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ECONOMÍA
24 de Abril de 2019

Se dispara el riesgo país, se complica el dólar y los "amigos de Macri" ahora liquidan bonos argentinos

Cómo impacta la suba del riesgo país. Por qué complica la prioridad de corto plazo del Gobierno, que es evitar saltos en el dólar. Quiénes son los grandes jugadores que están liquidando bonos de la deuda argentina que rinden hasta 23% anual en dólares, cuando un bono de Perú paga 4,5% anual. ¿Es el riesgo Cristina o el riesgo Macri?

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   Los inversores financieros liquidan los bonos argentinos. No les importa que puedan rendir tasas astronómicas con las que podrían ganar comprando un bono de la deuda argentina en un año, lo que con un bono de otros países (Brasil, Chile, México) latinoamericanos les llevaría 4 o 5 años. Hay pánico sobre la capacidad de pago de la deuda, y eventualmente sobre que Argentina pueda volver a caer en default. Por eso, el riesgo país se disparó 11% en un día hasta los 963 puntos básicos, récord de la era Macri. Mientras el dólar escaló hasta $ 44,92 en promedio en el mercado minorista y $ 43,98 en el mayorista (una suba de 3,6% en un solo día), por lo cual varios bancos lo vendían al público arriba de los 45 pesos.
   En el Gobierno dicen que es el “riesgo político” y más precisamente el riesgo del regreso de Cristina, que se potenció en los últimos días con las encuestas que ahora la dan ganadora en un eventual balotaje con Macri. ¿Será sólo el riesgo Cristina, o también el “riesgo Macri”, es decir, los fantasmas que despierta el fracaso de la propia política económica?
   El índice de riesgo-país, que elabora el banco JP Morgan, refleja la capacidad de repago de la deuda soberana, emitida por los gobiernos. Se mide como la sobretasa de interés que debe pagar un título argentino (o de otro país) sobre lo que paga un bono emitido por el Tesoro de EEUU (el llamado “riesgo cero”), que actualmente tiene una tasa del 3% anual en dólares. Dicho de otro modo: 960 puntos de riesgo país significa que si el Gobierno quisiera salir a endeudarse en dólares debería pagar 9,6 puntos porcentuales por encima de lo que paga el Tesoro norteamericano, es decir, una tasa promedio de 13% en dólares. Con semejante “riesgo país”, el Gobierno tiene cerrado el mercado de capitales para financiarse, porque cualquier acreedor se espantaría aún más si el deudor aceptara en la desesperación emitir nuevos bonos con esas tasas tarde o temprano la bola de nieve de la deuda sería impagable.
   Desde mediados de febrero se ve claramente el “efecto desacople”. El riesgo sube en Argentina, pero en países con niveles de riesgo similar hasta entonces (como Ecuador y Ucrania) disminuye. Desde mediados de febrero el riesgo país argentino viene en alza. Pasó de 680 puntos básicos a mediados de febrero a 963 puntos básicos (ver gráfico).
   La disparada del riesgo país en el miércoles negro, única por su magnitud en toda la era Macri, es la contracara de la venta a precios de remate por parte de los inversores de bonos en dólares de la deuda argentina. Bancos de inversión (como Morgan Stanley) y grandes fondos de inversión (como PIMCO, Black Rock y Templeton) que jugaron fuerte entusiasmados en su momento con la gestión Macri y recomendaron a sus clientes comprar bonos de la deuda argentina, ahora sugieren apurar la salida. Por ahora, no hay rentabilidad que los detenga en la huida.
   El Bonar 2020, un título en dólares que vence en octubre del año próximo, rinde ya 23% anual en dólares. Mientras que el Bonar 2024, que vence en 2024, rinde 21% anual. Eso significa que si alguien comprara hoy ese título y lo conservara hasta su vencimiento (reinvirtiendo los intereses en las mismas condiciones actuales) ganaría esas tasas en dólares por cada año. Una rentabilidad extraordinaria, si se tiene en cuenta que un bono del Tesoro norteamericano a 10 años paga 3% anual en dólares. Un bono de Chile 4% anual, uno de Perú 4,5%, un bono de México 5% y uno de Brasil 5,5% anual.
   Sin embargo, semejantes rentabilidades, contracara del pánico y la venta masiva de bonos argentinos, no llegan a compensar el temor que genera en los inversores que tras la elección de este año el próximo Gobierno no pague la deuda en tiempo y forma. Los dólares del préstamo del FMI alcanzan para cubrir los vencimientos de la deuda en dólares de 2019 y menos de la mitad del año próximo.
   Es notorio que para los bonos más largos, la rentabilidad disminuye (al contrario de la lógica financiera: un bono más largo debería pagar más), confirmando que el mayor temor es qué sucederá en la elección de octubre y en el primer año del próximo gobierno (Ver acá: "Por qué se disparó el riesgo país de los bonos que vencen en 2020"). El Discount 2033 en dólares, bajo legislación argentina, rinde 15% anual en dólares, una tasa también altísima, pero menor a la de los bonos que vencen más cerca.
