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El impacto de la pandemia y la cuarentena fueron muy fuertes en el mercado laboral. Según los números del Ministerio de Trabajo, en base al SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), entre marzo y julio se perdieron 261.825 puestos de trabajo asalariados privados registrados. Hubo un “rebote” muy tibio de la actividad entre agosto y noviembre que permitió recuperar 42.600 puestos de trabajo asalariados. 

A pesar de la doble indemnización por despidos sin causa y el “plan de salvataje” del Gobierno, el nivel de empleo se derrumbó durante la cuarentena. El récord de destrucción de puestos de trabajo fue en abril cuando se perdieron 158.073 empleos asalariados formales, seguido por el mes de mayo con 49.500 asalariados formales menos. 

En noviembre de 2020, con la reapertura de gran parte de los sectores económicos, la cantidad trabajadores asalariados formales en el sector privado se recuperó un 0,3%, respecto al mes previo. Esto es equivalente a una recuperación de 18.557 de trabajadores asalariados. En septiembre se habían recuperado 10.413 puestos de asalariados (privados) y en octubre pasado fueron 12.876 los puestos recuperados.  

Entre agosto y noviembre se recuperaron entonces unos 42.588 puestos de trabajo, lo que equivale al 16% del total de empleo asalariado en blanco destruido durante la cuarentena dura (entre abril y junio). 

Si se toma en cuenta el “empleo formal total” de la base del SIPA (que no sólo incluye asalariados sino también cuentapropistas), entre marzo y mayo, la pérdida de puestos de trabajo llegó a los 355.504 puestos de trabajo formales. 

Sólo en abril se registró una caída de 186.525 puestos de trabajo formales frente a marzo (en la serie con estacionalidad). El número de puestos de trabajo formales totales -incluye asalariados privados, públicos, monotributistas, autónomos y personal en casas particulares- se redujo de 12.115.900 a 11.760.400 entre febrero y mayo, respectivamente (355.504 puestos formales menos). 

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Mientras que entre junio y noviembre hubo una recuperación de 188.100 puestos de trabajo, es decir que se recuperaron el 52,9% de los empleos, principalmente cuentapropistas, que se habían dado de baja durante la cuarentena dura.  

En el mes de octubre de 2020 hubo 24.900 empleos formales más que en septiembre. Sin embargo, el mes de noviembre la cantidad de altas desaceleró a sólo 7.200 empleos formales adicionales. Esto demuestra que la recuperación del mercado laboral comienza a encontrar sus límites y ya no lo hace a la misma velocidad que en los meses previos. 

Obviamente, la recuperación de altas ante el SIPA de empleos cuenta propistas fue mucho más veloz que los trabajos asalariados formales. En agosto de 2020, el número de monotributistas ya había alcanzado el nivel pre-pandemia.  

Si se excluye al sector público, el golpe al sector privado es todavía mayor. Pese a la crisis, entre febrero y noviembre se incorporaron al sector público (Nación, provincia y municipios), 62.027 personas.  

El número total de empleados en el sector público, prácticamente igualó al nivel de diciembre de 2019. En ese mes eran 3.249.053 empleados en los tres niveles de gobierno y en noviembre pasado fueron 3.248.275 empleados públicos. Como se ve en el gráfico, a la “depuración” inicial de empleados públicos típica ante cambios de gestión en el poder, le siguió la incorporación de nuevos empleados para cubrir las vacantes despejadas previamente. Si lo comparamos con diciembre de 2018, el empleo público (Nación, provincias y municipios) registró un incremento de 52.900 personas.  

Entre febrero y mayo pasado, los monotributistas independientes cayeron 5,5% (90.100 contribuyentes menos). Mientras que entre junio y noviembre, se registraron 109.000 monotributistas más. 

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Entre febrero y septiembre, los asalariados de casas particulares registradas ante la AFIP se redujo 3,4%: pasaron de 499.560 a 482.467, es decir, 17.093 menos. 

Como siempre, es difícil saber qué proporción de estos puestos de trabajo se perdieron definitivamente o pasaron a la informalidad. A diferencia de las bajas de los asalariados privados, cuyas bajas ante el SIPA corresponderían principalmente a despidos o cierre de empresas. 

Es interesante comparar los datos anteriores con la destrucción de empleo que ya arrastraba la economía desde abril de 2018 cuando estalló la crisis y la recesión en el último año y medio de la gestión Macri. 

Entre marzo de 2018 y diciembre de 2019, se perdieron 301.885 puestos de trabajo asalariados privados formales. Sobre esa destrucción de empleo, se suma en los últimos meses la pérdida de otros 219.200 puestos asalariados privados entre febrero y noviembre pasado.