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Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), en octubre la Administración Pública Nacional registró un déficit primario de $ 75.092 millones. Los ingresos totales – excluyendo las utilidades del BCRA- se contrajeron 11% en términos reales descontando la inflación. Mientras que el gasto primario volvió a acelerarse y creció un ritmo de 22,9% en términos reales.

En octubre, se volvió a acelerar el gasto primario: pasó de crecer 20,5% interanual -en términos reales-  en septiembre a 22,9% el mes pasado (interanual).  

Los ingresos totales (sin contar las utilidades “giradas” por el BCRA por $30.000 millones)  recibieron el impacto del salto en la “brecha cambiaria” que llego al 150% (entre el dólar oficial y el blue). Cayeron 11% interanual en términos reales y la “brecha fiscal” entre ingresos y gastos volvió a dispararse.

Vale señalar que el análisis que realiza la Oficina de Presupuesto del Congreso  toma el criterio de devengado de los créditos y débitos. Por ello, difiere respecto del cálculo realizado por el Ministerio de Economía en base caja.       .

El gasto primario registró el séptimo mes consecutivo con una suba de dos dígitos en términos reales. Esto explicado principalmente, por el gasto público para amortiguar el efecto de la pandemia, llamado “Gasto Covid-19” (cuyas principales erogaciones son el programa ATP y el IFE –Ingreso Familiar de Emergencia) que, en octubre, alcanzó $77.031 millones. Equivalente 14,9% de gasto primario total.

Según lo detallado en el informe de OPC, si se netea el “Gasto Covid-19”, el gasto primario igualmente hubiera crecido al 4,5% interanual en términos reales  en comparación el mismo mes de 2019. Contrariamente, a lo que pasó en los meses de julio y agosto, cuando el “Gasto No Covid” caía más de 2% en términos reales y el Gobierno apuntaba a dar señales de “austeridad”. En septiembre y octubre se volvieron a expandir fuertemente ambos, el Gasto Covid y No Covid.

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Pese al ajuste real de algunas partidas del Gasto No Covid, como jubilaciones y pensiones (por la suspensión de la ley de movilidad), salarios públicos y gastos de capital (obra pública), el gasto primario se disparó y esto complica las cuentas fiscales. Es insostenible en el tiempo.

Las velocidades de aumento de las partidas del gasto público son muy heterogéneas.

Las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 60% del gasto operativo total, crecieron al 12,9% interanual en términos reales. Muy por encima de la inflación acumulada en los últimos 12 meses. Esta suba se explica por la disparada en las partidas de “Otros programas sociales” (por $50.764 millones) que subieron 278% interanual, en términos nominales.

En tanto, según la OPC,  en octubre las jubilaciones y pensiones contributivas subieron 1,9% interanual – en términos reales- . Este cálculo incluye los “bonos extra” de sumas fijas percibidos en diciembre/19, enero/20 y marzo/20. Sin esas partidas estarían cayendo en términos reales.

En octubre, las “Transferencias a las provincias” subieron 109,3% respecto de igual mes de 2019. Es decir, crecieron un 53,9% interanual en términos reales. Y en  los primeros 10 meses del año aumentaron 199% interanual (108,6% descontado la inflación) respecto del mismo período de 2019.

En tanto, los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos subieron 75,6% interanual (29,1% en términos reales) debido al “congelamiento” tarifario. Específicamente, $20.000 millones (de los $30.500 millones gastados) respondieron a la asistencia financiera a CAMMESA en el marco del congelamiento transitorio dispuesto por el Poder Ejecutivo.

Así, en los primeros 9 meses del 2020 el gasto en subsidios económicos crecieron 88,5% interanual. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, se estima que el gasto en subsidios económicos alcanzará al 2,2% del PBI en 2020.

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Para no seguir incrementando el “peso” de los gastos en subsidios económicos en el presupuesto nacional, el Gobierno ya anunció que se suspenderá el congelamiento tarifario a partir de diciembre, para los casos de gas y electricidad.

Los “gastos de funcionamiento “ registraron una caída de 6,7% interanual en octubre (descontando la inflación). Y especialmente, la partida de “salarios públicos” (gastos en personal) registró una caída de 9% en términos reales.  Vale señalar que el acumulado del 2020 la paritaria de trabajadores estatales fue de 17%: recibieron aumentos de 5% en enero, 5% febrero y 7% en octubre.

Por su parte, los “gastos de capital” (obra pública) se dispararon un 74,8% respecto a mismo mes de 2019. Sin embargo, si tomamos el acumulado de los 10 meses cayeron en términos reales –descontando la inflación– un 2,3%. Dentro de los “gastos de capital”, en octubre, la inversión en “Agua potable y alcantarillado“ se incrementó 78,6% interanual.

Por último, los pagos por intereses de la deuda cayeron 63,4% interanual (nominal) debido al “reperfilamiento” de deuda. Y acumulan una caída de 23,4% nominal en los primeros 10 meses del año.

Contrariamente a lo esperado la “brecha fiscal” se disparó en octubre. Esto le agrega mayor incertidumbre a la situación macroeconómica y cambiaria, ya que el “agujero fiscal” se cubre mediante emisión de pesos. 

El Ministro Guzmán, entiende y ha expresado su preocupación por un mayor “desborde” de pesos que podría complicar más la situación económica y puede disparar las expectativas de devaluación.

Por ello, ya envió señales fiscales fuertes en las últimas semanas. No sólo confirmó que eliminará el “Gasto Covid” sino que apuraró los tiempos en ese proceso.

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Al anunciar que no habrá “IFE 4” diciembre mostró que Alberto Fernández zanjó en su favor una intensa interna sobre el tema dentro del Gobierno.

También está en vías de extinsión el ATP. En noviembre (sobre los sueldos de octubre) se pagarán alrededor de 500.000 sueldos por ATP, cuando en octubre fueron 1,2 millones y entre abril y junio superaban los 2 millones.

Con la misión del FMI en Buenos Aires se envió el proyecto al Congreso con la nueva fórmula de actualización de jubilaciones, que le fija un tope al gasto previsional.

Por último, se le pondrá un tope también a los subsidios económicos (fundamentalmente energéticos) con el descongelamiento de tarifas de servicios públicos a partir de enero próximo.

Es esperable que en noviembre y diciembre se observe un menor dinamismo de algunas partidas de gasto y se vaya “achicando” la brecha fiscal.