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Cada vez que el “Plan llegar” tuvo una situación de “stress” Massa logró revertirlo. Especialmente, el instrumento que permitió cumplir los objetivos de acumulación de reservas y cumplir con la meta fiscal -fijada por el FMI- fue el “Dólar soja”, combinado con el refuerzo del cepo importador –SIRA- y el encarecimiento del “dólar tarjeta”. En el arranque del 2023, la sequía vuelve a complicar el frente cambiario. La estimación de pérdidas en términos de liquidación de agro-dólares alcanza los U$S 10.700 millones, según la Bolsa de Cereales de Rosario, con el riesgo de “desanclar” las expectativas.  Por eso, Massa ya “movió las fichas” y logró activar U$S 5.000 millones del Swap con china.

Sergio Massa ha mostrado ser por sobre todo pragmático, sin atarse a ningún dogmatismo, ni bandera del relato K. cada vez que el “Plan llegar” tuvo complicaciones, como en agosto pasado con prácticamente nulas reservas netas en el BCRA o en noviembre (cuando después del soja 1, el BCRA sumó ventas netas por U$S 1.010 millones de dólares), impulsó el “dólar soja” y profundizó el ajuste fiscal. El gasto primario cayó un 6,2% – interanual- promedio en términos reales entre julio y noviembre. Así, pudo cumplir con la meta fiscal de 2,5% del PBI y la meta de acumulación de reservas.

Según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Rosario, la liquidación de agro dólares caerá en U$S 10.700 millones respecto a 2022. Pasará de U$S 40.050 millones a U$S 33.350 millones. Si se materializan estos números se vienen meses de escasez de dólares y un mayor “stress cambiario”.

Hay que señalar que en el año 2022 pese a una liquidación récord del campo (U$S 40.050 millones) el BCRA solo pudo realizar compras netas de dólares por $ 5.824 millones. Es decir, solo el 14,5% de los dólares liquidados fueron comprados por el BCRA.

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La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, plantea escenarios más preocupantes. Estiman con caídas de exportaciones agrícolas entre U$S 9.226 millones (escenario moderado) y U$S 14.115 millones (escenario de mayor sequía).

La economía argentina debería convivir con al menos por 3 meses con una escasa oferta de dólares en el mercado oficial de cambios (hasta la liquidación de la cosecha gruesa).

 Las pérdidas por la sequía ya impactaron fuertemente en el trigo que cayó más del 50% respecto del año previo (la cosecha pasó de 23 millones de toneladas en la campaña 2021/22 a 11,5 millones en 2022/23). Se suma a la mala cosecha de maíz temprano (se perdió el 40% en la zona núcleo) y el estiramiento en los plazos de cultivo de la soja, que agravarán la falta de dólares en 2023.

Ante este panorama de incertidumbre, Sergio Massa y Miguel Pesce (titular del BCRA) aceleraron la activación del swap con China por U$S 5.000 millones (el total del swap es de U$S 19.300 millones). La “activación” del swap no implica poder utilizar los dólares para intervenir en el mercado de cambios. Pero se “liberan” (yuanes) para usarlos en el comercio exterior con China (importaciones y exportaciones).

Durante 2022, argentina acumuló un déficit comercial con China de u$s 8.648 millones (en los primeros 11 meses).

Además, este fenómeno convivirá con otro proceso que estacionalmente ocurre desde mediados de enero y continua en febrero: la caída de la demanda de pesos. De hecho, las presiones sobre los dólares libres ya se están haciendo sentir, especialmente en la plaza del “dólar blue” que ahora cuenta con una menor oferta de divisas tras la disposición que permite a los turistas y las personas no residentes accedan a un dólar similar al MEP ($ 325/$330) para saldar sus consumos en tarjetas de crédito y débito.

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Actualmente, las reservas netas del Banco Central (descontando el swap Chino, encajes de depósitos en dólares y préstamos de Banco de Basilea) se ubican por encima de los U$S 7.000 millones y las reservas brutas en U$S 43.370 millones.

Por el lado de la demanda de divisas tenemos al menos 3 factores que afectan a la acumulación de reservas para los próximos 7 meses:

-Pagos de deuda (FMI organismos internacionales y pagos de intereses deuda pública en dólares)

-Demanda de dólar ahorro y dólar tarjeta.

Regularización de la deuda comercial que acumularon los importadores desde junio de 2022 (más de U$S 8.245 millones).

En el cuadro, se observa que para los primeros 7 meses del 2023 los pagos de deuda con el FMI totalizan U$S 13.598 millones. Mientras que los desembolsos del FMI de marzo y junio suman en todo el período U$S 9.734. La diferencia arroja pagos netos por U$S 3.364 millones.

Además, hay que tener en cuenta que pese a la implementación “dólar Qatar” (para compras con tarjetas de crédito que excedan los U$S 300 mensuales) con una carga impositiva de 100%, actualmente a $375 por dólar, estimamos que las compras en exterior seguirán elevadas entorno a los U$S 475 millones mensuales (U$S 500 millones en enero y febrero y 450 millones el resto de los meses).

Las compras de “dólar ahorro” seguirán demandado cerca de U$S 120 millones mensuales. Así, la suma de las compras de “dólar ahorro” y “dólar tarjeta” implicarán una demanda potencial de U$S 585 millones mensuales (U$S 4.090 millones en los primeros 7 meses de 2023).

El BCRA desde junio de 2022 implementó la comunicación “A” 7532 por la cual restringió el acceso a los importadores al mercado oficial de cambios (por 180 días) y forzó a los importadores a conseguir financiamiento de sus proveedores en el exterior por ese plazo.

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Así, los importadores acumularon una deuda comercial con el exterior de U$S 8.245 millones, que a partir de diciembre empezó a “regularizarse” a razón de U$S 600 millones por mes (total de U$S 4.200 millones)

En resumen, para los próximos 7 meses si sumamos la demanda de dólar ahorro y tarjeta (U$S 4.090 millones); deuda con importadores (U$S 4.200 millones) y deuda con acreedores privados y FMI y organismos internacionales (neta de desembolsos del FMI) por U$S 7.050 millones, el BCRA tendría una demanda potencial de divisas por más de U$S 15.340 millones de dólares. Del lado de la oferta, hay ingresos de divisas por superávit comercial por U$S 850 millones mensuales promedio (acumulado de U$S 5.950 millones) por el efecto de la sequía.

El faltante de divisas complica el verano. Massa tiene pocas herramientas para “aliviar” la situación. Bajo este escenario el impulso del “dólar soja 3” no tendría un efecto significativo ya que el problema está en la liquidación de los agro-dólares por la sequía. Así quedarían como alternativas conseguir más dólares financieros vía organismos de crédito internacional y reforzar al máximo el cepo a las importaciones, con el impacto que eso traería aparejado sobre los precios, el nivel de actividad y la brecha cambiaria.