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En agosto el sector exportador de “Oleaginosas y cereales” registró ventas netas de dólares por U$S 1.503 millones, un 31% menos que en igual mes de 2019. Sin embargo, el resto de los sectores (excluyendo oleaginosas y cereales) fueron compradores netos de divisas por u$s 1.606 millones .

Un factor clave que explica esa demanda de divisas es el volumen de pago de importaciones. Pese a la recesión y la caída en actividad económica, fue mayor en agosto de 2020 que en mismo mes de 2019.
 
El pago de importaciones de todos los sectores  fue de u$s 3.709 millones en agosto, un 27,5% más que en el mismo mes del año pasado. Mientras que en agosto de 2019, el pago de importaciones sumó U$S 2.909 millones.

El 51% del pago de importaciones se concentró en 4 sectores: “Industria Química, Caucho y Plástico”, “Comercio”, “Industria Automotriz” y “Maquinarias y Equipos ”.

La brecha cambiaria entre 70% y 80% del dólar oficial con los “dólares alternativos” disparó las expectativas de devaluación. Asi, se elevó la demanda de dólares al tipo de cambio oficial de importadores. Y se agudizó la tendencia de retener la liquidación de divisas de los exportadores (reduciendo la oferta de dólares).

El pago de importaciones registrado por el BCRA no condice con  el volumen de  importaciones que informa el INDEC en su informe del balanza comercial.

Mientras que los pagos de importaciones subieron 27% interanual en agosto pasado, las importaciones registradas por el INDEC se desplomaron un 20,4% interanual por la recesión.

Esto marca que hay un adelantamiento de pagos de importaciones y/o cancelación de deudas comerciales, producto de la disparada en las expectativas de devaluación, que se suma a la falta de crédito –en dólares- de las empresas importadoras (ver gráfico).

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El BCRA emitió una normativa a fines de mayo (Comunicación “A” 7030) por la cual restringió la venta de dólares a importadores. Sin embargo, esa “canilla” evidentemente siguió abierta y, junto con la retracción de la oferta de dólares por parte de los exportadores, explica buena parte de la pérdida de reservas del Banco Central, más allá del endurecimiento de los cepos. Tampoco es gratis para el Banco Central restringir más el acceso de dólares a los importadores, ya que esa situación -que fue denunciada por distintos sectores productivos en las últimas semanas (autopartes, informática)- de profundizarse tendría dos impactos muy negativos. Por un lado, sin insumos importados para la producción, es difícil vislumbrar un sendero de recuperación económica en el corto plazo a medida que se abre la cuarentena. Por el otro, si no hubiera dólares para la importación al tipo de cambio oficial mayorista (hoy en 76 pesos), entonces empezarían a generalizarse remarcaciones de precios a los dólares alternativos, impulsando el proceso inflacionario.