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El Indec confirmó que la pobreza bajó en el segundo semestre de 2017 al 25,7% frente al 30,3% del segundo semestre de 2016 (el número a comparar) y al pico de 32,2% que había alcanzado en los primeros seis meses de la gestión Macri. Ninguno de estos datos son comparables con lo que sucedió hasta 2015, porque el Indec dejó de publicar las estadísticas de pobreza a fines de 2013 (cuando el organismo publicó un insólito 5%) y en los 6 años anteriores se falsificaron todas las estadísticas de manera grosera.
En cantidad de personas, esto significa que a fines del año pasado había en el país unos 11,3 millones de pobres, unos 2 millones menos que en el segundo semestre del año anterior. Incluso, si se compara con el pico del segundo trimestre de ese año (32,2%), habría hoy unos 2,7 millones de pobres, como mencionó el presidente Macri. Sin embargo, tal comparación es un tanto maniquea, porque omite justamente que el actual gobierno fue el responsable de aumentar en esos primeros meses de gestión la pobreza, según los cálculos de la UCA, en alrededor de 1,4 millones de personas.
Algunas cifras destacadas del informe del Indec:
— La pobreza entre los chicos de hasta 14 años es del 39,7%, frente al pico de 47,4% de la medición del segundo trimestre de 2016 y al 45,7% del segundo semestre de ese mismo año.
— La indigencia se redujo del 6,2% en el segundo semestre de 2016 al 4,8% a fines del año pasado. Eso significa que había 2,1 millones de indigentes, 600 mil menos que un año antes.
— Entre los niños de hasta 14 años la indigencia es del 7,6%.
— Visto de otro modo: un tercio de los indigentes en Argentina son niños: alrededor de 730.000 chicos de hasta 14 años.
  En cuanto a la polémica sobre si es posible que la pobreza se haya reducido el año pasado, la explicación es la siguiente:  
— En el segundo trimestre de 2016 se llegó al pico inflacionario (45% anualizado a junio) y la mayor destrucción de empleo posdevaluación, en especial en la obra pública. El Indec puso el termómetro de la línea de la pobreza ahí y le dió la primera medición de la era Macri: el pico del 32,2% de la población.
— Esta semana se cooció que la canasta de pobreza del Indec en febrero último costaba 17.537 pesos para una familia tipo, con un aumento de 3,3% el mes pasado
— En el segundo semestre de 2017 se dio la mayor desaceleración de la inflación (22% anualizada hacia agosto, después en diciembre volvio a acelerarse), mejora real de salarios y empleo. Es lógico que la pobreza por ingresos caiga respecto de 2016, como también registró la medición privada de la UCA.
— El problema es si la canasta de la pobreza se encarece, como en el verano, muy por encima de la inflación y los salarios. Porque entonces, salvo que hubiera un boom de empleo, la pobreza dejaría de caer o incluso subiría.
— Este es el riesgo para el primer semestre de 2018. Y si el Gobierno pretende que los salarios cierren al 15% con una inflación piso del orden del 20% es probable que también para todo el año. Además, se crean empleos precarios o informales de baja remuneración.
— Al margen de estas cifras, el problema de fondo es que la Argentina no logra perforar un piso de 20% de pobreza hace más de 2 décadas. Más allá de las crisis, como en el 2001, que disparan el índice (hasta el 54%), o las coyunturas de mayor o menor inflación (y empleo), que elevan o reducen coyunturalmente la cantidad de personas que caen bajo la línea de pobreza.
— El último dato que publicó el Indec en la era K antes de que empezara la falsificación arrojó para 2006 que la  pobreza rondaba el 26% de la población. Según la UCA, Cristina dejó el gobierno con casi 29% de pobres. Pero ninguna de estas mediciones son comparables con las actuales estadísticas del Indec.