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El Gobierno inició las negociaciones con el FMI para lograr un programa de facilidades extendidas (EFF) que le permita 4 años y medio de gracia y 10 años para el repago de la deuda por u$s 44.000 millones. De los últimos Acuerdos de Facilidades Extendidas del Fondo, el caso de Angola (en 2018) plantea similitudes en el plano cambiario con el argentino. El país africano también tenía “cepo cambiario” y “brecha cambiaria” al momento del acuerdo.

Los programas de facilidades extendidas “estiran” el plazo de repago de la deuda con el FMI. Pero también, como es sabido, incluyen metas y exigen condicionamientos en la política económica del país deudor.

De los últimos países que accedieron a un EFF, a todos se le exigió un programa fiscal con metas de déficit primario. A algunos también se incluyeron metas monetarias y/o de inflación y  un mínimo “piso” de reservas internacionales .

Por ejemplo, metas de agregados monetarios, Como tuvo el programa Stand By con FMI durante la gestión Macri, con la regla de “crecimiento 0% de base monetaria”. Los EFF también suelen incluir condicionamientos en cuanto al régimen cambiario. El FMI tiende a impulsar la liberalización del mercado de cambios  y reducir al mínimo la intervención del Banco Central en el mercado.

El caso de Angola, plantea similitudes en el plano cambiario, con el argentino. El país africano tuvo restricciones cambiarias  y un “dólar paralelo” que llegó a una brecha de 150% con el “dólar oficial”, un año antes del acuerdo con el FMI.

Angola durante los años  2016 y 2017 uso un “dólar oficial” fijo como ancla nominal (a una cotización de 165,7 kwuanzas por dólar). Al mismo tiempo que se disparaba el déficit fiscal a 6,3% del PBI en 2017 y era monetizado por el Banco Central de Angola. Así, en 2017, las reservas netas cayeron en u$s 6.400 millones y se disparó la inflación al 23,7% anual (desde el 12,1% en 2015).

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Esto llevó al Gobierno a imponer controles de cambios, cupos a las compras de moneda extranjera e impuestos para acceder al mercado de cambios (similares al actual Impuesto PAIS). Ahí apareció el “dólar paralelo” y la “brecha cambiaria” que llegó a 150% a fines de 2017.

Las similitudes en materia cambiaria y de pérdida de reservas internacionales entre Argentina y Angola son muchas.

Por ello, es interesante analizar como llegó Angola al acuerdo con el FMI.

La pregunta clave, llevándolo al caso argentino, es si el Gobierno necesariamente deberá devaluar y unificar la cotización del los “dólares alternativos” para poder cerrar un EFF con el Fondo Monetario Internacional.

Angola empezó las negociaciones con el FMI a fines de agosto de 2018 y cerró el EFF en los primeros días de diciembre de ese mismo año, por un monto pequeño: u$s 2.700 millones.

 A fin de 2017, la brecha cambiaria era de 150% y el Banco Central mantenía un “dólar oficial” fijo en 165,7 kwuanzas por dólar.  Desde el inicio de 2018,  comenzó a depreciar rápidamente el tipo de cambio oficial y a fines de agosto, cuando comenzó las negociaciones con el FMI, lo llevó a 268,6 kwuanzas por dólar. Es decir, el dólar oficial subió 62% en menos de 8 meses. Y “achicó” la brecha cambiaria de 150% a menos de 40%. Durante la negociación con el FMI, que le llevó algo más de 3 meses, el “dólar oficial” subió otro 15%, alcanzando los 310 kwuanzas por dólar y así redujo la “brecha cambiaria” a solo 30% .

Con el acuerdo cerrado con el FMI y despejado el frente financiero, el Gobierno angoleño empezó a levantar las restricciones del mercado de cambios, aplicó una politica monetaria más contractiva, limitó el financiamiento del Banco Central al Tesoro y acotó la intervención en el mercado de cambios por parte del Banco Central.

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Es claro que la mayor parte ajuste cambiario en el caso de Angola fue previo a la negociación con el FMI (el dólar oficial subio 62% entre dic/17 y ago/18).  Pese a ese salto cambiario, el paso de devaluación a precios no fue tan importante en Angola ya que la inflación cerró en 38% anual en 2018 (frente al 23,7% anual en 2017).

Las recomendaciones del FMI post-acuerdo apuntaron a seguir liberalizando el mercado de cambios, evitar los tipos de cambio múltiples y “achicar” la brecha cambiaria .

El caso de Angola deja 2 hechos interesantes a considerar para Argentina.

Primero, el FMI ha cerrado acuerdos con países con “brecha cambiaria”. El caso de Angola marca un antecedente reciente, en el que la unificación cambiaria no es una condición necesaria para cerrar el acuerdo de facilidades extendidas (EFF). Sino que luce más como un objetivo que el organismo exige en el mediano plazo. De hecho, Angola aún no ha cerrado la brecha cambiaria y ya han pasado 2 años desde el acuerdo con el FMI.

Segundo, a diferencia de Argentina, Angola realizó un mayor ajuste cambiario en la previa (+62% dólar oficial) y durante  a la negociación con el FMI.

El interrogante clave hoy es si con Argentina el FMI exigirá o no un nivel de brecha cambiaria similar a la que tenía Angola en la previa al acuerdo (menor al 40%).

Esto implicaría recortar más de  50% la brecha cambiaria. Es decir, una aceleración en la tasa de devaluación del peso muy importante que puede terminar acelerando la inflación a niveles mucho mayores que los actuales.  

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Seguramente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, busca eludir esa condicionalidad e intenta negociar un programa que reduzca la brecha cambiaria más gradualmente en el tiempo.

Amílcar Collante