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Pasada la elección legislativa el Presidente, Alberto Fernández, mostro una señal de acercamiento al FMI y afirmó que presentaría un programa económico plurianual al Congreso Nacional en diciembre para avanzar en el acuerdo con el organismo internacional. Hay dos cuestiones que el FMI le pide a Argentina que contenga su programa macroeconómico: 1) un sendero de convergencia fiscal (“achicamiento” del déficit fiscal) y un piso de acumulación de reservas en el BCRA (que indirectamente limita la intervención en el mercado de cambios).

Esta semana se observaron 2 movimientos en ese sentido. El BCRA dejó de intervenir en el mercado de los “dólares alternativos” -ya había consumido más de U$S 2.700 en los últimos 13 meses – para mantener la cotización debajo de los $185 .Y en el plano fiscal, se empezó a discutir y a diseñar la segmentación de tarifas de servicios públicos que implicarán  una reducción de las partidas de “subsidios económicos”.

Hay 2 cuestiones básicas que el FMI pide en los Programas de Facilidades Extendidas. La reducción del déficit fiscal -con un sendero de convergencia fiscal- y el fortalecimiento de las reservas (netas) del Banco Central para poder afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera. Esto implica el “corrimiento” de la autoridad monetaria del mercado de cambios, tanto oficial  como  de los “dólares alternativos”.

Con respecto al primer punto, el Gobierno post-elecciones comenzó a dar señales para reducir el gasto en “subsidios económicos” en el año 2022. Según trascendió, hay avances en el diseño de la segmentación de tarifas de servicios públicos.

Esta semana el Gobierno les ordenó a las empresas Edenor y Edesur tener los datos actualizados de todos sus clientes. Ese es un paso clave para segmentar las tarifas y bajar los subsidios al consumo residencial de energía eléctrica.

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Según los datos informados por el Ministerio de Economía, los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos en los primeros 9 meses del 2021 se dispararon casi 90% – en términos nominales-, respecto al mismo período de 2020.

Así, la partida de “subsidios económicos” se encamina a superar los 1,3 billones de pesos al largo del año. Es equivalente al 3% del PBI (Producto Bruto Interno). Del ese total, los subsidios a la energía equivalen al 2,1% del PBI y son los que tendrán la mayor reducción en 2022.

Según el Presupuesto 2022, presentado por Martín Guzmán, bajarían a solo 1,5% del PBI a partir de la segmentación tarifaria y la consecuente, reducción de los subsidios.

En el plano cambiario también hubo novedades, tras el discurso presidencial del domingo post elecciones legislativas. Alberto Fernández ratificó la voluntad de cerrar un acuerdo con el FMI y apoyó al ministro Guzmán.

El BCRA sorprendió al inicio de la semana cuando se corrió del mercado de los dólares alternativos, en los que venía destinado cerca de U$S 30 millones diarios para mantener la cotización del “dólar mep” y “contado con liquidación” por debajo de los $185. Así, desde el martes pasado el Central dejará de tener un “goteo” de reservas por la intervención en la “brecha cambiaria”.

En su estrategia solo intervendrá en el “dólar oficial” y mantendrá el esquema de micro devaluaciones corriendo al 1% mensual hasta que se selle el acuerdo con el FMI y esto permita un “anclaje” de las expectativas de devaluación.

Desde octubre 2020 el BCRA interviene en el mercado de los “dólares alternativos”. Según nuestra estimación en noviembre pasado, previo a la elección legislativa general, el BCRA vendió más de u$s 350 millones para contener a la “brecha cambiaria”.

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Así, entre octubre de 2020 y noviembre de 2021 la autoridad monetaria destinó U$S 2776 millones para intervenir en el mercado de los dólares alternativos.  A razón  de casi U$S 200 millones mensuales (en promedio).

 En tanto, las reservas netas en el BCRA (sin incluir Swap de monedas con China, encajes bancarios, depósitos del Gobierno y préstamos con organismo internacionales) son apenas U$S 3.510  millones (al 12/11) – ver gráfico-. Es muy escaso el “poder de fuego” del BCRA para contener una corrida cambiaria. El riesgo es que si la negociación con el FMI se “frena” en algún momento, es muy poco lo que tiene de margen para actuar Miguel Pesce y controlar al dólar oficial.

En resumen, el Gobierno está dando pequeños pasos para llegar a un acuerdo con el FMI. El tema clave es que no hay mucho tiempo para seguir con un “plan aguantar” en el plano cambiario. No hay reservas .

Si la negociación no se acelera es probable que el “drenaje” en la reservas del BCRA continúe por el efecto de la “brecha cambiaria” en las expectativas de exportadores e importadores. Además hay que tener en cuenta que pasado el mes de diciembre la demanda de pesos también sufre una caída y se exacerba la “dolarización” de ahorros. Si para ese momento no hay un avance significativo en la negociación con el FMI, el riesgo de tener un salto devaluatorio será mayor.