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Según el Indec, la tasa de desempleo aumentó a 11,7% en el tercer trimestre de 2020, frente al 9,7% en igual trimestre de 2019. En el relevamiento del Indec en 31 aglomerados urbanos de todo el país, se contabilizaron 1.415.000 desocupados. Pero extrapolando esas cifras a la población total del país, el número total de desocupados ascendería a poco más de 2 millones de personas. Sin embargo, la problemática del mercado laboral es mucho más grave de lo que refleja la tasa de desocupación del INDEC.

El INDEC solo considera desempleados a aquellos que perdieron su trabajo y buscan “activamente” otro. Pero los datos de este año muestra una destrucción récord de puestos de trabajo, junto con una caida récord de la tasa de actividad. Es decir, personas sin empleo pero como no manifestaron estár “buscando trabajo activamente” trabajo a los encuestadores del INDEC (algo lógico en medio de una pandemia) no son considerados desempleados para el organismo sino “inactivos”.

Si se contabilizaran los “nuevos inactivos” dentro del conjunto de desocupados, la cifra de desempleo ascendería al 20,6% (4 millones de desempleados).

La suba en sólo 2 puntos porcentuales de la tasa de desempleo en el tercer trimestre de 2020, respecto al mismo trimestre de 2019  (de 9,7% a 11,7%), considerando un derrumbe de 10,2% del PBI en ese trimestre de 2020 –informado por el INDEC-, es un dato que no se condice con la realidad.

Del propio informe del mercado laboral del INDEC se desprende que hubo una caída en la “tasa de actividad”: de 47,2% en el tercer trimestre de 2019 a 42,3% en el mismo período de 2020. Pero también cayó fuertemente la “tasa de empleo” -ocupados /población total: pasó de 42,6% en el tercer trimestre de 2019  a 37,4% en el mismo trimestre de 2020. No hubo un salto mucho mayor de la tasa técnica de desempleo porque para el INDEC la mayor parte de los que perdieron su trabajo no son considerados desempleados sino “población inactiva”.

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Vale recordar que para el INDEC es desocupado quien no tiene un empleo, pero al mismo tiempo lo busca “activamente”. Cuando el encuestador pasa por los hogares, si alguien que no está ocupado le responde que no buscó trabajo en la última semana no es considerado “desocupado” sino “inactivo”. Es decir que no pertenece a la población económicamente activa (PEA, empleados más desocupados). Está fuera del mercado de trabajo.

Según los datos del INDEC, en el tercer trimestre del año 1,7 millones de personas volvieron a estar “ocupados”, respecto del segundo trimestre de 2020.

En el segundo trimestre, se habían perdido 3,7 millones de empleos. Es decir, con las apeturas, se logró recuperar hasta ahora sólo el 47% de los trabajos que se perdieron de la cuarentena estricta. El resto, cerca de 2 millones de personas, no logró todavía recuperar su empleo.

La mega crisis económica, producto de la pandemia y la extensa cuarentena, desalentó la búsqueda de empleo manteniendo virtualmente contenida la tasa de desocupación.

Así, si se sumarán las 2 millones de personas que no logró reinsertarse en el mercado laboral y las 2 millones de personas desocupadas, la “tasa de desempleo real” treparía al 20,6%.

En la comparación entre segundo trimestre y tercer trimestre de 2020, se observó que pese a la caída en 2 puntos porcentuales en la tasa de desocupación de  13,1% a 11,7%, el números de desocupados tuvo una disminución muy leve de solo 23.000 personas, por el efecto que remarcamos anteriormente del incremento en la “población inactiva” .

En tanto, la tasa de subocupación (quienes trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestos a trabajar más) pasó de 12,8% al 13,4%, comparando tercer trimestre de 2019 vs 2020. Entre el segundo trimestre y tercer trimestre de 2020, se disparó de 9,6% a 13,4%.

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La calidad y condiciones de los empleos que se recuperaron marcan una precarización de la situación del mercado del trabajo actual respecto a la situación pre-pandemia.

En el tercer trimestre de 2020, el cuentapropismo aumentó en 1,15 millones personas, prácticamente recuperó la totalidad de los empleos que se habían perdido en el segundo trimestre por la cuarentena estricta.

Los empleos asalariados informales o en negro tuvieron un aumento de 659.500 puestos de trabajo. Es decir, se recuperó una tercera parte de lo perdido durante el segundo trimestre .  

En tanto, según datos del SIPA (Sistema Previsional Integrado Argentino, en el segundo trimestre del año, como consecuencia de la pandemia y la cuarentena dura, se perdieron 263.500 puestos de trabajo asalariados formales o en blanco, los puestos de trabajo de mayor calidad. Mientras que en el tercer trimestre del año, con las apertura, sólo lograron recuperarse 15.400 de esos puestos, apenas el 6% de los que se destruyeron (por cierre de empresas o despidos) en el momento más crítico.

La recuperación del empleo es más dinámica en los trabajos más precarios (cuentapropistas, monotributistas, “autoempleos” y asalariados informales). Mientras que es extremadamente lenta en el caso de los empleos de mayor calidad, los asalariados registrados, desd el piso de la crisis.