   Para el Gobierno, la clave en el corto plazo es controlar el dólar. Si el dólar vuelve a dispararse, o anda a los saltos, se corre dos riesgos concretos. Primero, el peligro de la corrida al dólar de los depósitos en pesos, que por ahora son retenidos por tasas en pesos del orden del 50% para las colocaciones de más de 1 millón. En segundo lugar, el riesgo de una nueva espiral inflacionaria.
   La incertidumbre de los últimos días, con el riesgo país en alza, también pone en jaque la señal que intentó trasmitir el Banco Central la semana pasada, al congelar el techo del dólar en $ 51,45 hasta fin de año para tratar de bajar las expectativas inflacionaria. Hoy en el mercado de contrato de futuros el dólar a diciembre se negoció a 61,30 pesos cuando la semana pasada cotizaba a 59 pesos.
   Si el riesgo país se dispara, se reduce el margen de maniobra oficial para controlar el dólar. El acuerdo del Fondo supone que una parte de los vencimientos de la deuda local en dólares de corto plazo (por lo menos el 60%), las LETES en dólares, es refinanciada en el mercado. Hay un stock de U$S 9000 millones de LETES y vencen todos los meses entre 1000 y 1500 millones. Esta semana, por ejemplo, vencían u$s 1200 millones y el Gobierno logró colocar 750 millones (el 62%) a una tasa del 5,5% anual para LETES que vencen el 29 de noviembre, unos días antes de que finalice el mandato de Macri. Con el riesgo país volando, la presión sobre esas renovaciones será cada vez mayor, en especial porque las próximas LETES que se emitan caerán ya en el próximo mandato. Cuanto menos se pueda renovar de los vencimientos, y más haya que pagar en dólares cash de las reservas (préstamo del FMI), menos dólares tendrá el Banco Central para frenar el dólar durante la campaña electoral, si llegara a saltar hasta los 51,5 pesos (en el mayorista) del techo de la banda.
   ¿Qué es lo que espanta a los inversores que, aún ante semejantes tasas de rentabilidad, optan por vender los bonos argentinos?
   En principio, el programa con el FMI iniciado en octubre pasado comenzó a mostrar sus “inconsistencias”. El BCRA tiene pocas herramientas para controlar al dólar, solo puede vender divisas para contener el tipo de cambio cuando la cotización supere el “techo” de la banda cambiaria. Y la única herramienta que tiene disponible es la tasa de interés, que volvió a subir arriba del 68%. Así, pasado el “veranito financiero” de enero, la tendencia alcista del dólar disparó las expectativas de inflación. Después del 4,7% en marzo, y una cifra cercana al 4% en abril, ahora los pronósticos de las consultoras privadas apuntan a un piso del 40% para 2019. Esto lleva a anticipar una recesión más larga, porque el salario real no se recupera, el crédito desapareció por las altas tasas de interés y el consumo sigue cayendo.
   En este contexto empieza a flaquear la convicción en los “mercados”, alimentada hasta hace poco por las propias encuestas de la Casa Rosada, de que la polarización con Cristina era una carta ganadora para Macri. No sólo porque las encuestas, aún las encargadas por el oficialismo, empiezan a mostrar a Cristina arriba, sino también por la tendencia es vertiginosa, en términos del impacto de la crisis sobre los niveles de aprobación del presidente candidato.
   Ante ese combo, los extranjeros venden los bonos locales para pasarse a dólares contantes y sonantes, en muchos casos realizando pérdidas, ante el temor de que quedarse con papeles argentinos en la mano podría ser peor en el futuro. Para colmo, el propio FMI alertó en el último informe que publicó el staff de economistas y todo el mundo espera que la tendencia a la dolarización de los argentinos con ahorros en pesos se acelere una vez que se definan las candidaturas y se largue con todo la campaña electoral.
    La ecuación es simple: cuánto más dólares se usen este año durante la campaña para cancelar vencimientos de deuda y tratar de frenar al dólar para evitar la espiralización de la inflación, menor será la capacidad de maniobra del próximo Gobierno (cualquiera sea) para seguir garantizando el pago de los vencimientos de la deuda a partir de 2020.
   “El mundo duda que por ahí los argentinos quieren volver atrás y eso da mucho miedo al mundo”, dijo el presidente Macri para intentar explicar el nuevo salto en el riesgo país. La trampa económico-política es bastante más compleja, como lo indica el hecho de que la ex presidenta tenga chances de regresar al Gobierno –precisamente no por arte de magia-- después de la sucesivas derrotas electorales que la habían relegado hasta hace poco de la disputa por el poder.


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