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ECONOMÍA
31 de Diciembre de 2019

Proyecciones, desafíos y riesgos para 2020: las claves del plan Fernández a corto plazo

Extracto de la Newsletter#26 de PLAN M con las proyecciones, desafíos y riesgo para 2020. 

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• La economía de 2020 va a estar marcada por lo que suceda en el primer trimestre del año.

-- El “plato principal“ del verano será la negociación exprés de la deuda.

-- Es evidente la voluntad del Gobierno de Alberto Fernández por evitar el default. Para eso necesita cerrar la negociación de la deuda cuanto antes, ya que mientras se negocia la intención es seguir pagando los vencimientos de los bonos soberanos, tanto en pesos como en dólares. A partir de abril esos vencimientos serían muy difíciles de afrontar, como mostramos en este informe “sobre los vencimientos de deuda para Alberto Fernández mes por mes”

-- Obviamente, un escenario de default abierto deterioraría drásticamente todas las proyecciones macro para 2020. Sin embargo, no es el escenario base que manejamos. No es tampoco el escenario más probable que manejan en los “mercados”. La fuerte suba de los bonos de la deuda tras el anuncio del paquete fiscal de la ley de Emergencia indica todo lo contrario.

• Como ya dijimos otras veces, con la ley de “solidaridad social y reactivación productiva” Alberto Fernández busca dos objetivos principales. Por un lado, cuidar la caja fiscal (en nuestro cálculo se puede pasar en 2020 de un déficit primario –antes del pago de intereses—de casi 1 punto del PBI que deja Macri a equilibrio fiscal o un leve superávit primario). Nuestras estimaciones fiscales del paquete de medidas oficiales están detalladas en este informe de la Newsletter#25.

• El otro objetivo es “asegurarse los dólares” del superávit comercial: con el cepo reforzado y el encarecimiento del 30% al dólar ahorro y el dólar para las compras al exterior, el único gran comprador de dólares en el mercado cambiario por fuera de la balanza comercial será el Banco Central.

-- Así, el Central acelerará la compra del superávit comercial, acumulando reservas en los próximos meses, que garanticen el pago de la deuda pública y evitar caer en default mientras se renegocia con los acreedores privados.

-- De hecho, desde el 11 de diciembre, el BCRA potenció la compra de dólares: con información oficial hasta el 20 de diciembre, en sólo 8 días hábiles, compró más de U$S 1.100 millones. Y acumula U$S 3.500 millones desde que se instauró el “super cepo” el 28 de octubre. Música para los oídos de los acreedores. 

-- Después del 3 de enero, el Gobierno presentará una propuesta concreta a los acreedores privados En el mercado circulan distintas versiones: quita de capital de 20%, postergación por 3 años de vencimientos de capital y fuerte recorte en los cupones de intereses. Sea como fuere, la clave no es sólo que la negociación sea “rápida y amigable” sino fundamentalmente que la propuesta sea “sustentable” y “consistente fiscalmente” con proyecciones realistas de crecimiento. Es decir, que despeje el fantasma del default más allá de la gestión de Alberto Fernández.

• El otro objetivo oficial para 2020 es la reactivación del consumo. La política es “ponerle plata en el bolsillo “ a los sectores con menor capacidad de ahorro y mayor propensión a consumir. Esto ya comenzó con el bono de $ 5.000 en diciembre y enero para jubilados de la mínima; y el bono de $ 2.000 en diciembre y enero para la AUH.

• En el corto plazo la otra pata de la reactivación será la expansión del crédito al consumo (personales, prendarios y tarjetas de crédito). El BCRA, conducido por Miguel Pesce, ya realizó, en apenas 2 semanas, 2 bajas en la tasa de interés de referencia: la tasa de las Leliqs pasó de 63% a 55% anual (a 7 días). Esta reducción continuará durante el verano y debería trasladarse rápidamente a las tasas de los créditos al sector privado.

• El “congelamiento” de tarifas públicas por 180 días de luz, gas y transporte también mejorará el ingreso disponible de las familias.

-- Sin embargo, en última instancia la recuperación del consumo dependerá de que no se acelere la inflación. El dólar oficial (totalmente controlado con el súper cepo) y el congelamiento de tarifas públicas por 6 meses actuarán como anclas en este sentido. Pero también dependerá en el corto plazo de que se apure la conformación del Consejo Económico y Social y el acuerdo social con empresas y sindicatos.

-- Otro riesgo es que la brecha cambiaría se dispare muy por encima de la cotización del “dólar solidario” de 82 pesos . Y comience a tomarse como referencia en las remarcaciones de precios. Diciembre es un mes de alta demanda de pesos por motivos estacionales: empresas y familias necesitan pesos para pagar sus cuentas. Pero a partir de enero, esa demanda disminuye y eso puede agregar más presión sobre la brecha cambiaría.

-- Si el Banco Central continúa en los próximos meses comprando alrededor de U$S 1500/2000 millones mensuales emitiendo pesos, eso equivaldría a una expansión de la base monetaria del 6% mensual. Por eso es clave recrear al confianza, con un cierre exitoso de la renegociación de la deuda con los acreedores privados. Con una mayor confianza, ese excedente de liquidez –con tasas de interés en descenso-- podría volcarse a potenciar el crédito, el consumo y tal vez la inversión. Sin confianza, podría ser el combustible que alimentara a partir de enero la brecha cambiaria con los “otros dólares”.

-- También es un riesgo que el “paquete impositivo” aumente tanto la presión tributaria que pese que del otro lado habrá políticas de expansión como la suba de jubilaciones mínimas, AUH, tarjeta alimentaria, créditos masivos a tasa subsidiada y moratoria para pymes, la economía no arranque.

• Reitermos la conclusión principal: el paquete fiscal anunciado aleja el fantasma de la “hiperinflación” y la de una corrida final de los ahorristas a los “otros dólares”. Incluso abre expectativas sobre la renegociación de la deuda con los acreedores privados: un cierre “rápido, amigable y sustentable” (despejando vencimientos en los próximos años con una quita “consistente”) podría dar inicio a una segunda fase expansiva del plan Fernández. Pero en el corto plazo el riesgo es que las medidas no alcancen para reactivar el consumo, la recesión se prolongue y el humor social no mejore.

Ver más sobre el mismo tema: 

-- PRONÓSTICOS 2020: ESCENARIOS DE DÓLAR, INFLACIÓN, SALARIOS Y PBI

 




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