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Los  bancos están usando todas las alternativas disponibles para no perder rentabilidad, evitar el riesgo de incobrabilida y “esquivar” la presión del BCRA para dar créditos a las familias y Pymes en medio de la cuarentena por el Coronavirus.

Desde el 20 de marzo pasado, los  bancos tenían “encajados” más de $400.000 millones, rindiendo cero de tasas de interés, en la cuenta corriente del BCRA. Esos pesos fueron emitidos por el “desarme” de Leliqs (Letras de Liquidez del BCRA), con el fin de que las entidades financieras vuelquen esos fondos al crédito a las Pymes mediante líneas especiales de 24% anaul para afrontar el pago de sueldos.

En la práctica esto nunca llegó en la magnitud que el Gobierno pretendía. Sólo fueron aprobados créditos por $91.000 millones, contra el fondo de garantía estatal FOGAR. Es decir, apenas el 26% de los $350.000 millones anunciados por el Gobierno al inicio de la cuarentena.

El día 17 de abril, el Central emitió una comunicación en la que fijó una tasa de interés de los plazos fijos (menores a un millón de pesos) equivalente al 70% de la tasa de referencia de política monetaria. Es decir, un rendimiento de 26,6% anual ( 70% de la tasa de las Leliqs, que actualmente rinden 38% anual)

 Consecuentemente, los bancos que vieron afectada su rentabilidad por una tasa de interés mínima. Pero en vez de utilizar los pesos “encajados” en la cuenta corriente del BCRA (más de $400.000 millones) e  incrementar los préstamos, optaron por posicionarse en Pases (a un día) ante la imposibilidad de comprar nuevamente Leliqs.

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Los pases son un instrumento (título) que el Central emite de cortísimo plazo (solo por un día) y le permite al BCRA regular la liquidez diaria del sistema bancario: con el pedido de los bancos de pesos (Pases activos) o el envio de liquidez “excedente” de los bancos al BCRA (Pases pasivos). La operatoria en este caso, con “pases pasivos”, es la siguiente: el BCRA emite los Pases y a cambio los bancos le entregan sus pesos excedentes a la autoridad monetaria. Estos títulos pagan un interés diario,  que en la actualidad es de 11,4% anual (equivale al 30% de la tasa de Leliq que es 38%). Para pagar los intereses, el BCRA debe emitir pesos por equivalente de ese rendimiento.

El día 17/04, ante la entrada en vigencia de la tasa de interés  mínima para plazos fijos, el stock de pases se disparó de $9.450 millones a $523.950 millones (Ver gráfico)

Todo este movimiento que hicieron los bancos fue  para seguir esquivando la presión del Gobierno para que aceleraran los préstamos a las pymes y las familias en medio de la pandemia covid-19 .

Asimismo, el traspaso a pesos de “Encajes” (no remunerados) a “Pases” que hicieron los bancos (de rendimiento 0% a 11,4%), les permitió afrontar parte del aumento de la tasa de interés mínima que les fijó el Banco Central de 26,6% para los depósitos de menos de 1 millón de pesos. Es decir, consiguieron “subsidiar” los 8 o 9 puntos de aumento en la tasa que deben pagar a los ahorristas minoristas con los “Pases” que ahora le paga el Banco Central.

Todo esta operación se reflejó en la cuentas del Banco Central como una caída de la base monetaria (por el monto equivalente). Vale recordar que la base monetaria es igual a los encajes de los bancos (saldos inmovilizados que no pueden prestar ) y el circulante en poder del público .

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Por lo tanto, está  caída de la base monetaria de 2,4 billones de pesos a 1,8 billones es sólo “contable”.  No tiene que ver con una contracción monetaria producto de una “absorción” de pesos del circulante . De hecho, la circulación monetaria en lo que va de abril subió $ 111.000 millones. Es decir, una suba de 9% entre el 01/04 y 17/04.

Algunas alternativas para que los bancos puedan prestar dinero podría haber sido una reducción directa de los encajes o inyectar vía redescuentos a los bancos  para que aumenten los límites prestables a familias y Pymes con bajas calificaciones crediticias .Por ahora, los bancos hacen todo lo posible para esquivar el riesgo de incobrabilidad.Y prefieren “prestarle” al Central a un día.

Por otra parte, mientras los bancos estuvieron cerrados al público por las medidas de aislamiento, hubo depósitos a plazo fijos (de empresas y particulares) realizados por ventanilla que no pudieron renovarse.

Según los datos del BCRA, previo a la cuarentena, existía un stock  promedio de $ 15.000 millones de “saldos inmovilizados “ por esta cuestión. Desde el 30/03 hasta el 16/04 ese stock estuvo por encima de los 95.000 millones de pesos (promedio $ 101.000 millones). Esos ahorristas no cobraron durante por lo menos 15 días ninguna tasa de interés de sus plazos fijos porque no podían ir al banco a renovarlos.

A fin de marzo la tasa de interés promedio de un plazo fijo era de 26,7% anual (tasa efectiva mensual de 2,2%) . Es decir, si multiplicamos los depósitos inmovilizados por el covid-19 y restamos el promedio histórico, hay un stock de 86.000 millones de pesos que se podrían haber colocado al 2,2% de interes mensual.  Es decir, por esos 15 días sin rendimiento los ahorristas perdieron cerca de 956  millones de pesos, que del otro lado se evitaron de pagar los bancos en caso de que hubieran sido renovados automáticamente hasta la reapertura de las sucursales.

Amílcar Collante