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El INDEC dio a conocer el índice de salarios de diciembre pasado. Así completó el año 2019 con salarios que crecieron un 40,9% (en términos nominales) frente a una inflación – la más alta desde 1991- de 53,8%.

   En los últimos 4 años (2016/2019), durante la gestión Macri, el salario real cayó en tres de esos años. 

   En 2019, la pérdida del poder adquisitivo del salario fue de 8,4%. En 2018, los trabajadores ya habían perdido un 12% de poder adquisitivo en 2018.Con lo cual cerró un bienio para el olvido en materia salarial. También habían perdido frente a la inflación en 2016 y sólo en 2017 lograron recuperar lo que habían perdido el año anterior.

   La contracara de los números es un derrumbe en el consumo que aún no encuentra “piso”. La situación de los trabajadores informales (34,5% de la masa total) fue peor que los trabajadores formales.

   Según el Indec, en 2019 los salarios informales aumentaron sólo 29,5%. Para esos “trabajadores no registrados”, el año pasado la pérdida del poder adquisitivo llegó al 15,8%.

    En cambio, los trabajadores del “sector privado registrado” tuvieron aumentos salariales de 44,3%. La pérdida de poder adquisitivo fue más acotada: 6,1%.

  En 2020, la recuperación del consumo dependerá del ritmo de la desaceleración de la inflación.

   El dato de inflación de enero marcó una desaceleración, con el dato del 2,3% publicado por el Indec. Lo mismo habría sucedido con la inflación de febrero: según datos preliminares que manejan en el Gobierno, rondaría entre 1,8 y 2%, continuando la tendencia declinante.

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    Sin embargo, la inflación de alimentos viene mucho más complicada. En enero fue del 4,7% (sufrió también el impacto del reintegro del IVA a la canasta alimentaria) y en febrero habría rondado el 3%.

    Como sea, son datos de inflación con dos anclas que en algún momento habrá que levantar: el congelamiento de tarifas de servicios públicos (incluidos combustibles) y un dólar oficial quieto en enero, que empezó a moverse en febrero (subió 3,1%). 

   Habrá que monitorear como impacta la suba del tipo de cambio, que debería acelerarse si Brasil continúa devaluando, en la inflación de marzo.

   En tanto, la política salarial del Poder Ejecutivo con aumentos de sumas fijas por decreto dieron un “plus”al bolsillo de los trabajadores en el arranque de año. Pero hay que considerar que son a cuenta de futuras paritarias Cuando se cierren las negociaciones salariales esos montos serán absorbidos por el ajuste salarial. Además, el impacto de suma fija no tiene un efecto significativo (como %) en paritarias de sectores con salarios altos. Mientras que el propio Gobierno propicia que se desactive de las negociaciones salariales las “clausulas gatillo” por inflación.

   En resumen, si no hay una fuerte baja en la tasa de inflación, el escenario base para el salario real 2020 será en el mejor de los casos un “empate” frente a los precios.