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   El anuncio del paquete de medidas no le cayó bien al mercado. Los títulos públicos argentinos bajaron entre 2,5% y 3,5 % y las acciones argentinas , con cotización en Wall Street hasta 7%. Mientras que el riesgo país llegó a un récord de 854 puntos básicos, el máximo de la gestión Macri.
   El índice de riesgo-país, que elabora el banco JP Morgan, refleja la capacidad de repago de la deuda soberana, emitida por los gobiernos. Se mide como la sobretasa de interés que debe pagar un título argentino (o de otro país) sobre lo que paga un bono emitido por el Tesoro de EEUU (el llamado “riesgo cero”), que actualmente tiene una tasa inferior al 3% anual en dólares. Por eso este indicador es clave para saber cómo está “el humor” de los inversores en el país y la confianza de cara al futuro económico y político. Desde mediados de febrero el riesgo país argentino viene en alza. Pasó de 690 puntos básicos a mediados de febrero a más de 800 puntos en abril. Y llegó ayer, tras los anuncios del “paquete económico electoral”, al récord de la era Macri: 850 puntos.
   Desde fin del año pasado Argentina venía en línea con un grupo de países con similares tasas de riesgo entre los cuales estaban Ucrania, Ecuador y Egipto. Sin embargo, a partir de mediados de febrero el índice argentino “se cortó solo”. Desde entonces subió 160 puntos, mientras que el resto de los países “achicaron” su riesgo crediticio o experimentaron aumentos marginales, poco significativos (ver aca: “El riesgo país llegó a un récord en el año, mientras baja en países con riesgo similar: Ecuador, Ucrania y Egipto”). La fuerte suba del riesgo país es la contracara de la venta por parte de los inversores de bonos en dólares de la deuda argentina: el temor a que en algún momento el Estado argentino, una vez más, caída en default.
   El Gobierno está hoy bajo la mirada de dos actores, a los que le resulta difícil convencer: el mercado (y el FMI), por un lado, y la ciudadanía por otro lado. En este último paquete de medidas apunta a la ciudadanía y a los votantes "desencantados" de Cambiemos, muy golpeados por la crisis económica. En el momento en que la imagen pública del gobierno está el punto más bajo de la gestión Macri. Pero el combo de anuncios de “precios congelados”, “postergarción” de tarifas y créditos blandos al consumo suenan bastante en línea de las medidas tomadas por el kirchnerismo en los últimos años de mandato. Son medidas que espantan a los inversores en un contexto de inflación récord (55% anual), recesión, caída del gobierno en las encuestas y cada vez mayores chances de regreso de Cristina Kirchner al poder. Ante ese cocktail, crecen las dudas de si el Gobierno (cualquiera sea) seguirá pagando la deuda después del 10 de diciembre, se liquidan los bonos argentinos y se dispara el riesgo país.
   También hay cada vez más deudas de que el Gobierno pueda cumplir con las metas de “déficit fiscal cero” (antes del pago de intereses) acordadas con el FMI. Si se congelan tarifas y consecuentemente se incrementan los subsidios económicos a empresas de servicios públicos, el Gobierno tendrá que mostrar recortes adicionales en el gasto público para mostrar que sigue encarrilado el acuerdo. El Gobierno ya anticipó al Fondo que profundizará el ajuste en los gastos de capital (obra pública), pero eso tiene un impacto todavía más recesivo y daña aún más las chances de Macri de ser reelecto. Es un círculo vicioso.
   Por eso el gobierno muestra 2 discursos segmentados. Tiene que mostrar al mercado que no se volvió “populista” y que no cree que la inflación se baja congelando precios. Pero al mismo tiempo debe convencer a los votantes que está tomando medidas para morigerar el impacto de la inflación de alimentos (64% anual) en los bolsillos y que la recuperación del consumo llegará pronto.
   El problema surge cuando se confunden los mensajes y se desorientan los actores. El resultado es que todos desconfían. Nadie cree.
   El ministro Dujovne anunció para el lunes próximo una conferencia en las primeras horas del lunes (tras los feriados de semana santa) para aquietar las aguas en el mercado financiero, al tiempo que también se convocó a los empresarios a la Casa Rosada. Probablemente anuncie cómo planea cumplir con las metas fiscales acordadas con el FMI, al tiempo que se comprometa a los empresarios con los últimos anuncios para que no quede sólo en un “pacto de caballeros”. ¿La semana próxima se le hablará más a los mercados que a la sociedad?