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En el arranque del 2022 hubo dos cuestiones que generaron una aceleración de la tasa de inflación. Por un lado, el acuerdo con el FMI dejó sin anclas al Gobierno para combatir a la inflación (cambiarias y tarifaria). Ya que no se puede atrasar el “dólar oficial” y el acuerdo obliga a “descongelar” tarifas de servicios públicos y precios regulados (como  combustibles). A esta cuestión se le sumó el incremento de la inflación mundial (especialmente de EE.UU con un  registro de 8,3% anual en abril) y el shock de oferta de commodities por el conflicto Rusia-Ucrania (que disparó los precios de la energía). Así, el único anclaje de expectativas es hoy el ajuste monetario y fiscal. Sin embargo, los números muestran desvíos de las metas que probablemente se agravarán en la segunda parte del año elevando el riesgo de incumplimiento con el FMI.

La tasa de  inflación en Argentina desde el año 2018  tiene un ritmo del 50% anual (a excepción del año 2020 con la pandemia que cerró en 36,1% anual, con una caida de la economía de 9,9%) . Sin embargo, en 2022 ya subió un “escalón” más y el interrogante clave es dónde se “estabilizará”. El dato de inflación de marzo encendió todas las alarmas; fue de 6,7% mensual. Pero en abril se mantuvo en el 6% mensual, pese a que a diferencia de marzo no hubo aumento de tarifas de luz y gas . En los últimos 12 meses, la inflación acumulada fue de 58% interanual –mayor registro interanual desde el año 1991. Aunque si se toman los primeros 4 meses del año, el IPC corre al 5,3% mensual (85% anualizado), y la inflacilón de alimentos al 6,37% mensual promedio, más del 100% anualizado.

La economía ya no cuenta con las  anclas “clásicas” (usadas por el kirchnerismo)  para contener el “brote” inflacionario. El “dólar oficial” no se puede atrasar, respecto de la inflación. En 2021, ya se “sobreutilizó” esta herramienta, con una inflación del 51% anual y el “dólar oficial” que aumentó sólo 23,3%.  Además,  los precios regulados –como combustibles- se “descongelaron”  y  las tarifas de servicios públicos deben actualizarse para que no se siga disparando la cuenta de subsidios y descarrile rápidamente las metas del acuerdo con el FMI.

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En este contexto, el bolsillo de los trabajadores formales, informales, jubilados y beneficiarios de programas sociales se “licuan”. La tensión en la “calle” crece y los pedidos de subsidios por el “Plan Platita 2022” muestran como está el “termómetro” social. Más de 13,6 millones de personas recibirán el “bono extra”  de 18.000 pesos.

El único anclaje de las expectativas es el acuerdo con el FMI. Es lo que permite por el momento que los “dólares alternativos” y la “brecha cambiaria no se disparen a niveles de pánico, la inflación se espiralice y la crisis se profundice.

Por eso, el presidente Alberto Fernández se abraza al ministro de Economía, Martín Guzmán, y al acuerdo con el FMI. Cree que un volantazo en línea con las ideas de Cristina significaría detonar una crisis mayor. Sin embargo, los desvíos que empiezan a mostrar los números fiscales y las variables monetarias generan dudas sobre el cumplimiento del programa acordado con el FMI.

Veamos las señales de alarma de las últimas semanas respecto al cumplimiento del programa con el FMI.

RESERVAS:

-El BCRA tuvo un deterioro constante en su hoja de balance durante la presidencia de Miguel Pesce. Cada vez hay más pesos circulando y pocos dólares en las reservas (netas) del BCRA. La meta de acumulación fijada por el FMI es de 5.800 millones de dólares para 2022.

Por la estacionalidad en la liquidación de agro-dólares, lo que esperaba el mercado es que el BCRA acumulara fuertemente reservas (netas) en el primer semestre del año. A priori, se esperaba que se sobrecumpliera la meta y el Central “guardara” un colchón de dólares para el segundo semestre, cuando la escasez de divisas se profundiza y el BCRA pasa a ser un vendedor (neto) de dólares.

Sin embargo, la acumulación de reservas por parte del Banco Central viene muy lenta.

