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El ministro de Economía Martín Guzmán anunció un paquete de medidas en medio de pérdida de reservas del Banco Central, que no pudo evitar el anuncio del súper cepo hace dos semanas, y el agravamiento de la desconfianza con una aceleración de la salida de depósitos de los bancos desde aquel anuncio.

Las medidas apuntan en dos direcciones. Por un lado, buscan incrementar la oferta de dólares en el corto plazo, al abrir una “ventana fiscal” con la rebaja de 3 puntos por 90 días de las retenciones a la soja. En el Gobierno creen, en base a las conversaciones que mantuvieron las cerealeras, que la medida podría hacerles en los próximos meses entre 2.000 y 3000 millones de dólares, de los 7.000/8000 millones que se calculan quedan remanentes de la cosecha pasada en silo bolsas en los campos y en poder de las propias cerealeras.

Sin embargo, no está claro que un incentivo de sólo 3 puntos, que implica llevar el dólar de exportación para el sector de 51 pesos (el tipo de cambio oficial mayorista menos la retención del 33%) a poco más de 53 pesos (el mismo dólar oficial menos el 30%) sea un gran estímulo para vender la soja cuando la brecha con los dólares alternativos ronda los 90 pesos (el contado con liquidación está arriba de los 145 pesos).

Dicho de otro modo, es difícil que alguien que no tiene necesidad se desprenda de la soja (que es lo mismo que contar con dólares) para quedarse en pesos cuando la expectativa de devaluación, marcada por la brecha con los dólares alternativos, es tan grande.

Justamente, para dar más envión a la venta de soja por parte de los productores, el Gobierno también aceptó –mediante una serie de medias del BCRA– encarecer el crédito, conciente de que el financiamiento barato en pesos en medio de una corrida cambiaria no es sostenible.

Además, el Tesoro emitirá desde la semana próxima bonos en pesos atados a la cotización de dólar, para ofrecer a cerealeras, empresas del agro y otros inversores la posiblidad de contar con un instrumento en pesos que no pierda valor en el caso de una nueva devaluación brusca.

Por otro lado, Guzmán dejó en claro que se buscará alinear la tasa de interés que pagan los bancos a los ahorristas (empresas y particulares) a un valor en el que no pierdan frente a la inflación, como hasta ahora, y se vean tentados cada vez más a correr a los dólares alternativos ante las expectativas de devaluación. Todavía no terminó de definir el Banco Central cuál será el mecanismo porque hasta ahora la tasa mínina de los depósitos está atada a la tasa de referencia de las Leliqs y el BCRA anunció una suba de la tasa de pases a los bancos de 5 puntos. Pero los bancos ya fueron informados y discuten con el Central el mecanismo para subir las tasas mínimas actuales de 30% para lo plazos fijos de más de 1 millón de pesos y de 33% para los plazos fijos menores.

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Además, el Banco Central anunció que modificará su política cambiaria: dejará que el dólar oficial se mueva probablemente más rápido, sin la parsimonia de los últimos meses, en los que inexplicablemente el organismo vendía dólares para dejar correr el tipo de cambio oficial solo unos pocos centavos diarios.

De hecho, el titular de la entidad, Miguel Pesce comunicó al Directorio que hoy intervendrá vendiendo dólares recién en 76,95 pesos, es decir, 70 centavos por arriba de la cotización de cierre de ayer.

Pero repasemos los anuncios más importantes del BCRA en materia de la política monetaria y cambiaria:

1) Abandonar el mecanismo de devaluación “uniforme” del dólar oficial. Esto implicará que el BCRA dejara de lado las micro-devaluaciones . En los últimos meses la autoridad monetaria permitía una suba diaria de 6-7 centavos de dólar oficial y en el acumulado mensual se ubicaba entre 2,6%-2,7% mensual, en línea con la inflación. Al abandonar esta regla el dólar oficial podría tener subas intradiarias mayores como la que ocurrirá hoy, se espera que la tasa de devaluación se acelere. Un mayor tipo de cambio oficial es más atractivo para que los exportadores liquiden sus dólares y además busca “achicar” gradualmente la brecha cambiaria con los “dólares alternativos”.

Era algo lógico instrumentarlo en los últimos 3 meses, cuando el BCRA vendió U$S 3.000 millones, para que el dólar oficial se mueva muy lentamente. Sin embargo, hoy puede resultar contradictorio con la rebaja de 3 puntos de la soja por 90 días. Si el tipo de cambio oficial se mueve de manera más acelerada ¿no reduce el pequeño incentivo fiscal a vender la soja en las próximas semanas a la espera de un dólar más alto? ¿No es más conveniente seguir esperando?

 2) El BCRA podría intervenir en el mercado de bonos con operaciones de mercado abierto .Esto quiere decir que el Central puede vender en el mercado bursátil los bonos en dólares  en su tenencia (canjeados en la reestructuración de la deuda) por cerca de  u$S 6.000 millones .Y consecuentemente, podría bajar la cotización del “dólar bolsa” o el “contado con liquidación”. Sin embargo, ya lo advertimos en varias oportunidades, sin anclar las expectativas, esta estrategia sería muy riesgosa, porque solo derrumbaría la cotización de los bonos, incrementando el riesgo país y el endeudamiento con el sector privado.

