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   Los malos datos de inflación de enero y la baja de la tasa de interés durante el primer mes y medio del año, provocaron la reacción del dólar. El dólar mayorista cerró el lunes a $ 38,83, donde de la llamada zona de no intervención cambiaria, que hoy tenía una banda inferior de $ 38,34 y una banda superior de $ 49,62. El dólar minorista, en tanto, escaló a $ 39,80. La inflación y el mercado cambiario le ponen un límite a la baja de la tasa de interés de referencia del Banco Central. La tasa de las Leliqs, las Letras de Liquidez que emite el BCRA y compran los bancos), volvió a subir (levemente) por segundo día consecutivo a 44,31%, interrumpiendo la tendencia a la baja desde comienzos de año.
   En los primeros 44 días del año, la tasa de interés de Leliqs bajó más de 15 puntos. Esa tasa es el piso de la tasa que después cobran los bancos por toda clase de préstamos, y a su vez guarda relación con la tasa de los plazos fijos que pagan los bancos para captar depósitos. El año electoral dijo presente y pidió acelerar la baja, para darle algo de aire a una economía sumergida en una profunda recesión. Para tener chances electorales es necesaria una economía en marcha y la tasa de interés muy elevada posterga cualquier atisbo de reactivación.
   Pero al mismo tiempo, el Banco Central buscaba con la baja de tasas y otros instrumentos desalentar la “bicicleta financiera”, en la jerga el llamado “carry trade”: dólares financieros de corto plazo que ingresan al país, se cambian a pesos para aprovechar las altas tasas y, como ocurrió el año pasado, de un momento a otro pueden darse vuelta, salir en manada y provocar una nueva crisis cambiaria.
   Esa bicicleta garantizó el dólar planchado durante el verano, pero simultáneamente potenciaba el atraso cambiario, con la inflación corriendo al 3% mensual. El acuerdo con el FMI implica que las cuentas externas se equilibren y para ello es necesario un dólar que no se atrase frente al resto de los precios de la economía. El objetivo del mega préstamo del FMI por U$S 50.000 millones es cubrir los vencimientos de deuda hasta el final del Gobierno de Macri para intentar llegar a las elecciones sin otra crisis cambiaria. No garantizar un dólar barato que reactive el turismo en el exterior o la compra de dólares para atesorar a un precio a un precio accesible. De hecho, hasta el 31 de marzo la “zona de intervención” o las bandas cambiarias actualizan el piso y el techo al 2% mensual.
   Sin embargo, el problema principal es que la inflación no cede. En enero arrojó 2,9%, y el Gobierno descuenta que en febrero volvería a rondar el 3% por los aumentos tarifarios, mientras que en marzo y abril tampoco bajaría del 2,5%. Esa inflación persistente, que se proyecta arriba del 30% anual, le quita atractivo a las tasas de interés que pagan los depósitos, tras la caída desde principios de año: según el BCRA, los rendimientos promedio para depósitos a plazo fijo se ubican hoy entre 34% y 36% para las colocaciones más grandes. Nadie puede garantizar que a estos niveles de tasas de interés e inflación, no se largue a medida que se calienta el escenario electoral un proceso de dolarización de ahorros de particulares y empresas para cubrirse ante tanta incertidumbre, como siempre ocurrió en los últimos años durante los períodos electorales.
   Los depósitos a plazo del sector privado aumentaron 336.000 millones de pesos (equivalente a 8.700 millones USD) desde el 1 de octubre pasado a la fecha. Una carrera dolarizadora de esos fondos en los próximos meses metería mucha presión sobre el mercado cambiario. Un escenario complejo en medio de la carrera electoral porque, de mínima, volvería a elevar las tasas de interés, demorando la recuperación del crédito y del consumo, en una economía que no termina de arrancar.
   Hoy la tasa de interés BADLAR (depósitos de más de 1 millones de pesos) se ubica en 36% anual. Rinde 3% por mes. De repetirse el índice de inflación de enero en los próximos meses, los inversores mayoristas apenas compensarían la inflación mensual. ¿Por qué no refugiarse en el dólar a la espera de que se aclare el panorama?      Por eso, el Banco Central envió la señal de que tomó nota de los nuevos datos de inflación y que, al menos, no continuará con la baja de tasas como en las últimas semanas. Anunció que en febrero sobrecumplirá la meta monetaria, en unos 40.000 millones de pesos. Retirando así de circulación casi la misma cantidad de pesos que emitió desde principio de año al comprar dólares para engrosar las reservas y sostener la cotización. Otra señal al mercado de que la tasa de interés en pesos ya no seguirá bajando y que incluso podría volver a subir.