En lo que va de 2022, el BCRA  solo registró compras netas por U$S 749 millones (dato oficial al 10/5) y según información extra oficial (hasta el 13/5) el total de compras netas alcanzó U$S 659 millones. Vale señalar, que los primeros 5 meses de 2021 el BCRA registró compras por U$S 5.728 millones. Es decir, en 2022 esta registrando compras equivalentes al 11% del comprado en 2021 (primeros 5 meses).

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FINANCIAMIENTO NETO EN PESOS

En abril pasado, el Tesoro Nacional solo pudo renovar el 90% de un vencimiento de deuda en pesos. Fue la primera vez desde agosto de 2021 que el Tesoro no pudo renovar el 100% de los vencimientos. En los tres primeros meses del año se había obtenido financiamiento neto del mercado por unos $640.000 millones (con una tasa de roll-over de 150% en promedio). En mayo, la semana pasada, el Banco Central renovó un venciminento de unos $ 750.000 millones, y consiguió unos $ 30.000 millones de financiamiento neto.

El tesoro debe consiguir este año 2% del PBI (1,5 billones de pesos) de financiamiento “extra” – en pesos- en el mercado local. Para estar en línea con ese objetivo, debería lograr una tasa de “roll over” o refinanciación del 125%, es decir consiguir financiamiento por un 25% más de lo que vence. Abril y mayo son señales de alerta. En caso contrario, deberá “encender la maquinita” el BCRA para cumplir con las obligaciones de deuda y el problema es que el límite de emisión es muy acotado , solo 1% del PBI.

EMISION PARA ASISTIR AL TESORO

Según el acuerdo con el FMI el BCRA no podrá girar al Tesoro Nacional un monto mayor a $705.200 millones – equivalente al 1% del PBI- para todo 2022.

 Además, el programa tiene metas trimestrales. Para el segundo trimestre la emisión del BCRA no podrá supera los $438.000 millones. Y para el tercer trimestre la “maquinita” no podrá acumular una emisión de más de $613.300 millones.

El BCRA hasta marzo solo había emitido por 122.000 millones .Sin embargo, en los últimos días de abril emitió unos 80.000 millones. Y en mayo otros 180.000 millones. Con lo cual acumula ya U$S 380.500 millones. En la meta original, es prácticamente el 50% de lo previsto para todo el año y muy cerca del tope hasta junio ($ 438.000 millones). Sin embargo, estas metas nominales originales acordadas con el FMI muy probablemente se flexibilicen, ya que el PBI y la inflación sobre vienen por arriba de lo proyectado en el acuerdo, y por lo tanto la meta de emisión, calculada como porcentaje del PBI, también se ampliará nominalmente.

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META FISCAL

El Gobierno tomo medidas para compensar la pérdida de poder adquisitivo tras la disparada en la tasa de inflación. Se conoció en estos días que el “Plan Platita 2022” finalmente tendrá a un universo de 13,6 millones de personas como beneficiarios ( 7,5 millones empleados informales y 6,1 millones de  jubilados y pensionados). Y tendrá un costo de casi 210.000 millones de pesos (0,3% del PBI).

Estas medidas de compensación via “bonos extra”, sumadas a la disparada en partidas del gasto público que lejos de ajustar están aumentando por encima de la inflación (casi 15% en términos reales en el primer cuatrimestre del año 2022 , contra mismo período de 2021). Con “subsidios económicos” subiendo más un 50% en términos reales y “subsidios a la energía” creciendo arriba del 78% en términos reales.

Están provocando un desvío en los números fiscales que no son consistentes con la meta del 2,5% del PBI de déficit fiscal primario fijado en el acuerdo con el FMI.

En resumen, la economía tiene como ancla de las expectativas al  acuerdo con el FMI. La “pax cambiaria” está atada al cumplimiento de ese programa. Pese a que la única forma de evitar una crisis es cumplir con el acuerdo, ya hay un desvío muy importante en los números fiscales, monetarios y de acumulación de reservas  (respecto de las metas) que incrementan el riesgo de incumplimiento del plan.

Si no se “hacen los deberes” el ajuste de la economía se dará “por las malas” con más devaluación,  más inflación y una desaceleración más fuerte del nivel de actividad.

Amílcar Collante