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En septiembre el sector exportador de “Oleaginosas y cereales” registró ventas netas de dólares por U$S 1.579 millones, un 12% menos que en igual mes de 2019. El resto de los sectores (excluyendo oleaginosas y cereales) fueron compradores netos de divisas por u$s 2.169 millones .

Un factor clave que explica esa demanda de divisas es el volumen de pago de importaciones. Pese a la recesión y la caída en actividad económica, fue mayor en septiembre de 2020 que en mismo mes de 2019.

El pago de importaciones de todos los sectores alcanzó en septiembre u$s 4.423 millones, 51,4% más que en el mismo mes del año pasado. En septiembre de 2019, el pago de importaciones sumó U$S 2.921 millones. Pese al derrumbe de la actividad económica (la actividad está 10% abajo de septiembre del año pasado) y a que las importaciones en septiembre fueron sólo 3% mayores que en igual mes del año pasado (un dato de por sí “sorprendente” dada la recesión), se pagaron U$S 1.500 millones más de importaciones que en septiembre de 2019.

El 56% del pago de importaciones se concentró en 4 sectores: “Industria Química, Caucho y Plástico”, “Comercio”, “Industria Automotriz” y “Maquinarias y Equipos ”.

La brecha cambiaria que en septiembre llegó a 80/90% del dólar oficial con los “dólares alternativos” (contado con liquidación, mep y blue) disparó las expectativas de devaluación. Asi, se elevó la demanda de dólares al tipo de cambio oficial de los importadores. Y se agudizó la tendencia de retener la liquidación de divisas de los exportadores, reduciendo la oferta de dólares en el mercado oficial.

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El pago de importaciones registrado por el BCRA (en su informe del mercado cambiario), como se dijo, no condice con el monto de las importaciones que informa el INDEC en su informe de balanza comercial. Mientras que los pagos de importaciones subieron 51,4% interanual en septiembre pasado, las importaciones registradas por el INDEC crecieron sólo 3,1%.

Esto marca que hay un adelantamiento de pagos de importaciones y/o cancelación de deudas comerciales, producto de la disparada en las expectativas de devaluación, que se suma a la falta de crédito –desde los proveedores del exterior- para las empresas importadoras (ver gráfico).

El BCRA emitió una normativa a fines de mayo (Comunicación “A” 7030) por la cual restringió la venta de dólares a importadores. Sin embargo, esa “canilla” evidentemente siguió abierta y, junto con la retracción de la oferta de dólares por parte de los exportadores, explica buena parte de la pérdida de reservas del Banco Central, más allá del endurecimiento de los cepos.

De hecho, en los primeros 9 meses del año (enero-septiembre), el pago de importaciones (U$S 30.457 millones) fue 27,4% mayor que en el mismo período del año pasado (U$S 23.911 millones). Mientras que las importaciones en los primeros 9 meses de este año (U$S 30.379 millones) cayeron 21% respecto de igual perído del año pasado (U$S 38.461 millones).

Dicho de otro modo: este año, entre enero y septiembre, se pagaron por importaciones U$S 6,546 millones más que en igual período del año pasado. Mientras que las importaciones ingresadas al país cayeron en U$S 8.082 millones.

Tampoco es gratis para el Banco Central restringir más el acceso de dólares a los importadores, ya que esa situación de profundizarse tendría dos impactos muy negativos.

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Por un lado, sin insumos importados para la producción, es difícil vislumbrar un sendero de recuperación económica en el corto plazo a medida que se abre la cuarentena. Por el otro, si no hubiera dólares para la importación al tipo de cambio oficial mayorista (hoy en 78,3 pesos), entonces empezarían a generalizarse remarcaciones de precios a los dólares alternativos, impulsando el proceso inflacionario.

La brecha cambiaria distorsionó tanto el balance cambiario que –como vimos– la oferta de dólares de los exportadores cayó 14% interanual y la demanda de dólares de los importadores subió 51%. Así, en el balance de los dólares que ingresaron y salieron por operaciones de comercio exterior, por primera vez en el año, desapareció el superávit de divisas producto del superávit comercial. El balance cambiario por operaciones de comercio exterior mostró un saldo positivo de apenas U$S 7 millones (ver gráfico).

Pero la brecha cambiaria también está impacto en el mismo comercio exterior. En septiembre, el INDEC informó que el superávit comercial se redujo 66% y cayó a U$S 584 millones, cuando venía promediando alrededor de los U$S 1.500 millones mensuales, como consecuencia de una baja de las exportaciones del 18% y la mejora del 3% de las importaciones.

Amílcar Collante