Contact Information

El BCRA llegará a fin del año 2021 con muy pocas reservas netas. Pese a que le “llovieron” U$S12.000 millones “del cielo”: Contando los u$S 8.000 millones que aportó la “súper soja” y el “regalo de DEGs” (Derechos Especiales de Giro) del FMI – por U$S 4.320 millones- acreditado a fin de agosto. Así, la política del BCRA contará con muy poco margen de maniobra para 2022. Pero además hay 2 factores que claves podrían agravar la escasez de dólares para el próximo año. En primer lugar, el costo en dólares de la balanza energética (que en 2014 llegó a un déficit de U$S 6.900 millones anuales) y actualmente volvió a ser deficitaria por U$S 715 millones en el arranque de 2021 (primeros 7 meses). Por otra parte, el levantamiento a las restricciones al turismo internacional podría significar un “drenaje” de otros U$S 4.000 millones por el déficit de la balanza turística, pesde a los dólares libres de 180 pesos.

Según nuestras proyecciones, el Banco Central cerraría el 2021 con reservas netas (sin incluir Swap de monedas con China, encajes bancarios, depósitos del Gobierno y préstamos con organismos internacionales) cercanas a los u$S 3.000 millones, constituidas por la tenencia de oro del organismo y sin reservas líquidas. No quedaría así “poder de fuego” en el mercado cambiario para encarar el año 2022 y limitaría mucho la política monetaria y cambiaria.

A esta escasez de dólares disponibles en el BCRA se le suman 2 factores que podrían agravar la situación: el déficit turístico con el exterior y el déficit energético.

Según el informe de Evolución del Mercado de Cambios (BCRA), el déficit por compras en el exterior (los dólares que gastan los argentinos en el exterior menos los dólares que los extranjeros traen al país, incluido turismo y compras por internet) tuvo un rojo de U$S 125 millones en julio pasado. En el acumulado de los últimos 12 meses alcanzó a un déficit de  u$S 1.879 millones.

Te puede interesar:   ¿Ganó Cristina?: para qué se queda Martín Guzmán, la pelea de fondo por el rumbo

Es un piso de la última década. Las compras de argentinos en el exterior tuvieron un pico de casi U$S 11.000 millones anuales en abril de 2018 (acumulado 12 meses), sin cepo y sin impuestos adicionales. Aún están muy lejos de esos niveles récord. Pero con solo levantar las restricciones al turismo internacional (producto de la pandemia) podría dispararse el déficit nuevamente, sobre todo porque los dólares que los extranjeros traigan al país para gastar en el mercado local seguramente no se liquidarán en el mercado oficial (a 100 pesos) sino en el dólar blue a 180 pesos.

Los argentinos que gastan en el exterior lo hacen al “dólar solidario” (oficial más impuesto PAIS (30%) + retención del 35% a cuenta del impuesto a las ganancias) aproximadamente de $170 por dólar. Es un dólar muy alto, que sólo por precio limita la demanda.

Sin embargo, si suponemos un escenario para el 2022 sin pandemia y con apertura de las fronteras (con los vuelos aéreos internacionales habilitados), el nivel de déficit por turismo podría alcanzar los niveles pre-pandemia, aún con un dólar real en el blue hoy un 25% más alto que en los meses previos a la pandemia ($ 187 actuales versus 140 pesos en enero de 2020 a valores de hoy). Así, pasaría a un nivel del orden de los 300/400 millones mensuales –unos U$S 4000 millones en el año-, agregándole al déficit de divisas actual un rojo de unos U$S 2.200 millones adicionales.

 Por otra parte, la política tarifaria del Gobierno con las empresas de servicios públicos (especialmente del sector energético) tras 2 años de “congelamiento” (2019 y 2020) y con un año 2021 con un ajuste muy por debajo de la inflación, está impactando tanto en las cuentas fiscales como en el balance energético externo.

Te puede interesar:   CFK vs. Guzmán: salto de recaudación y licuación de jubilaciones, gasto social y salarios

Para 2021 se espera que  la carga de los subsidios económicos (a las empresas de servicios públicos) alcanzarán al 3% del PBI (2,1% del PBI correspondiente a energía y el resto Transporte). En tanto, el balance energético (en dólares), como ocurrió en durante el segundo mandato de Cristina Fernández (año 2011-2015), vuelve a ser deficitario.

En 2014, el déficit de la balanza energética (exportaciones menos importaciones de energía) alcanzó los U$S 6900 millones. Durante los primeros 7 meses de 2021, el rojo de la balanza comercial de energía fue U$S 715 millones (ver gráfico).

Asimismo, los pagos de importaciones de los sectores “Electricidad” y “Petróleo” vienen acelerando muy fuertemente en los últimos meses, según el balance cambiario del BCRA. En el acumulado en los últimos 12 meses (dato a julio/2021) alcanzaron los U$S 5.067 millones. Mientras que en el pico de mayor déficit energético (mayor atraso tarifario) las importaciones marcaron un récord de U$S 14.300 millones.

Un mayor dinamismo de la economía real manteniendo esta política tarifaria, indefectiblemente llevaría a un mayor déficit energético. Es probable que 2021 cierre con un rojo cercano a los u$s 1.800/2.000 millones. Si continua esta dinámica el problema energético consumirá cada vez más dólares.

En resumen, el próximo año no habría “súper soja” que pueda compensar el mayor déficit energético ( U$S 2.000 millones) y un regreso del déficit por turismo (por U$S 4.000 millones). En el marco de un acuerdo con el FMI será cada vez más necesario un ajuste tarifario de luz y gas que permita, en simultáneo,  reducir el déficit fiscal y el déficit de divisas. En caso contrario, en 2022 la restricción de dólares sería cada vez mayor, lo mismo que la tensión cambiaria.