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Según el INDEC, el indice total de salarios creció solo un 0,2% debido a la suba de salarios públicos y de trabajadores informales en abril de 2020. Sin embargo, el indice de salarios privados (registrados) cayó 0,2%, producto de paritarias salariales negociadas con recortes nominales, tras el impacto de la pandemia y las medidas de aislamiento.

Es la primera baja nominal de salarios computada por el INDEC en los últimos 18 años. La anterior caída del índice de salarios privados registrados había sido en enero de 2002, justo el mes en el que estalló la Convertibilidad, con una baja de 0,3%, en medio de la devaluación y la disparada de la inflación y el desempleo.

Una aclaración: la suba de salarios informales que mostró el INDEC en abril corresponden a incrementos otorgados meses antes, según la metodología de cálculo de los sueldos no registrados del organismo.

Según lo relevado por el INDEC, en el primer cuatrimestre del año, los incrementos más fuertes se observaron en los salarios de los trabajadores registrados, que experimentaron una suba del 14%. Los sueldos de los trabajadores del sector privado (registrados) subieron 15,9% entre enero y abril de 2020. Esto significó una suba de 5,9% en términos reales del salario ya que la inflación acumulada del primer cuatrimestre de 2020 fue de 9,4%. Vale recordar que entre 2018 y 2019 los salarios reales acumularon una caida cercana al 20%.

Los ingresos de los empleados públicos subieron 10,7% en el mismo periodo. Es decir, subieron 1,1% en términos reales.

 Si analizamos los datos de abril se observa un fuerte descenso en la dinámica de salarios (especialmente privados registrados) por la negociación de paritarias con recortes nominales .

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En abril pasado, la CGT y la UIA llegaron a un acuerdo inédito de un recorte salarial del 25% (en una economía con semejante niveles de inflación) para los más de 2 millones de trabajadores suspendidos por la cuarentena con el objetivo de mantener los puestos de trabajo.

En abril de 2020, la variación de los salarios totales (registrados, públicos e informales)  fue prácticamente nula (+0,2%) mientras que la inflación fue de 1,5% mensual.

En tanto, el indice de salarios registrados cayó por el impacto del aislamiento obligatorio un 0,2% mensual en términos nominales. Una caída de  1,7% en términos reales (descontando la inflación).

Mientras que los trabajadores informales y los empleados públicos tuvieron una suba de solo 0,7% y 0,6% nominal, respectivamente.  Una suba por debajo de mitad del aumento del IPC para abril, que repetimos fue de 1,5%.

La pandemia y las medidas de aislamiento (y la consecuente recesión económica), están generando un fenómeno de “desindexación” de los salarios. En condiciones normales hubiese sido necesario un plan de estabilización extremadamente creíble para tener tamaña desceleración en el ritmo de crecimiento de los salarios. Más aún tras dos años de inflación por encima del 50% anual.

Para los próximos meses se espera que los salarios continúen con aumentos muy poco significativos o prácticamente nulos (similares a abril). La inflación probablemente comience a acelerarse lentamente en julio y agosto a un número más cercano a 2%. Es probable que el deterioro la capacidad de compra de los salarios continúe durante el tercer trimestre del año.