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Tras los datos del derrumbre de 26,4% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE -INDEC) de abril, respecto del mismo mes de 2019, se conocieron los números de empleo registrado. Según lo informado en el Sistema Integral  Previsional Argentino (SIPA), en el primer mes de aislamiento obligatorio completo (Abril/20), se perdieron 185.800 empleos registrados, respecto de marzo. Equivalente a una caída de 1,6%.  

En abril, los asalariados privados registrados cayeron 128.300 (-2,2%). Pasaron de 5.935.500 en marzo a 5.807.200 .

Asismismo, se dieron de baja  32.200 monotributistas (-2%), 10.400 asalariados de casas particulares  y 10.100 contribuyentes  autónomos (-2,6%), todos respecto a marzo de 2019. Mientras que el empleo público solo disminuyó 0,1% en abril, respecto de marzo.

Volviendo a los 128.300 empleos asalariados privados registrados menos que muestran en abril, respecto de marzo, las estadísiticas del SIPA. En realidad la evolución de empleo privado formal fue así: entre abril de 2018 y abril de 2019, el primer año del estallido de la crisis con el Gobierno de Macri, se perdieron 154.345 empleos asalariados registrados. La destrucción continuó y a diciembre de 2019 cuando asumió Alberto Fernández los registrados del SIPA mostraban casi 280.000 empleos asarialdos privados formales menos que en abril de 2019.

Entre enero y marzo (especialmente) de 2020 el ajuste de personal continuó. En marzo pasado había unos 65.000 empleos menos que en diciembre de 2019. Sobre ese escenario recesivo se produjo la fuerte caida de asalariados registrados en el SIPA a partir de abril (el primer mes del impacto pleno de la pandemia y la cuarentena): como se dijo 128.296 emplos menos que en marzo.

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Así, en abril 2020 había 473.000 empleos asalariados privados registrados menos que en abril de 2018: 5.807.231 versus 6.280.255.

  Los sectores más afectados en abril fueron: la construcción, con una pérdida de 43.310 puestos de trabajo (-11,7%); inmobiliarias que perdieron 29.924 empleos registrados (-3,6%); hoteles y restaurantes, que registró una caída de 28.185 trabajadores registrados (-10,7%) y comercio, con una pérdida de 21.388 puestos de trabajo (-1,9%).

La pandemia y las medidas de aislamiento obligatorio generaron una caída del empleo registrado muy importante en magnitud y velocidad sobre una economía que ya venía en un largo proceso recesivo y de destrucción de empleo.Aún con la vigencia de la doble indemnización para despidos sin causa (desde diciembre de 2019) y la prohibición de despidos desde fin de marzo.  

Según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo , las expectativas empresarias sobre la evolución futura del empleo del mes de mayo continuaron siendo negativas, aunque un poco menos que en marzo y abril.

Los datos de la economía real son muy duros en términos de caída de actividad y perdida de empleo. Consecuentemente, obligan al Gobierno a continuar con las medidas de asistencia a empresas (como el programa ATP) para el pago de sueldos y a familias (IFE – Ingreso Familiar de Emergencia). Sin embargo, la emisión de pesos vía BCRA para financiar estos programas y cubrir el déficit fiscal no es sostenible en el tiempo.

El Gobierno debe buscar un sendero, muy complejo, que equilibre la apertura de la economía evitando la saturación en el plano sanitario. Y pensar en una estrategia con la economía “conviviendo con el  Covid-19”. Ya que no se ve en el corto plazo la posibilidad de que exista una vacuna para combatir el coronavirus.

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Un “desborde” monetario puede llevar a un salto en dólar oficial y en la inflación deteriorando aun más el poder de compra de los trabajadores. Y una economía que siga “cerrada” varios meses más (especialmente en el AMBA) puede llevar a una estampida en el desempleo muy difícil de revertir en el mediano plazo.

Amílcar Collante