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ECONOMÍA
20 de Mayo de 2019

Dólar, inflación y elecciones: la fórmula que no podrá repetir Macri para enfrentar a Fernández-Fernández

El atraso cambiario para controlar la inflación y potenciar el consumo de bienes durables fue un clásico en la elecciones de la última década. 

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El atraso cambiario ha sido un clásico de los años electorales. “Pisar” el tipo de cambio para controlar la inflación y subir en el corto plazo el salario en dólares fue efectivo en 2017, pero también fue la fórmula en los últimos años electorales del kirchnerismo (2011, 2013 y 2015). Anclar el dólar y la inflación (con atraso cambiario) sirvió siempre a los oficialismos en años electorales para potenciar el consumo y el crédito, en especial de bienes durables, intensivos en dólares baratos, como autos, electrónica, electrodomésticos. El famoso "voto licuadora", "voto cuota" o "voto Led" según pasan los años.  

  Sin embargo, este año el dólar “flota” mucho más que en las últimas elecciones por los elevados niveles de inflación y porque el FMI condiciona cómo controlar al dólar dentro de una banda cambiaria que tiene el techo en más de 52 pesos en el minorista.

   El dato de inflación, teniendo en cuenta la inflación del 3,4% de abril y proyectando 3% en mayo y alrededor de 2,5% mensual entre junio y octubre descendería del 55,8% anual en abril al 43% anual en el mes de las elecciones. Un nivel todavía elevadísimo, de hecho casi 20 puntos arriba de las elecciones de 2015 y 2017.

   Si suponemos que los precios crecen según esos supuestos y el dólar aumenta un poco por debajo de la inflación, al 2,5% mensual entre mayo y octubre, es decir, sin más saltos disruptivos, el dólar cotizaría al momento de la elección presidencial en alrededor de 50 pesos. Esto significaría un aumento interanual de 35%. Muy por encima del 15% interanual que crecía en la previa de la última elección de 2017.

   Para ponerlo en otros términos, crecería a un ritmo que más que duplica al observado en la elección legislativa en la que triunfó el oficialismo de Cambiemos. Y casi triplica al ritmo que tenía esa variable en la previa a la elección presidencial de 2015 (35% vs 11,8%) cuando Macri y Scioli disputaban un lugar en la Casa Rosada. Recordemos en ese entonces había cepo cambiario y restricciones a la compra de divisas.

   Mientras tanto, como se dijo, los precios siempre bajo los mismos supuestos pasarían de crecer casi al 56% en abril a aumentar un 43% (en el acumulado de últimos 12 meses) en octubre, mes de la elección presidencial general. En la comparativa de 2019 contra las elección de 2015 y 2017 este año la inflación sería casi 20 puntos por mayor. La inflación a octubre llegaría en 42,6% mientras que en 2015 y 2017 corría al 23% interanual.

   Por último, podemos agregarle el ritmo de crecimiento de la actividad económica. En octubre de 2015 el estimador mensual de la actividad (EMAE) crecía un 2,6% en términos interanuales. Mientras que en el mismo mes de 2017 -elección legislativa-, la economía crecía aún más rápido al 5,5% (respecto del mismo mes del año anterior).

   Aunque el gran interrogante es como llegará la actividad económica en octubre, sin dudas las 3 variables llegarán peor que en las últimas 2 elecciones.

  Ante este panorama, la única fórmula que podría aspirar a mantener viva la Casa Rosada en estas elecciones es la del peronismo dividido. Justamente, lo que la fórmula Fernández-Fernández (Alberto presidente, Cristina vice) trata de evitar, abriendo una negociación con los gobernadores del PJ, y el peronismo federal de Massa y Lavagna.


Tags: DÓLAR - INFLACIÓN - ELECCIONES - ATRASO CAMBIARIO - MACRI - CRISTINA - MASSA - LAVAGNA - ALBERTO FERNÁNDEZ -
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