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El Parlamento Europeo aún presenta reparos de algunos bloques, en particular ante el impacto sobre distintas producciones agropecuarias. Esas resistencias encuentran su posición más extrema en posicionamientos como el de la eurodiputada Sophie Montel, del ultraderechista partido Frente Nacional de Francia, que directamente pidió a la Comisión (el órgano ejecutivo) “que renuncie a toda negociación con Mercosur destinada a firmar un acuerdo de libre comercio”. Frente a esos temores, el irlandés Phil Hogan (comisario de Agricultura y Desarrollo Rural) admitió que en algunos sectores agrícolas europeos “se pueden producir efectos adversos”, aunque otros, dijo, serán beneficiados. Un caso particular, señaló Hogan, es el del sector cárnico, que “debe ser considerado como sensible en el contexto de las negociaciones UE-Mercosur”. En otras palabras, precisó, “el sector de la carne no puede ser totalmente liberalizado y las concesiones deben estar sujeta a un límite cuantitativo apropiado”. Al margen del renglón agropecuario, la próxima ronda de negociaciones entre ambos bloques, este mismo mes en Bruselas, está precedida de importantes logros relacionados con las tres partes del futuro acuerdo: el aspecto comercial, el diálogo político y la cooperación bi-regional en áreas como la promoción de la democracia y los derechos humanos, la lucha contra la pobreza y el tráfico de drogas, la investigación científica y el desarrollo sostenible.