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3) El BCRA ofrecerá en el mercado yuanes (en su tenencia) contra pesos argentinos a los agentes económicos que quieran cancelar pagos de importaciones con China. No se podrá comprar yuanes para atesoramiento. Sólo para pagos de importaciones. En otras palabras, el Central intentará “desdolarizar” la operatoria de comercio con China y así gastar los pocos dólares que quedan en las “reservas netas” en pagos de un monto relevamente de importaciones.

4) Sube la tasa de interés de los Pases de 19% a 24% anual. Los pases son una especie de Leliq (Letra de Liquidez) a un día que el Banco Central coloca a los bancos a cambio de pesos y sirven para regular la liquidez del sistema financiero. La suba de la tasa de pases probablemente encarecerá la tasas de interés activas, es decir, las tasas de interés a los créditos. Con ello, como se dijo, el BCRA intenta que se evite el “apalancamiento” en pesos de los exportadores y la consecuente “retención” en la venta de granos y cereales.

Sin embargo, como mencionamos, la medida no aumenta de manera directa el rendimiento de los depósitos a plazo fjo en pesos. Tal aumento de la tasa de interés de los depósitos, para tratar de frenar la dolarización de ahorros, habrá que ver en las próximas horas cómo y en qué nivel se fija.

También hubo medidas complementarias respecto al programa financiero. La Secretaría de Finanzas anunció que el martes 6 de octubre próximo, emitirá títulos “atados” a la cotización del dólar oficial (dollar linked). Estos instrumentos no son nuevos sino que ya han sido utilizados en otras oportunidades. El problema es que los ahorristas minoristas no son muy sofisticados en materia financiera, desconfían de estos títulos , y por ello, no optan masivamente por ahorrar en instrumentos atados al dólar oficial. Pero podrían servir para las empresas.

Entre las medidas que buscan estimular la oferta de dólares de los exportadores se encuentran las siguientes:

Para el sector agro exportador se planteo una reducción transitoria de las retenciones a las exportaciones. En el caso del complejo sojero la alícuota de retención bajará 3 puntos porcentuales. Pasara a 33 % a 30% hasta octubre, para luego subir al 31,5% en noviembre, al 32% en diciembre y retornar al 33% en enero.

Asimismo, aplicarán reducciones para aceites de soja crudo, aceites de soja refinado envasado, cáscaras de soja y biodiesel, para aceites la reducción llega al 27% en octubre, convergiendo a entre el 30-31% en enero del 2021, estableciendo una brecha entre el grano y los aceites.

Y para el biodiesel se reduce la alícuota del 30% al 26% en octubre del 2020, convergiendo al 29% en enero del 2021.

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Para el  sector industrial, se bajaron los derechos de exportación de los bienes finales industriales a 0% y de los insumos elaborados industriales al 3%.

En el caso de automotriz, el Gobierno aclaró que la baja al 0% de bienes finales es sólo para las exportaciones automotrices incrementales hacia países por fuera del Mercosur.

También subirán el piso de reintegros a la exportación en función del valor agregado para los bienes finales industriales se subirá el piso hasta el 7% y para los insumos elaborados industriales hasta 5%

Para el sector minero se incluyó a la reglamentación de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva un tope del 8% para las retenciones de los metales (actualmente tributan el 12%).

Por otro lado, también hubo anuncios para el sector de la construcción, un sector intensivo en empleo y que “no consume” dólares. Se está trabajando un proyecto de ley con beneficios impositivos para estimular la inversión en proyectos nuevos y exención durante tres años sobre los activos financieros que se apliquen a nuevas construcciones. El proyecto de ley incluye un diferimiento en  el pago del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto sobre las Transferencias de Inmuebles correspondiente al aporte de un inmueble (por ejemplo, un terreno) a un proyecto de construcción hasta el momento de finalizada o cobrada la obra. Además, se enviará al Congreso un proyecto de ley que desgravará de bienes personales a los activos financieros en pesos, que actualmente están gravados, como las obligaciones negociables, que se vuelquen en inversiones a la construcción.

En resumen, las medidas van en la dirección correcta: busca incrementar la oferta de dólares y desalentar la demanda dando mayores incentivos a los ahorristas en pesos. Aunque lucen escasas parar torcer la dinámica de la crisis.

Sin embargo, el punto principal es que no hay un mensaje claro para resolver el problema de fondo: la enorme desconfianza generada en los últimos meses y potenciada por las señales contradictorias (Vicentín, súper cepo, llamados a ahorrar en pesos y a no “especular”, etc.), pero fundamentalmente el megadéficit fiscal causado por la pandemia financiado con emisión monetaria.

El ministro Guzmán perdió la oportunidad para dar una señal más fuerte de cuál será el sendero de convergencia fiscal y de reducción de la emisión monetaria en una economía que en la que sobran pesos y faltan cada vez más dólares. Tal vez de esas señales en las próximas semanas cuando se avance en la negociación con el FMI.

Es fundamental balizar claramente el camino para los próximos meses. Sino el ajuste cambiario será mayor e inevitable, con el consecuente impulso inflacionario.