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Uno de los principales puntos del entendimiento con el FMI es la meta de acumulación de U$S 5.800 millones de dólares de reservas del BCRA para el 2022. Martín Guzmán garantizó que no habrá un salto devaluatorio este año. La acumulación de los dólares del superávit comercial se deberá dar con una corrección gradual del dólar oficial. ¿Que probabilidad hay de que se cumpla esa meta?

El FMI cedió en la pulseada con Guzmán respecto del “gradualismo” cambiario. En otras palabras, convencieron al staff del organismo internacional que no es viable una corrección discreta del dólar oficial para achicar la “brecha cambiaria”, ya que generaría una fuerte aceleración inflacionaria desde el piso del 50% interanual.  Sin embargo, la política cambiaria estará condicionada por la meta de acumulación de reservas en el Banco Central: en principio, se se confirman las declaraciones previas de Guzmán, unos 5.000 millones de dólares en 2022.

Para saber si es alcanzable la meta de acumulación de reservas es importante ver que ocurrió el año pasado en términos de superávit comercial y reservas netas del BCRA.

En 2021, Argentina tuvo un superávit comercial, según el Balance Cambiario del Banco Central, de u$s 15.280 millones,  producto de la disparada en los precios internacionales de los productos agrícolas (la “super soja”) y el incremento en las exportaciones en  42% respecto a 2021.

Sin embargo, las reservas brutas del BCRA crecieron apenas u$s 275 millones. Si analizamos las reservas netas (descontando el swap chino, encajes de depósitos en dólares, préstamos del FMI, préstamos del Banco de Basilea y DEGs) iniciaron el año con u$s 3.100 millones y finalizaron el año 2021 en un nivel de u$s 2.200 millones. Es decir, cayeron en u$s 800 millones

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El año pasado el superávit comercial no pudo ser acumulado por el BCRA. Ya que el balance de servicios (incluido el déficit por turismo por 2.400 millones) fue negativo en casi u$s 4.450 millones, hubo pagos de intereses de la deuda por u$s 5.088 millones, cancelación de deuda de privados u$s 5.000 millones, formación de activos externos (incluido el dólar ahorro) 580 millones y la intervención en la brecha cambiaria (la venta de dólares en el contado con liquidación) implico una sangría de reservas de u$s 2480 millones (ver gráfico).

Otros factores jugaron a favor, como la inversión extranjera real y financiera y los desembolsos de los DEGs, que sumaron divisas. Sin embargo, el resultado fue un BCRA que en 2021 “vio pasar” al superávit comercial y no pudo acumular un sólo dólar extra.

En 2022 el objetivo de acumular u$s 5.000 millones luce difícil si consideramos que la proyección de la cosecha del complejo sojero está por debajo de 2021 debido a la sequía, pese a la recuperación de los precios que pudría compensar ese efecto.  

Según la Bolsa de Cereales de Rosario, la cosecha sojera alcanzará a 42 millones de toneladas, contra 45 millones de toneladas en 2021. Aun con precios internacionales por encima de los 550 dólares por tonelada de soja , la generación de divisas sería al menos un 7%/8% menor a 2021.

Consecuentemente, estimamos que el superávit comercial será menor a 2021, cercano a los u$S 11.200 millones. Ya que las importaciones también tendrán una recuperación si la economía crece –como prevé el Ministerio de Economía– un 4% anual.

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Asimismo, el fin de la pandemia Covid-19 implicará un mayor déficit de la “balanza de servicios”.  Especialmente, esperamos que el déficit por “Viajes al exterior” se incremente y llegue a casi 4000 millones de dólares en 2022 (equivalente al 70% del se registró en el año 2019 pre-pandemia).Así, la cuenta total de “servicios” reales cerraría con un déficit de u$s 5500 millones.

Por otra parte, los vencimientos de deuda para 2022 en moneda extranjera (sin incluir FMI y Organismos Internacionales que suponemos que se refinanciaran por completo), con acreedores privados, suman otros U$S 2900 millones.

Y proyectamos que las cancelación(neta) de deuda de privados en moneda extranjera será de U$S 3000 millones (por debajo de los casi U$S 5.000 millones de 2021).

Suponemos que el FMI rembolsará los DEGs con los que argentina pago vencimientos de deuda en 2021 y exija que unos U$S 3.000 millones se utilicen para “fortalecer reservas internacionales netas”.  Además, habrá seguramente una mayor entrada de inversión extranjera real y financiera ($1800 millones) y el atesoramiento de dólares (formación de activos externos) se reducirá a solo u$s 500 millones en 2022 .

Así, en nuestro calculo las reservas internacionales netas subirán U$S  4.200 millones  en 2022 . Si las “netamos” de los dólares enviados por el FMI para el “fortalecimiento de reservas”  subirán solo u$s 1.200 millones. En otras palabras, el objetivo de acumulación de u$s 5.000 millones de reservas luce bastante difícil de alcanzar si no se considera como parte de la “acumulación de reservas internacionales netas (RIN)” al rembolso de los DEGs enviados por el FMI. Es muy probable que el FMI acceda al pedido del Ministerio de Economía para que los DEGs se contabilicen dentro de las RIN. Pero aún así, las restricciones vía cepo y la escasez de divisas, seguirá marcando el pulso de la economía.

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 Si el Fondo rechazara esa posiblidad –lo cual consideramos poco probable– para llegar al objetivo planteado por el FMI,  Argentina necesitaría un “dólar real” más alto. Lo cual metería mucha presión a la política cambiaria oficial y desvirtuaría el sendero acordado de aceleración del crawling peg, pero sin salto brusco del tipo de cambio acordado con el organismo.