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El país vecino sufre una crisis sanitaria y económica. La cantidad de infectados con COVID-19 en Brasil se  disparó y superó los 110.000 infectados. Hay más de 7.300 muertos por coronavirus.  A esto se le suman las proyecciones económicas para 2020, que van desde una caída del PBI del 3,76% (según las principales consultoras y bancos de Brasil)  hasta un derrumbe del 5,3% en la actividad que proyecta el FMI.

En lo sanitario, Jair Bolsonaro subestimó la pandemia y tomo medidas muy laxas para combatirla. Muy similar al estilo inicial de Donald Trump. La realidad le dio un golpe tan fuerte que hoy hace tambalear la gobernabilidad en el gigante sudamericano.

Además del impacto global del Covid-19, El deterioro económico de Brasil será muy importante. Se espera un repunte de la desocupación arriba del 14% (del 12,2% actual). Esto afectará directamente a Argentina, ya que es el principal comprador de nuestras exportaciones.

En 2019 , el 16% del total de exportaciones argentinas tuvo como destino a Brasil.Totalizaron 10.400 millones de dólares. De dicho total, el 65% son exportaciones de origen industrial. En ese punto, la industria automotriz tendrá el impacto más fuerte.

A su vez, el 21% de los bienes y servicios que compra Argentina al resto del mundo provienen de Brasil.

El año paso el país vecino tuvo un crecimiento muy modesto de sólo 1,1% en 2019. La economía brasilera se venia recuperando a un ritmo muy lento de la recesión que sufrió entre 2015 y 2016. El PBI cayó dos años consecutivos (3,5% en 2015 y 3,3% en 2016). Este año volverá a caer fuerte.

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Además de la caída en la actividad, el real brasilero se depreció rápidamente en el arranque de 2020. El dólar llegó a 5,53 reales y acumula una suba de 37,5% en lo que va del año. Aún así, la inflación se mantiene muy abaja, incluso con tendencia deflacionaria por el impacto recesivo: la proyección anual para 2020 ahora es inferior al 2%.

En Argentina, el dólar subió 11,9% en lo que va de 2020, mientras que la inflación durante el primer trimestre acumuló 7,8%. Está combinación de Brasil devaluando (en términos reales, muy por arriba de la inflación), con el tipo de cambio oficial en Argentina moviendose a la par de la inflación, genera una pérdida de competitividad respecto al socio mayor del Mercosur.

 Las importaciones que llegan de Brasil se abaratan. Mientras que las exportaciones de Argentina se encarecen en términos relativos.

En resumen, Argentina tendrá el doble impacto a la recesión en Brasil y la pérdida de competitividad (precio) respecto de nuestro mayor socio comercial.

Esto último afecta al esquema cambiario del BCRA, lo cual obligará a acelerar el ajuste al alza del dólar oficial para equiparse con Brasil. Con el peligro de “desanclar”  la inflación en Argentina y afectar aún más al consumo interno.