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El Ministro Guzmán anunció el éxito en el canje de deuda con acreedores privados bajo legislación extranjera. El 93,5% de los tenedores de deuda canjeable adhirieron a la propuesta argentina.Y al activarse las Cláusulas de Acción Colectivas(CAC) el porcentaje de deuda reestructurado llegó al 99% del total.

Los próximos pasos del Gobierno serán cerrar el canje de deuda en dólares con legislación local y avanar en la compleja negociación con el FMI. De hecho, el Gobierno ya se está mostrando algunas señales en el plano fiscal para despejar parte del camino de esa negociación.

El canje de deuda internacional fue un éxito evidente. La aceptación fue casi total, ahuyentando, a diferencia de los canjes de 2005 y 2010 la posiblidad de que “fondos buitres” el acceso de Argentina en el futuro al mercado de capitales con pesados juicios en los tribunales de Nueva York. Según informaron en el Palacio de Hacienda, de los U$S 66.000 millones que se reestructuró sólo quedaron afuera U$S 653 millones de una serie de bonos Par de 2005 en dólares y euros en manos, se supone, de inversores minoristas en Europa que, por cuestiones técnicas de la dinámica del canje, anotado ante la SEC de Nueva York, no pudieron ser contactados por los bancos que actuaron como agentes financieros de la Argentina (Bank of America, HSBC y Lazzard). Se espera que eso termine de saldarse en los próximos meses.

El canje con los acreedores privados, tanto bajo ley ley extranjera como bajo ley local que se cerrará con un nivel de aceptación similar en los próximos días, permite despejar los vencimientos deuda relevantes hasta el año 2025. Entre 2025 y 2027 los vencimientos empiezan a ser importantes –pero menores a los de los viejos bonos– y recién a partir de 2028 y hasta 2035 los nuevos vencimientos de deuda son mayores que los prevían los bonos canjeados (ver gráfico).

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En el

Tras el exitoso canje de deuda se viene una dura negociación con el Fondo Monetario para extender los plazos de repago de la deuda por  u$S 44.000 millones desembolsada durante el mandato de Mauricio Macri. Los principales vencimientos del Stand By firmado con el FMI se concentran en los años 2022 y 2023.

La diferencia entre la negociación con acreedores privados y con el FMI es que el Fondo siempre impone condiciones. Principalmente, solicitará que el Gobierno muestre un sendero fiscal consistente con los compromisos de deuda totales (con acreedores privados y organismos internacionales) que asumió. Dicho de otra forma: exigirá ajustar las cuentas fiscales.

Para el año 2020 se espera un déficit fiscal primario entre  7,5%/8% del PBI. Es un número muy elevado por el impacto de la pandemia y la cuarentena. Por ello, es clave conocer las metas fiscales que exigirá el FMI  al  Gobierno para los próximos años.

Al respecto, el Ministro de Hacienda anunció que para el año 2021 apuntarán a tener un déficit fiscal primario equivalente al 4,5% del PBI. Una meta que luce probable de alcanzar. Sin embargo, puede que sea ajustada –  a la baja- en el proceso de negociación con el FMI.

Las cuentas fiscales del 2020 pese a haber acumulado más de $1.000.000 millones de déficit primario en los primeros 7 meses del año, muestran un sesgo contractivo en la dinámica “Gasto No Covid”. Según la Oficina de Presupuesto de la Nación,  el mes de julio el “Gasto No Covid” mostró una caída en términos reales de 2,8%.

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Esta caída del Gasto No Covid responde en gran parte a la suspensión de la ley de movilidad de los jubilados y pensionados. Las jubilaciones y pensiones contributivas subieron 33,4% (nominal) interanual. Es decir, tuvieron una caída en términos reales de 6,3% (interanual).

En sintonía con esta señal fiscal de reducción del “Gasto No-Covid”. En agosto, la emisión  mensual del BCRA para asistir al Tesoro Nacional fue de “solo” $40.000 millones . Es decir, la mínima asistencia del Central para cubrir el déficit fiscal  desde el inicio de la cuarentena.

Vale señalar que entre marzo y julio el BCRA emitió $1.512.000 millones para asistir al Tesoro Nacional (incluyendo transferencias de utilidades y adelantos transitorios).

Los próximos pasos del Gobierno serán la presentación, antes del 15 de septiembre, del proyecto del Presupuesto 2021.  Y además se espera que el Gobierno encare una reforma tributaria, que incrementaría la carga impositiva, en principio, sobre las empresas. Son señales esperadas por el FMI y los mercados ahora que se despejaron los vencimientos de deuda por los próximos 4 años.

Amílcar Collante