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Según los números del Ministerio de Economía, en octubre se registró un déficit primario de $ 129.122 millones (equivalente a 0,1% del PBI). Los ingresos totales ascendieron $ 1.506.800 millones y subieron 94,5% interanual. Mientras que el gasto primario totalizó $ 1.603.707 millones, un aumento de 63,5% interanual, por debajo de la inflación que a octubre acumuló 88% en los últimos 12 meses.

En los primeros diez meses del año, el déficit fiscal alcanzó 1,5% del PBI (excluyendo las rentas de la propiedad que superen el tope del 0,3% del PBI)  y el déficit financiero (incluyendo intereses de la deuda) fue de 2,7% del PBI. Así, los números apuntan a cerrar el año  2022 en línea con la meta fijada por el FMI de un déficit primario de 2,5% del PBI. .

Restan dos meses muy expansivos en términos fiscales (especialmente el mes de diciembre) ya que se concentra el pago de medio aguinaldo para trabajadores estatales y jubilados. Por el lado de los ingresos, sabemos que ya no traccionan los “derechos de exportaciones” por el anticipo de recaudación vía “Dólar Soja”. Y además, el “fogonazo” inflacionario empezará a deteriorar la recaudación vinculada al consumo interno. Pese a ello, es una meta alcanzable ya que queda un margen cercano a $800.000 millones de pesos (equivalente a 1% del PBI) para el último bimestre de 2022 Más ún, el nuevo dólar soja anunciado por Massa para diciembre le reportaría un piso adicional de ingresos por retenciones de $ 300.000 millones, además de sumar a las reservas del BCRA un mínimo de U$S 3.000 millones.

El ajuste de Massa se da después un primer semestre de 2022 en el que el ex ministro Martín Guzmán aceleró el desequilibrio fiscal. Paradójicamente, los números fiscales muestran que mientras Cristina Fernández más criticaba y denunciaba “el ajuste de Guzmán”, el gasto público se aceleraba, el déficit fiscal se acentuaba y el acuerdo con el FMI se descarrilaba.

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En abril pasado, el gasto público llegó a crecer arriba de 18% interanual en términos reales (por encima de la inflación). Y en mayo con el impacto del “Plan Platita 2.0” subió 16% interanual – ambos medidos en términos reales-. La dinámica de la “brecha fiscal” era insostenible e inconsistente con la meta con el FMI.

Ahora, Massa está aplicando un ajuste del gasto vía licuación inflacionaria y tope nominal a las partidas de erogaciones. Hasta ahora, las partidas que más se ajustaron fueron subsidios a la energía y al transporte, transferencias a provincias y la obra pública.

En octubre pasado, la recaudación impositiva creció 97% interanual en términos nominales. Los ingresos vinculados a la evolución de la actividad económica, como el IVA (+108,6%  interanual) y seguridad social (+88,7%) reflejaron también un incremento por encima de la inflación (88% interanual), por el mayor nivel de actividad y el mayor empleo que en igual mes del año pasado.. El Impuesto a las Ganancias se disparó 137,5% por el ingreso de la primera cuota del pago extraordinario de Ganancias y los derechos de exportación subieron 108,4%.

Por el lado del gasto, en el mes de octubre, Massa se sentó sobre la “caja” y prácticamente todas las partidas (a excepción de la obra pública) corrieron por detrás de la inflación. Es el cuarto mes consecutivo que el gasto cae en términos reales (ver gráfico).

En octubre, las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 55% del gasto operativo total, cayeron 9,3% interanual en términos reales (descontando la inflación). Sin embargo, en el acumulado de los primeros 10 meses del año la partida de “prestaciones sociales” todavía registran un incremento de 2,6% en términos reales (descontada la inflación). 

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El rubro “Jubilaciones y pensiones” reflejó una caída de 6,3% interanual -en términos reales- en octubre pasado por la aceleración inflacionaria y el rezago en la actualización por la ley de movilidad jubilatoria. Así, en los primeros 10 meses de 2022, la partida de “Jubilaciones y pensiones” acumula un incremento marginal de apenas 0,2% respecto al mismo periodo de 2021.

El rubro “otros programas sociales” (que no incluye a la AUH) registró un incremento interanual de 16,9% en términos reales. En los primeros 10 meses del año esta partida se contrajo un 12,2% en términos reales.

El gasto en salarios públicos volvió a caer en términos reales. En octubre pasado, crecieron 84,2% interanual (contra una inflación acumulada de 88%). Pero en los primeros 10 meses del año el gasto en salarios públicos todavía le gana a la inflación y sube un 8% en términos reales, respecto del mismo período de 2021.

Los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos es uno de rubros con mayores recortes en el mes de octubre. Los subsidios a la energía cayeron 14,5% interanual en términos y los subsidios al transporte 37,4% interanual.

En los primeros 10 meses del año los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) ascendieron a $ 1,8 billones y equivalen a 2,3% del PBI.

Los “gastos de capital” (obra pública) crecieron en octubre 97,4% interanual respecto del mismo mes de 2021, en términos nominales. Es decir, un incremento de 5% interanual en términos reales. En los primeros 10 meses del año, acumulan un incremento de 114,6% interanual en términos nominales (28,2%  medido en términos reales).

Las “Transferencias a las provincias” subieron 28,1% interanual en octubre (en términos nominales). Es equivalente a un derrumbe de 31,9%  en términos reales. En el acumulado de los primeros 10 meses de 2022, las transferencias a las provincias se recortaron 3,8% en términos reales.

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Por último, los pagos por intereses de la deuda cayeron en octubre 35,6% interanual, respecto al mismo período de 2021 en términos reales. Vale destacar que el monto acumulado de los intereses de deuda en los primeros 10 meses del año alcanzo $ 946.000 millones. Crecieron 28,2% en términos reales, respecto del mismo período de 2021.

El ajuste de Massa para 2023 en los papeles es bajar de un déficit primario de 2,5% del PBI a 1,9% del PBI. Sin embargo, el ajuste es mayor ya que en 2022 el FMI autorizo a computar 0,3% del PBI de rentas de la propiedad (por la colocación de bonos CER sobre la par en el mercado de deuda en pesos ). Segun la última revisión del FMI, este “artilugio” contable no estará disponible para el año 2023. Y además, en 2022 el Gobierno anticipó el pago extraordinario del impuesto a las ganancias por otro 0,2% del PBI. Así el ajuste fiscal de 2023 debería ser de 1,1% del PBI: de 3% del PBI a 1,9% del PBI.

El único ancla de expectativas en este momento es el acuerdo con el FMI. Por ello, Massa APUESTA la meta fiscal del 2,5% del PBI cueste lo que cueste. La pregunta es cómo seguirá el programa fiscal de 2023 (año electoral) teniendo en cuenta que tendrá que aplicar un ajuste adicional de 1% del PBI en un año electoral y con una economía experimentará una desaceleración fuerte del nivel de actividad.