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El BCRA estableció, a partir del  primero de agosto, una tasa de interés mínima para los depósitos a plazo fijo (menores a un millón de pesos) de 33% anual. La autoridad monetaria fijó el rendimiento de los plazo fijos minoristas al equivalente del 87% de lo que los bancos reciben por la colocación en Letras de liquidez (Leliqs) -38% anual- . La medida apunta a evitar que se profundice la “dolarización” de ahorros.

Desde abril pasado, es la segunda vez que el  BCRA sube la tasa de interés mínima de los depósitos a plazo fijo. A mediados de abril el Central  fijó la tasa mínima en 26,6% anual  .

Vale señalar, en el arranque de las medidas de aislamiento – en marzo- el BCRA impulsó un desarme de Leliqs de $350.000 millones, que se combinó con la mega-emsión para asistir al Tesoro Nacional ($205.000 millones en marzo). Esto derrumbó las tasa de interés en pesos. Consecuentemente, la tasa de interés Badlar  (depósitos mayores a un millón de pesos) llegó a un rendimiento de sólo 16% anual. Mientras que la tasa de interés para depósitos a plazo fijo minoristas se ubicó en 19% anual.

Esta fuerte caída en los rendimientos de los plazo fijos en pesos desincentivaron la renovación de los depósitos a plazo en pesos, porque los ahorristas obtenian rendimientos que no compensaban a la inflación esperada (arriba del 45% anual).

Simultaneamente, con el derrumbe de tasas de interés, se dispararon la cotizaciones de “dólares  alternativos” de $85 a fin de marzo a $110 a mediados de abril.

Es decir, en el  juego “dólar-tasa”  fue tan abrupta la caída en los rendimientos en pesos, por la mega – inyección de pesos en el circulante, que sobrereaccionaron  las cotizaciónes de los “dólares alternativos”.  

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En el inicio de mayo, el BCRA extendió a depósitos a plazo fijo de hasta $4 millones la tasa mínima de interés. Y luego lo extendió a personas físicas y jurídicas independientemente del monto la tasa de interés del 26,6% anual.

A partir de junio, el Central subió la tasa de interés mínima garantizada para plazo fijos a 30,02% anual (79% de la tasa de interés de las Leliqs).

La estrategia del BCRA de aumentar el rendimiento en depósitos a plazo en moneda local, permitió un incremento en el stock de plazos fijos del sector privado en 25,5% entre mayo y julio (último dato 28/7) .

El stock total de plazos fijos en pesos pasó de $1.462.551 millones a $1.760.073 millones. En el caso de los plazo fijo mayoristas, el incremento es más pronunciado que en los depósitos minoristas. Entre mayo y julio, stock de depósitos a plazo fjo -de más de un millón de pesos -subieron 33,7% .Mientras que los depósitos minoristas (hasta 1 millon de pesos)  subieron solo 11,3%, en el mismo período.

La medida tomada por el Banco Central -de suba de la tasa de interés al 33% anual para depósitos a plazo fijo minoristas-  busca darle un mayor rendimiento al ahorrista minorista en depósitos a plazo. Para evitar una “dolarización” mayor en los proximos meses.Y que la tasa de interés mensual del plazo fijo no pierda contra la inflación.

Vale señalar que los pronósticos de inflación para agosto – según el relevamiento de expectativa de mercado del BCRA(REM)- se ubican en el 3% mensual. Y para septiembre esperan 3,6% . Con lo cual la tasa de interés actual no llegará a compensar a la tasa de inflación.

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Este aumento de la tasa de interés muestra que las autoridades del  BCRA están preocupados  por la dolarización de ahorros. Según información preliminar del BCRA, cerca de 4 millones de ahorristas utilizaron su cupo de u$S 200 mensuales –dólar “solidario”- en julio pasado. En total se vendieron entre u$S 700 y 750 millones.

Indirectamente  el aumento en las tasas de interés pasivas (para los depósitos) tendrá su correlato en las tasas de interés activas (de los créditos). Este encarecimiento de los préstamos complicará la recuperación de la economía post- pandemia vía prestamos al consumo (personales, prendarios y tarjetas) .

Amílcar Collante