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ECONOMÍA
01 de Noviembre de 2019

Tensión en la trasición: Macri prometía una "lluvia de dólares" y ahora amenaza irse con una "lluvia de pesos"

La columna de Maximiliano Montenegro publicada en "El Cronista".

Crédito:


La transición política que se abrió formalmente el lunes pasado entre Macri y Alberto Fernández persigue 3 objetivos de mutua conveniencia entre el presidente saliente y el entrante.

   El primero es evitar hasta el 10 de diciembre el “colpaso”, entendido como otra mega devaluación en medio de una corrida al dólar en la semana previa de la elección de una magnitud que de continuar era inmanejable hasta el cambio de mando.

   El súper cepo al dólar anunciado a horas del resultado electoral es el principal instrumento para lograrlo. Con los datos oficiales ya publicados, ahora sabemos que el BCRA vendió la semana pasada U$S 2.685 millones para controlar al dólar (con un ritmo de ventas entre miércoles y viernes todavía mayor: U$S 630 millones diarios). Aún con el cepo “ligth o electoral”, con tope de 10.000 dólares para personas y prohibición de compra para empresas. Era insostenible otra semana.

   El segundo objetivo satisface el pedido de Alberto Fernández: “proteger las reservas” para dejar mayores grados de libertad al nuevo Gobierno el día de su asunción. Ahora, con el súper cepo, podrá contar con U$S 10/11 mil millones de reservas netas o reales (descontados el encaje de depósitos privados en dólares, el swap con China y otros préstamos) cuando inicie su gestión.

   El tercer punto de acuerdo es dar señales de previsibilidad para deactivar otro gran riesgo: una corrida bancaria de los depósitos en dólares que no frena. El jueves y viernes previo al domingo electoral, los retiros en dólares volvieron a acelerarse a U$S 300 millones diarios, y ese mismo ritmo continuó el día después del comicio. Ahora en los bancos quedan U$S 19.550 millones, después de una salida de casi U$S 13.000 millones (el 40% de los depósitos) desde las PASO.

   Los bancos todavía tienen margen para aguantar: entre encajes en el BCRA y dólares en efectivo por cancelación de préstamos a exportadores, cuentan con un colchón disponible de casi U$S 13.000 millones. Pero, por razones obvias, sería deseable que los retiros en algún momento se estabilicen.

   Otro objetivo de la transición debiera ser evitar una nueva estampida inflacionaria, que ya se venía insinuando con fuertes remarcaciones “preventivas” de precios por las expectativas de mayor devaluación y el pacto social que Fernández anunció implementará al inaugurar su mandato.

   Sin embargo, ahí prima la desconfianza y no está claro que el ancla del dólar oficial, que garantiza el súper cepo, sea suficiente para frenar una dinámica peligrosa. Dos puntos generan tensión entre los equipos de transición de uno y otro presidente.

   Primero, la decisión del Banco Central de acelerar el desarme de las Leliqs y la baja de la tasa de interés. Parece responder al pedido de campaña de Alberto Fernández. Pero en los equipos de Fernández dicen que es lo que ellos imaginaban dentro de un “plan integral”. Ahora temen que los pesos que libera el Banco Central terminen en un “veranito corto” de consumo o en una corrida al dólar paralelo que eleve todavía más la inflación.

   Desde mediados de agosto, el stock de Leliqs cayó en $ 500.000 millones. En gran parte el "desarme" de las Leliqs fue forzado por la crisis: los pesos que salían de depósitos en plazo fijo corrían la dólar, los bancos no renovaban Leliqs y le pedían los pesos al Banco Central, que emitía los pesos con los cuales los depositantes corrían al dólar, el Central vendía los dólares y retiraba pesos de circulación. Así, en el BCRA quedaron menos dólares en las reservas y menos Leliqs en los bancos.

   Pero parte de esos pesos quedaron en el circulante. La llamada “base monetaria” creció en $150.000 millones desde principios de septiembre. Antes, el Central ofrecía a los bancos altos rendimientos por colocarse en Leliqs y los bancos ofrecian a su vez mayores tasa de interés a los ahorristas en plazo fijo. Era el instrumento para tratar de evitar una mayor corrida al dólar. D

   Después de la imposición del "súper cepo a dólar", el instrumento de una tasa de interés exorbitante para frenar la corrida al dólar oficial no es necesario. Por eso ahora el BCRA quiere acelerar el proceso: la baja de la tasa que paga por las Leliqs, la tasa que los bancos pagan por los plazos fijos y la que cobran por sus créditos.

   El riesgo es que, con máxima incertidumbre y sin un plan a la vista, la baja de tasa se derive en una mayor dolarización paralela, con una ampliación de la brecha con los “otros dólares”: el dólar paralelo (el de la calle) y el contado de liquidación, el dólar al que acceden las empresas mediante la compra de bonos y acciones que cotizan en Buenos Aires y Nueva York. Y que esos dólares empiecen a marcar el ritmo de la devaluación futura, junto con una aceleración de la inflación.

  El otro punto de la discordia es cuántos pesos emitirá el Banco Central en los próximos 40 días para financiar al Tesoro. El día después de la elección, el presidente Macri firmó el DNU 740/19 que dispuso una ampliación del Presupuesto.

   En el anexo I del decreto figura una planilla que hizo sonar las alarmas. Autoriza a que el Banco Central financie con “adelantos transitorios” al Tesoro por $ 400.000 millones. En el Palacio de Hacienda dicen que esa autorización no se va a utilizar: “Para cerrar la planilla de ingresos y gastos, hay que poner todas las fuentes legalmente habilitadas. En el caso de esos adelantos transitorios sería el máximo monto legal. Pero de ninguna manera va a ser necesario usar ese margen”, aseguran

   En el mismo DNU figura otra transferencia de $ 204.000 millones del Banco Central al Tesoro en concepto de “utilidades”. Pero en ese caso el decreto formaliza pesos ya emitidos y transferidos en mayo ($ 77.000 millones) y agosto ($ 127.000 millones).

   “El gasto real está sobrestimado, porque siempre se subejecuta entre 300/350 mil millones. Antes de emitir, vamos a usar otras fuentes de financiamiento intra sector público (Anses). No vamos a hacer ninguna locura”, prometen en el Gobierno.

   En el equipo de Fernández desconfían que el Gobierno que prometía una “lluvia de dólares” se vaya con una “lluvia de pesos”.


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