierno con los acreedores privadas, se suma la incertidumbre global sobre el crecimiento de China y la evolución del coronavirus .

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   En los últimos 30 días (del 20/01 al 19/02) el Banco Central acumula ventas (netas) de dólares por U$S 441 millones y las reservas cayeron 787 millones en ese periodo.

   En Brasil, en tanto, el real continúa depreciándose y el dólar ya cotiza 4,45 reales.

   Las presiones internas y externas forman una tormenta perfecta para Argentina que aún no se repone de la crisis propia ( desde 2018) y ahora debe reacomodar su macro en un contexto global más complejo y dificultoso.

   Por el momento, el BCRA está dejando que ajuste el tipo de cambio lentamente y la merma de divisas no es tan significativa.

   Sin embargo, la estrategia entraría en riesgo si la tasa de depreciación se acelerara, ya que “desanclaría” los precios internos y las expectativas de devaluación junto con la brecha cambiaria aumentarían. Ante este escenario podrían aumentar las restricciones cambiarias y las regulaciones del comercio exterior para proteger las reservas del BCRA. Sin embargo, un cepo amplio traería asociado una menor oferta de divisas en el mercado y el riesgo de una prolongación de la recesión. una prolongación de la recesión.

Amílcar Collante