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ECONOMÍA
17 de Marzo de 2018

Theranos: breve historia de un fraude en Silicon Valley

Todos los condimentos para una buena película. Una fundadora y CEO de una empresa carismática, joven, rubia, atractiva, siempre vestida con poleras negras a la manera de Steve Jobs. Una junta de directores con ex secretarios de estado, militares de alto rango y exitosos hombres de negocios. Una idea revolucionaria: reemplazar las dolorosas extracciones de sangre por una pinchadura en un dedo. Demasiado bueno para ser cierto.

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Todos los condimentos para una buena película. Una fundadora y CEO de una empresa carismática, joven, rubia, atractiva, siempre vestida con poleras negras a la manera de Steve Jobs. Nos referimos, claro, a Elizabeth Holmes.

Sumemos una idea revolucionaria: realizar análisis de laboratorio sin necesidad de pinchar a la persona y extraerle sangre; sólo hay que pincharle un dedo y decirle adiós a las grandes agujas y los miedos. La idea fue de la propia Holmes por su propia fobia a las agujas.

Holmes lo tuvo todo. La revista Times la nombró entre las personas más influyentes en el mundo en 2015. Recibió el premio para “Menores de 30 años que hacen” de la revista Forbes que también la puso en el ranking de las mujeres más influyentes. Fue “mujer del año” para la revista Glamour. Fue la persona más joven premiada con el Horatio Alger que se entrega a estadounidenses distinguidos y que recibieron también Leonardo Di Caprio, Johnny Cash o Buzz Aldrin.

Además, consiguió fondos por más de mil millones de dólares para su emprendimiento y Theranos llegó a estar valuada en más de 9 mil millones de dólares.

La compañía consiguió acuerdos con la prestigiosa Cleveland Clinic y una sociedad con la cadena minorista Walgreens. Además, a su junta de directores se sumaron George Shultz y Henry Kissinger, ex senadores, generales y ex CEOs. Un dream team de personas influyentes.

Demasiado bueno para ser cierto pero los medios y los mercados estaban fascinados con “la próxima Steve Jobs”. Hasta que en octubre de 2015, el Wall Street Journal tiró una bomba periodística: Theranos no estaba realizando los análisis con su supuesta tecnología revolucionaria sino con equipamiento convencional. Más aún, los resultados que reportaba eran frecuentemente inexactos. Entrevistada en la TV estadounidense en relación al artículo del WSJ, Holmes insistió: "Esto es lo que pasa cuando uno pelea para cambiar las cosas. Primero, te dicen que estás loca. Después te combaten. Y de golpe, cambiaste al mundo". Aún confrontada con el engaño, siempre de impecable polera negra, Holmes mantuvo su posición.

Ahora el organismo regulador del mercado de capitales en EEUU, la Securities Exchange Commission (SEC), acusó a Theranos de “fraude masivo” y le prohibió a Holmes trabajar en compañías listadas en la bolsa por 10 años.

Elizabeth Holmes ya no insistió y llegó a un arreglo con la SEC por el cual se compromete a pagar 500 mil dólares en compensación, renunciar al control de Theranos y devolver las acciones que percibió como remuneración, aunque no admitió o negó haber cometido fraude.

Todos los condimentos para una historia que Hollywood (o, mejor dicho, Netflix) no pueden dejar pasar. ¿Se vendrá Theranos, la miniserie?


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