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Los jubilados no recuperarán este año el poder adquisitivo perdido en 2018, aún en el escenario optimista de que la inflación en 2019 sea inferior al 30%. Recién a fines de 2020 lograrían acercarse al poder adquisitivo que tenían en 2017 y 2015. Así surge de las proyecciones que realiza la consultora Macroview, de Carlos Melconián y Rodolfo Santángelo (ver cuadro). Es decir que tendrían que esperar a 2021 para superar el poder adquisitivo previo a la megadevaluación del año pasado y la disparada de la inflación.
   Según esos cálculos de Melconián, en 2018, el poder de compra de los jubilados cayó 16,3%. Este año, en el caso de que la inflación no superara el 25%, algo a esta altura muy improbable, entonces los jubilados recuperarían 12,6 puntos de poder adquisitivo. Mientras que, ya en un ejercicio de "ciencia ficción" (suponiendo en 2020 inflación de 15% y aumento de jubilaciones de 20%), recién a fines del 2020 podrian acercarse a los niveles de poder adquisitivo previos a la crisis.
   Otro ejercicio similar llega a conclusiones parecidas. Según el economista Ramiro Castiñeira (Econométrica) en un escenario “optimista” de 30% de inflación en 2019 la AUH (asignación universal por hijo) y las jubilaciones mostrarán aumentos de unos 10 puntos por arriba de la inflación. Aún así no recuperarían todo lo perdido el año pasado, sino que hasta un 80% del poder de compra resignado el año pasado.
   Por el momento sabemos que con el dato de la evolución de los salarios formales a diciembre de 2018 los haberes jubilatorios (que ajustan 70% por inflación y 30% por salarios –RIPTE-) tendrán un aumento de 11,8% en marzo (ya anunciado) y otro 10,8% en junio. La nueva clausula en la fórmula de movilidad jubilatoria tendrá un incremento real de 6/7 puntos (por encima de la inflación) en el primer semestre. Dependerá de la evolución de salarios e inflación el resultado del segundo semestre.
   Sin embargo, ese escenario optimista luce menos probable después de que el IPC de enero (2,9%) y las cifras preliminares de febrero encendieran todas las señales de alarma respecto de la inflación. Una proyección de 30% en el año es hoy difícil de alcanzar. Y aún restan meses de subas importantes en tarifas de servicios públicos (luz, gas, agua, transporte), inevitables si se quiere cumplir la meta de déficit cero acordada con el FMI. Con una inflación arriba del 2,5% mensual hasta abril y superior al 2% hasta junio, ahora las proyecciones ubican la inflación de 2019 más cerca del 35%. En ese caso, la recuperación del poder adquisitivo de los jubilados se demoraría aún más.