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El Banco Central considera que las expectativas económicas la forman las 60 consultoras privadas que integran el REM, el relevamiento de expectativas de mercado, que la entidad publica todos los meses. En el último sondeo, el promedio del REM elevó el pronóstico de inflación para este año a 19,9%, dos puntos y medio más que antes que el BCRA elevara su meta de inflación al 15% en los últimos días del año pasado. Sin embargo, los pronósticos del REM siempre subestimaron la inflación real.   Por ejemplo, en febrero de 2017, el REM arrojaba un IPC de 20,8% para 2017 y de 14,6% para 2018. Fue de 24,8% en 2017 y ahora se considera un “éxito” si no superara 20% en 2018.    El problema tal vez no sea la visión “en promedio” siempre más optimista de los consultores económicos sino que –al parecer—influyen poco sobre las expectativas en general.   Según un sondeo nacional de Aresco, el 50,8% de los encuestados cree que la inflación será en 2018 mayor que el año pasado, un 23 por ciento piensa que se mantendrá igual, y sólo un 15,5% responde que será menor. Es decir que un 73,8% considera que, por lo menos, será igual que en 2017. Lo curioso es que aún dentro de los votantes de Cambiemos hay una mayoría que no tiene demasiadas expectativas a la baja de la inflación. Un 34,7% cree que se mantendrá igual; un 26,4% que aumentará; y un 28,4% que será menor. Así que, por lo menos, un 61% considera que rondará los mismos valores que el año pasado.   Estos números tal vez expliquen por qué en el Palacio de Hacienda defienden a rajatabla en público la meta del 15%.  Pero en privado admiten que festejarían si lograran una inflación 4 o 5 puntos inferior a la del año pasado.

Maximiliano Montenegro @maximontenegro