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El arranque de 2021 siguió con buenas noticias en el frente financiero y cambiario. El BCRA comprando dólares, la “brecha cambiaria” se estabilizó, el dólar oficial continuó con las micro devaluaciones y se evitó un salto devaluatorio. Sin embargo, hay datos muy preocupantes: la inflación de diciembre se aceleró a 4% mensual (60% anualizada) y pone en duda como terminará el salario real de los trabajadores en 2021. Además, se suma alta probabilidad de una segunda ola de covid y la estrategia que seguirá el Gobierno.

En el comienzo de 2021, la brecha cambiaria (diferencia entre el dólar oficial y los “dólares alternativos”) se estabilizó en un nivel 85% en caso del “dólar blue”, y de 70% aproximadamente con el “dólar bolsa” y “contado con liquidación”. En el caso del dólar “blue”, el Gobierno no tiene poder de intervención directa o regulación, como sí ocurre con los “dólares alternativos legales” (el dólar Bolsa y el contado con liquidación), que puede intervenir mediante la venta de bonos en dólares de organismos como ANSES y BCRA.

Hacia fines de octubre, el escenario era el de una nuevo crisis cambiaria: el “dólar paralelo” llegó a $195 por dólar y la brecha con el dólar oficial fue de 150%. Mientras que el “contado con liqui” llegó a $180 y el “dólar bolsa”  a $170. Las medidas de corto plazo que anunció y adoptó entonces el ministro de Economía Martín Guzmán “bajaron la fiebre” del dólar.

La baja se produjo por mediante una fuerte intervención a través de ANSES y BCRA en el mercado bursátil para controlar los “dólares alternativos”: vendió bonos en dólares que poseen en cartera ANSES y BCRA (por ejemplo, el bono en dólares AL30) contra pesos. Esa estrategia estabilizó el mercado cambiario, pero disparó nuevamente el riesgo país ante la caida de la cotización de los bonos de la deuda renegociada.

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En los últimos días,  los “dólares alternativos” abrieron entorno a 144/145 pesos para el “dólar mep” y 146/147 pesos para el “contado con liquidación”. Mientras que el “dólar blue” cotiza en $ 157. Pese a la baja de casi 40 pesos desde el punto máximo, mantiene una “brecha cambiaria” de 85%. Sigue siendo muy alta y distorsiona el funcionamiento de la economía real.

La brecha cambiaria genera una presión al alza en la tasa de inflación. Y también el “efecto de la brecha” se ha sentido muy fuertemente en uno de los pilares de la economía: el superávit comercial. En noviembre el saldo comercial fue de solo 271 millones de dólares.

Asimismo, en el arranque de 2021 el BCRA endureció el “cepo a los importadores”. Con la publicación de la Comunicación “A” 7201,  que  obliga a los importadores de bienes suntuarios y de un conjunto específico de bienes finales a obtener financiamiento antes de acceder al mercado oficial para cancelar los pagos.

Así, el BCRA tuvo menor demanda de divisas por parte de importadores y logró acumular compras de reservas por u$S 429 millones (con datos oficiales hasta el hasta el 14/01). Según datos extraoficiales, serían más de u$s 500 millones en lo que va de enero.

Esta compra de dólares sostenida por parte del BCRA desde inicios de diciembre, le permitió recomponer las reservas netas (sin incluir Swap de monedas con China, encajes bancarios, depósitos del Gobierno y préstamos con organismo internacionales), que ahora suman u$S 4.430  millones (con datos oficiales al 18/01), después de tocar un piso de U$S 2.240 millones el 30 de noviembre pasado (ver gráfico).

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La otra variable que tuvo una evolución positiva y se sumó al “veranito financiero” fue el stock de depósitos en plazos fijos en pesos (privados). Según los datos publicados por el BCRA, entre el 01/12 y el 14/01/21 (último dato disponible) el stock de depósitos a plazo fijo mayoristas subió en $ 142.829 millones. Pasó de $ 1.275.514  millones a $1.419.343 millones. Es decir, registró una suba de 11,2%.

Los depósitos a plazo minoristas aumentaron $22.755 millones en el mismo período, una suba de sólo 3,5%: de $ 647.851 millones a $670.606 millones.

Contrariamente, hay variables que comienzan a complicar la situación macroeconómica. Una de ellas es la tasa de inflación que en el mes de diciembre aceleró a 4% mensual (desde el 3,2% de noviembre), cerrando 2020 en 36,1%.

Con este número la tasa de inflación promedio del cuarto trimestre de 2020 fue de 3,7%  (mensual).Esto es equivalente a una tasa de inflación anualizada de 54,6%. Esta dinámica inflacionaria le fija un “piso” muy alto al arranque de 2021. Y pone en duda que la inflación termine cerca de lo proyectado por el Gobierno en el Presupuesto 2021 (29% anual).

Las proyecciones de inflación para 2021- de los principales bancos y consultoras – roza el 50% anual, según la encuesta del REM del BCRA. De darse las proyecciones del REM, es muy difícil que el salario nominal de los trabajadores le gane la “carrera” a los precios. El consumo interno se vería afectado negativamente por 4 año consecutivo (2018-2021).

Por último, otro desafío del Gobierno en 2021 será que estrategia elegirá frente a la “segunda ola” de covid.  

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El nivel de contagios se viene incrementando desde comienzos de diciembre de 3.000 casos diarios a “picos” de 13.800 casos diarios en el arranque de enero.

El Gobierno deberá definir si el número de casos continua incrementándose si vuelve a imponer medidas de aislamiento social. Lo cual obligaría a dar algún tipo de asistencia desde el Estado Nacional a familias y empresas afectadas. Incrementando el “gasto covid” nuevamente y golpeando las metas de reducción del déficit fiscal que Guzmán negocia con el FMI.

 O si opta por medidas menos restrictivas de distanciamiento (o medidas transitorias) que no implique un cierre total de actividades como en 2020. Mientras espera que el plan de vacunación evolucione favorablemente y se evite la saturación del sistema sanitario.