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El directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó las metas del tercer trimestre (julio a septiembre de 2022) y autorizó el desembolso de U$S 5.900 millones correspondiente a la tercera revisión del acuerdo con la Argentina. En su informe el organismo destaca los avances de la gestión de Massa y advierte sobre los desequilibrios macroeconómicos. En 2023 deberá continuar con el ajuste fiscal (en medio del año electoral)  para alcanzar la meta de 1,9% del PBI de déficit fiscal primario. Las principales partidas de ajuste son: gasto social y subsidios económicos (mediante un nuevo “tarifazo”). En los papeles comprometidos con el FMI habría recortes en terminos reales en jubilaciones y pensiones, salarios y transferencias a las provincias.

Según los números del Ministerio de Economía, en noviembre se registró un déficit primario de $ 227.838 millones (equivalente a 0,3% del PBI). Los ingresos subieron 79,45% interanual. Mientras que el gasto primario totalizó $ 1.650.330,7 millones, un aumento de 77,9% interanual, por debajo de la inflación que a noviembre acumuló 92,4% en los últimos 12 meses. Así, ya se acumulan 5 meses consecutivos con caída del gasto público (interanual) en términos reales.

En los primeros once meses del año, el déficit fiscal alcanzó 1,7% del PBI (excluyendo las rentas de la propiedad que superen el tope del 0,3% del PBI)  y el déficit financiero (incluyendo intereses de la deuda) fue de 3,3% del PBI.

Con estos números al Gobierno le queda un margen de $563.000 millones de pesos (equivalente a 0,8% del PBI) para el último mes de 2022. Así, los números apuntan a cerrar el año  2022 en línea con la meta fijada por el FMI de un déficit primario de 2,5% del PBI. .

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Según el staff report del FMI, el ajuste del año 2023 para cumplir con la baja del déficit primario del 2,5% al 1,9% del PBI estará centrado principalmente en dos partidas: los subsidios económicos (- 0,6% del PBI) y la asistencia social (- 0,8% del PBI). –ver gráfico-

En los números “finos”, el ajuste fiscal es mayor. Ya que en 2022 el FMI autorizó a computar 0,3% del PBI de rentas de la propiedad (por la colocación de bonos CER sobre la par en el mercado de deuda en pesos). Y  este “artilugio” contable no estará disponible para el año 2023. Además, en 2022 el Gobierno anticipó el pago extraordinario del impuesto a las ganancias por otro 0,2% del PBI. Así el ajuste fiscal de 2023 debería ser de 1,1% del PBI: de 3% del PBI a 1,9% del PBI.

Por otra parte, el FMI adelantándose a la dinámica de un año electoral y para consolidar el ajuste fiscal y anclar las expectativas inflacionarias, estableció en la tercera revisión del acuerdo que el déficit primario del primer semestre de 2023, no podrá superar el 0,8% del PBI ($ 1,1 billones de pesos).

El informe del staff del FMI es más explícito cómo deberá conseguir la baja en el gasto público. Respecto a las tarifas de servicios públicos (ajustarán 0,6% del PBI en 2023) el documento del organismo internacional señala que los usuarios residenciales de ingresos altos y los comerciales, han experimentado en sus subsidios de gas y electricidad una reducción acumulada de 60% entre octubre y noviembre de 2022 (representan el 25% de los usuarios totales).Y para febrero de 2023 se deberán eliminar los subsidios a la energía por completo a ese segmento.

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P ara los segmentos de ingresos medios y bajos se esperan ajustes de 80% y 40% de la variación del coeficiente de variación salarial, respectivamente, a partir de febrero próximo.

En tanto, el ajuste más importante se produciría en las partidas de Asistencia Social (0,8% del PBI). El FMI apunta a que el Gobierno continúe focalizando el gasto social y no otorgue bonos extraordinarios compensatorios del impacto de la inflación.

Por otra parte, otras partidas tendrán ajustes en 2023: Salarios (0,1% del PBI), transferencias a provincias (0,1% del PBI) y jubilaciones y pensiones (0,2 % del PBI).

En resumen, en los números del FMI se prevé una baja de los ingresos totales de 1,2% del PBI  para 2023. Compensado por el ajuste de las partidas del gasto público que sumarian 1,8% del PBI.

Habrá que ver si el ministro de Economía, Sergio Massa, cuenta con el avala político suficiente dentro del Frente de Todos para continuar con el ajuste fiscal en plena campaña electoral .O si se cede a las presiones de intentar “fogonear” el consumo interno (con una nueva versión del “plan platita”) para mejorar la performance electoral del oficialismo.

Según las proyecciones, el 2023 sería un año de “estanflación”: el crecimiento se desaceleraría fuertemetne (según el REM del BCRA, el crecimiento del PBI sería de sólo 0,7%), mientras que la inflación continuaría en el rango del 90%/100% anual. La proyección del FMI, en cambio, está en línea con los números oficiales: inflación del 60% y crecimiento del 2%.