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El dato de recaudación de marzo no estuvo en línea con lo esperado por el Gobierno. Los ingresos fiscales corrieron por detrás a la inflación por quinto mes consecutivo. La AFIP comunicó que la recaudación creció en marzo al 37,3% interanual. Muy por debajo de la inflación que se estima en 53% -interanual- para dicho mes. Los impuestos que se mueven en línea con la actividad, como IVA-DGI y el impuesto a los créditos y débitos bancarios -impuesto al cheque- mostraron, en marzo pasado, una caída interanual real (descontando inflación) de 7% y 11,7%, respectivamente (ver cuadro).
   Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en el primer trimestre del año la recaudación de impuestos estuvo $ 25.200 millones por debajo de lo presupuestado por el Tesoro Nacional. Las mayores diferencias estuvieron en los ingresos por derechos de exportación, con $ 40.000 millones menos de lo que se estimó. También “aportes y contribuciones” estuvieron $ 6.280 millones de pesos por debajo de lo presupuestado y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) tuvo una diferencia negativa de 3.638 millones de pesos.
   Respecto de las “contribuciones y aportes” se observa un crecimiento de 27,3% (nominal) entre marzo 2018 y marzo pasado. Esto significa una caída en términos reales (descontando la inflación) de 16,7%. El número refleja el golpe en la recaudación de la pérdida de empleos y caída de los salarios reales. Según los últimos datos del INDEC, en el último año (enero 2019 vs enero 2018) se perdieron 262.400 puestos de trabajo registrados). Especialmente, con un impacto muy importante en la industria (62.100 empleos menos), comercio (42.400 empleos menos) y construcción (- 13.600).
   El otro factor, como se dijo, es que los salarios corren muy detrás de la inflación. De acuerdo a las cifras de la Secretaría de Trabajo, en enero los salarios aumentaron en promedio 36,6%, respecto de enero de 2018, mientras que el IPC (índice de precios al consumidor) subió 49,3% en el mismo período. De continuar esta tendencia, como advirtió el propio Fondo Monetario en la tercera revisión que aprobó el viernes del crédito Stand By, el Gobierno deberá ajustar más el gasto público (ya ajustado) para llegar al déficit fiscal cero exigido por el FMI.
   ¿Qué se podría ajustar sobre lo ajustado? Veamos:
— Las partidas de seguridad social explican 6 de cada 10 pesos que gasta el fisco. Y tienen un ajuste automático por inflación pasada y salarios, por lo establecido en la ley de movilidad jubilatoria. Por ello, están dentro de los rubros “intocables”.
— Quedarían sólo los ítems: “subsidios económicos” y “obra pública” (gastos de capital). Adicionarle un mayor ajuste en subsidios económicos, significarían “tarifazos” mayores a los ya anunciados y programados, con un gran  costo político en plena campaña electoral. Tanto es así que, por presión de los gobernadores radicales y otros aliados dentro de Cambiemos, el Gobierno anunció en las últimas semanas distintas medidas para tratar de morigerar el impacto de los aumentos tarifarios (en particular el del gas, aplicando alguna rebaja a pagar después de la elección y un plan de tres cuotas al esquema original).
— Por lo tanto, sólo quedaría profundizar el ajuste en los llamados "gastos de capital". En pocas palabras, frenar aún más la obra pública en los meses previos a la elección.
   De hecho, entre los comentarios que hicieron en las últimas horas desde el Palacio de Hacienda al “staff report” del FMI sobre la tercera revisión del acuerdo, se dice que “por el lado del gasto no hay recortes adicionales que tengamos que hacer”. Pero al mismo tiempo se admite que “podría haber reducciones en el margen de gastos, incluyendo una racionalización de gastos en bienes y servicios, y de gastos de capital no prioritarios” (Sic.).
   En resumen, si recesión se extiende en el tiempo y la recaudación sigue cayendo en términos reales (es decir sigue corriendo por debajo de la inflación), llegar al déficit cero requeriría un mayor ajuste fiscal, por vía de más recortes en la obra pública, lo cual golpeará aún más las chances de recuperar los niveles de actividad y empleo. Ese escenario podría disparar el riesgo del “ajuste sobre el ajuste” en plena campaña electoral (ver acá: “Los riesgos del ajuste sobre el ajuste y un círculo vicioso en plena campaña electoral”)